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El cierre del aeropuerto de Santiago por obras paraliza la economía de Lavacolla: "El 80% de nuestro negocio depende de la terminal"

Restaurantes, hoteles, parkings, gasolineras y empresas de alquiler, que ya sufrieron un desplome con la marcha de Ryanair, ven el cierre como "un palo"

Estación de servicio La Carabela, en la recta de Lavacolla

Estación de servicio La Carabela, en la recta de Lavacolla / M.G.P.

Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

En la parroquia compostelana de San Paio de Sabugueira, donde se ubica Lavacolla, la vida transcurre entre aviones y peregrinos. El aeropuerto y el Camino de Santiago son los motores económicos de este rincón de Santiago, donde los horarios de los negocios y los biorritmos de los propios vecinos llevan ya muchos años amoldados a ellos. Por eso, el cierre del aeropuerto durante 35 días para mantenimiento es algo más que una simple obra: es "un palo" para la economía local.

"Un 80% de nuestro negocio depende del aeropuerto", explica Marcos, de la estación de servicio La Carabela, ubicada en mitad de la recta de la N-634 alrededor de la que se agolpan restaurantes, hoteles, párkings y empresas de alquiler. Todo un ecosistema cuya facturación depende entre un 80% y un 95% de la terminal.

"Los principales clientes son los viajeros que vienen, alquilan coche y repostan ya aquí", explica el encargado de la gasolinera, que también tiene una importante área de lavado, ya que está rodeada de empresas de alquiler con mucha flota.

"La salida de Ryanair ya se notó mucho, sobre todo en enero y febrero", recuerda. "Fue una bajada espectacular" que empezó a remontar en marzo y abril. "Pero ahora el cierre vuelve a paralizar la actividad". Un tiempo que el personal aprovechará para mantenimiento y limpieza de las instalaciones, además de "reforzar otras áreas de negocio" como el reparto a domicilio de gasóleo.

En todo caso, Marcos no pierde la esperanza. "Esperemos que los autobuses y taxis que vengan de A Coruña y de Vigo a buscar gente a Santiago para llevar a sus aeopuertos reposten aquí y compensen en cierto modo el cierre".

Óscar García, en la recepción del Garcas

Óscar García, en la recepción del Garcas / M.G.P.

"Nos hace más daño el cierre ahora que en agosto"

Justo enfrente de la gasolinera le levanta el Garcas, hotel y restaurante que también sufrirá desde este jueves su particular cuarentena. Su dueño, Óscar García, certifica también que la dependencia del negocio de la terminal ronda el 80%. "La mayoría son pasajeros que vienen a última hora, con las empresas de alquiler de coches ya cerradas, o que tienen vuelos muy temprano y pernoctan aquí". También tiene clientes de las empresas de alquiler y parkings de la zona, que van a comer, a llevar bocadillos...

Y aunque es un cierre programado con antelación, en el Garcas "hace más daño este mes que si fuese en agosto", ya que esta época primaveral es especialmente buena para su perfil de cliente. Óscar García recuerda que ya notaron "un desplome de negocio del 30% con la marcha de Ryanair a finales del año pasado", pero sabe que no queda otra que resistir. "Confiemos en que se recupere todo después de las obras en la pista y que se pongan de acuerdo para coordinar los aeropuertos de Galicia".

Entrada del Parking Lavacolla, pegado a la terminal

Entrada del Parking Lavacolla, pegado a la terminal / M.G.P.

"Casi fue peor la marcha de Ryanair sin avisar"

Si un bar o una gasolinera todavía pueden mantener cierto nivel de ingresos con clientes locales, en los aparcamientos para viajeros lo tienen más complicado. En Parking Santiago reconocen que el aeropuerto es el 95% de su negocio, por eso aprovecharán este mes y pico para bajar la actividad al mínimo y dar vacaciones al personal.

"Siempre tiene que haber alguna persona porque hay reservas confirmadas", además de existir un porcentaje de clientes que "dejan aquí el coche para hacer el Camino de Santiago". Nada que compense la facturación perdida, en todo caso.

Manuel Salvado, el encargado, asume la realidad porque sabe que es algo programado. "Casi fue peor la marcha de Ryanair, porque nos dejó sin un 30-40% de clientes y sin avisar". En todo caso, sí confía en que poco a poco la situación remonte con el refuerzo de vuelos tras las obras.

Recta de Lavacolla donde se acumulan los negocios

Recta de Lavacolla donde se acumulan los negocios / M.G.P.

"Mandamos coches a otras oficinas"

La cuarta pata de los negocios de la recta de Lavacolla son las empresas de alquiler. Tampoco cerrarán, pero sí dejarán los negocios al mínimo, "para algún cliente local y para dar servicio de coches de susticición" en algunas aseguradoras, explican en uno de estos centros. Ellos lo tienen más fácil, porque como la mayoría son cadenas grandes, pueden desplazar coches hacia los aeropuertos de Vigo y A Coruña, donde poseen ya oficinas y donde se reforzará la actividad con el cierre de Lavacolla. "Y algunos también los mandamos a las oficinas de la estación intermodal" de Santiago. Como el resto, aprovecharán para dar vacaciones a los empleados.

Esa será la realidad local desde el jueves. Si todo va según los plazos previstos, la mitad de Lavacolla vivirá un periodo de cierta inactividad o impasse de 35 días, una situación que contrasta con la ebullición de la otra mitad de la parroquia, que desde Semana Santa ya es un auténtico hervidero de peregrinos. A falta de aviones, pues bienvenidos son los turistas que llegan a pie, que aunque no paren a repostar gasoil, siempre pueden parar a comprar un donuts.

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