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Salud pública

El Área Sanitaria de Santiago, con solo un 0,10 % de positivos, roza ya la eliminación de la hepatitis C

El cribado etario iniciado en Compostela en 2023 ha ahorrado 2,5 millones de euros en el manejo de problemas hepáticos en pacientes de 50 a 60 años diagnosticados en Galicia, según el microbiólogo Antonio Aguilera

El microbiólogo del CHUS Antonio Aguilera, en el laboratorio de Microbiología del Clinico de Santiago.

El microbiólogo del CHUS Antonio Aguilera, en el laboratorio de Microbiología del Clinico de Santiago. / Antonio Hernández

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Koro Martínez

Koro Martínez

Santiago

Con «resultados fantásticos» y una prevalencia del 0,10 % en las casi 90.000 pruebas de hepatitis C llevadas a cabo en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago desde que en 2023 arrancó un proyecto piloto de cribado etario, el microbiólogo del CHUS Antonio Aguilera avanza que «vamos a estar muy cerca» del objetivo marcado por la OMS de eliminación de esta enfermedad en 2030. Un objetivo al alcance de la mano especialmente en el caso de las mujeres, donde asegura que «las cifras de positivos se consideran ya de eliminación», y que en Galicia ve «factible porque es donde mejor está funcionando esta estrategia».

En conversación con EL CORREO GALLEGO, explica que el abordaje de la hepatitis C en la comunidad «se está haciendo muy bien, se ha puesto a disposición de todos los pacientes que lo han necesitado un tratamiento que es curativo casi al 100 % y, además, el trabajo en equipo de hepatólogos, médicos de familia, infectólogos y microbiólogos está dando grandes resultados».

Más mujeres analizadas, pero más positivos en hombres

En cifras, destaca esa mínima prevalencia del 0,13 % de positivos de entre las trescientas mil pruebas realizadas en Galicia a lo largo de estos tres años, 88.000 de ellas en Santiago. Hay mayor porcentaje de mujeres a las que se ha realizado el cribado, en torno a un 55 % frente al 45 % de hombres, algo que el también profesor de Microbiología de la Universidade de Santiago (USC) atribuye a que probablemente ellas acudan más, por diversos motivos, a la consulta de atención primaria, que es donde se les propone participar en el cribado, si bien la positividad es mayor en los varones. Subraya que cuatro de cada diez positivos eran ya casos conocidos que «no habían sido tratados, o porque se encontraban bien cuando fueron diagnosticados y no acudieron al especialista, o porque los tratamientos que había entonces no son los de ahora».

Antonio Aguilera resalta «el diseño innovador de esta estrategia de salud pública, mediante la cual a una persona que va a atención primaria para realizar cualquier analítica se le ofrece de manera automática el cribado si está en la franja de edad y, además, se recoge su consentimiento verbal en la historia clínica». La muestra se envía al laboratorio de microbiología y, si es positiva, se manda el aviso a un buzón donde se citará a la persona con el hepatólogo, mientras que los resultados negativos se comunican por vía SMS.

Estrategia ganadora

Incide en que esta iniciativa, en la que Galicia lleva la delantera, es «una estrategia ganadora porque ahorra dinero y causa beneficio sanitario». De hecho, recuerda que en el Clínico de Santiago llevaron a cabo un estudio de coste-efectividad con la primera franja en la que se implementó el cribado, la de entre 50 y 60 años, «y vimos que a nivel sanitario se ahorra mucho dinero en cuanto a evitar de manera significativa las complicaciones hepáticas posibles de estos pacientes, como la cirrosis, el carcinoma hepatocelular o la necesidad de realizar un trasplante, y además de reducir la mortalidad por estas causas», sobre todo teniendo en cuenta, como apunta, que «el tratamiento a día de hoy cura a casi todo el mundo», y añade que el beneficio sanitario también es medible en cuando a años de vida ganados y a calidad de vida.

En concreto, el estudio de coste-efectividad estima en dos millones y medio de euros el ahorro que habrá supuesto el cribado en esa franja de edad en toda Galicia en cuanto al manejo de pacientes, en parte gracias a la reducción significativa de posibles complicaciones en quienes tenían hepatitis C y no lo sabían, y a quienes hoy en día es posible aplicar un tratamiento con una tasa de curación de casi el cien por cien.

Agrupación de muestras

La única pega a una iniciativa que Galicia está liderando claramente con respecto a otras autonomías estaba en que un cribado etario como este precisa de «muchísimas determinaciones y sus precios no han bajado, con lo que el desembolso es muy importante». Un pero que consiguieron disipar, tal y como apunta, «implementando una estrategia de agrupación de muestras (pooling), que consiste en mezclar las muestras de cien pacientes y hacer una única determinación, de forma que si el resultado es negativo, lo es de los cien, y si es positivo, se va desglosando hasta encontrar la muestra que dio ese resultado positivo».

Antonio Aguilera aclara que este tipo de intervención es posible «cuando estás ante una enfermedad como la hepatitis C, con una prevalencia de infección muy bajita, que se situaba en torno a un 0,22 %», y porque en el Clínico de Santiago y en otros centros hospitalarios del Sergas cuentan también con «técnicas muy sensibles para detectar la carga viral de la hepatitis C y la posibilidad de automatizar todo el proceso».

En estudio iniciativas similares para detectar VIH y hepatitis B

Interrogado sobre si ante los excelentes resultados del cribado etario para la detección de la hepatitis C se podría trasladar una fórmula similar para el diagnóstico de otras enfermedades, el microbiólogo del Área Sanitaria de Santiago y Barbanza avanza que ya se está trabajando en ello con respecto a otras patologías infecciosas. En este sentido, Antonio Aguilera concreta que se está estudiando implementarlo «para el VIH y, probablemente para la hepatitis B».

Por otra parte, y con respecto a la posibilidad de establecer algún tipo de modificación en los grupos de edad en los que se está centrando el cribado de hepatitis C en la actualidad, el microbiólogo explica que «en estos momentos está establecido entre los 40 y los 70 años» y, si bien admite que todo es susceptible de ser modificado, asegura que «en la estrategia para la eliminación de la hepatitis C como problema de salud pública en Galicia, son estas las franjas de edad marcadas».

Antonio Aguilera recuerda, por último, que la Organización Mundial de la Salud pensó que podía plantearse unos objetivos ambiciosos con respecto a la hepatitis C de cara al año 2030 porque, entre otras cosas «hoy en día contamos con unos tratamientos fantásticos, consiguiendo unas tasas de curación cercanas al cien por cien y sin apenas efectos secundarios para los pacientes a los que les son suministrados».

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