Humanización en la atención al parto
Cuatrocientas cesáreas con acompañante en el CHUS en apenas dos años y medio
La inmensa mayoría de gestantes opta por un procedimiento con grandes beneficios para madres, bebés y profesionales, que además facilita el contacto piel con piel, defiende la jefa de Ginecología

El Complexo Hospitalario Universitario de Santiago ha llevado a cabo casi 400 cesáreas con acompañamiento. / Pablo Hernández Gamarra

Con «casi un total de 400 cesáreas con acompañamiento» en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago desde que se implantó este protocolo en septiembre de 2023, la inmensa mayoría de las gestantes a las que se ha programado una cesárea se decantan por esta opción, hasta el punto de que «ha habido muy pocas pacientes que no hayan querido o no hayan podido disfrutar de este acompañamiento» durante todo este período, según apunta la jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia, Laura Souto.
Entre las ventajas de un procedimiento con importantes beneficios, tanto para la salud de la madre como del hijo, explica a EL CORREO GALLEGO que «reduce el nivel de estrés de la embarazada, ya que le hace sentirse protegida emocionalmente por su acompañante; fomenta la no separación con su bebé y el vínculo entre madre e hijo, el contacto piel con piel, el establecimiento de la lactancia materna y ayuda a la adecuada transición del recién nacido, favoreciendo la adaptación fisiológica a la vida extrauterina».
Participación del progenitor
Recuerda que «todas las organizaciones de salud nacionales e internacionales recomiendan ese contacto piel con piel, no solo en los partos vaginales, también en las cesáreas siempre que las condiciones de madre e hijo lo permitan», e incide en que se fomenta la participación de los padres en el nacimiento, ya que generalmente el acompañante es el progenitor.
Sin un perfil único entre las mujeres que en Santiago se decantan por esta posibilidad, Laura Souto aclara que «se ofrece a todas las gestantes con cesárea programada», e incide en que «una condición indispensable para la cesárea acompañada es que se realice con anestesia locorregional», de forma que «la paciente permanece despierta y puede tener el contacto piel con piel con su bebé, y ya en el propio quirófano se alienta a la madre a iniciar la lactancia materna si ese es su deseo». Además, y en el caso de que en la intervención cualquier imprevisto hiciera imposible ese contacto piel con piel, «se facilita con el otro progenitor ya en la sala de puerperio».
Una práctica que se extiende
Interrogada sobre lo que ha supuesto para los profesionales sanitarios la implementación de un procedimiento que «se está extendiendo cada vez más en los paritorios de Galicia y España», resalta que también para ellos tiene importantes beneficios porque «está demostrado que la gestante se muestra más tranquila y cooperadora, con menos niveles de ansiedad, lo que se traduce en que necesita menos analgésicos».
"La gestante se muestra más tranquila y cooperadora, con menos niveles de ansiedad, lo que se traduce en que necesita menos analgésicos"
Convencida de que «mejora la calidad asistencial y eso es algo que todos debemos buscar», admite que el mayor inconveniente puede estar en que un acompañante ajeno al personal sanitario «cambia la dinámica en el quirófano, es una persona más a controlar, que se puede desmayar o tocar el campo estéril, aumentando los riesgos de infección». No obstante, y aunque podría suponer un foco adicional de estrés para los profesionales, destaca que «en nuestro caso está todo muy protocolizado, se dan normas antes de entrar al quirófano», minimizando cualquier posible riesgo.

Laura Souto, jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del CHUS, en el Clínico de Santiago. / Cedida
Echando la vista atrás, cree que el proceso de adaptación a este nuevo protocolo «en general fue fácil por el deseo de cambio por parte de nuestro servicio de Obstetricia, Anestesiología, Neonatología y de todo el personal sanitario y no sanitario», y por las facilidades de la dirección del hospital, «habida cuenta de los beneficios que tiene para la madre y el hijo».
Reconoce la jefa de Ginecología del CHUS que «había que tener espíritu de cambio», puesto que hubo que modificar las prácticas asistenciales, y también fue necesario redactar un protocolo que «recogía las normas, el ámbito de aplicación, las indicaciones y cómo se iba a desarrollar».
Refuerzo de personal y avances tecnológicos, claves en su puesta en marcha
Convencida de que la especialidad debe caminar hacia «un menor intervencionismo, puesto que no debemos olvidar que el parto es un acto fisiológico», la jefa de Ginecología y Obstetricia del área sanitaria compostelana recuerda que para poder realizar la cesárea con acompañamiento «fue necesario incrementar la dotación de personal, sobre todo de una matrona que entrase al quirófano para controlar el proceso de contacto piel con piel durante todo el acto quirúrgico», así como para atender al recién nacido y realizar los cuidados de la madre en el postoperatorio inmediato.
Asegura que, junto al refuerzo de plantilla, también se incorporaron los medios materiales para la «correcta monitorización de la madre en la sala de puerperio y hubo una adaptación de esos espacios».
Todo ello para un procedimiento en cuya puesta en marcha han sido fundamentales determinados avances tecnológicos y «poder realizar una anestesia locorregional con medicamentos, que permite que la paciente esté despierta y pueda vivir esta experiencia».
Laura Souto recalca que «todas estas medidas están muy implantadas en nuestro paritorio, ya que todo el personal está comprometido con esta asistencia segura y respetuosa».
En cuanto a los retos en la atención al parto, subraya que «la clave es que la experiencia sea lo más positiva, segura y respetuosa posible, centrada en la madre y su hijo», que es lo que precisamente busca un protocolo como el de la cesárea con acompañante, y resalta la importancia de «una buena comunicación entre el personal sanitario y los padres; debemos explicar, escuchar y respetar decisiones sobre el tipo de analgesia, la postura o la libertad de movimientos, para lo que disponemos de monitores inalámbricos que favorecen esa movilidad durante el parto».
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