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Los afectados por el Ensanche Norte de Santiago crearán una plataforma vecinal para defender sus intereses: "La gente está más desorientada que enfadada"

Una parte del barrio optará por cobrar la expropiación mientras otra ve con buenos ojos la permuta de terrenos que habilita la Xunta

Reunión de os vecinos en la Casa Agraria

Reunión de os vecinos en la Casa Agraria / Cedida

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Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

El proyecto para levantar un nuevo barrio de 8.000 vecinos en la zona de Mallou, el llamado Ensanche Norte de Santiago, mantiene en alerta a los vecinos afectados. Más de un centenar de ellos se reunieron esta tarde de miércoles convocados por la Asociación de Vecinos Casa Agraria de Meixonfrío para abordar una estrategia conjunta de cara a toda la transformación que se avecina, especialmente para aquellos con terrenos o viviendas afectadas por el proyecto. Del encuentro salieron ya algunas líneas de actuación y un mensaje claro: los vecinos no se oponen a la construcción del nuevo barrio.

La clave, según expusieron en la Casa Agraria, es que les paguen cantidades justas por sus propiedades en las expropiaciones y que todo el proceso sea transparente y lo más sencillo posible para ellos, porque en estos primeros compases echan en falta información y asesoramiento.

"La gente no está cabreada, está más bien desorientada", explica Juan Granja, presidente de la asociación de vecinos. Su convocatoria para tratar de echar una mano congregó a 116 afectados y vecinos de Mallou, que relataron cómo empezaron a recibir cartas del proyecto en las que les dan 15 días para formular alegaciones. "Pero tienen dudas de cómo presentarlas", añade.

Para ello, la principal decisión que se adoptó es la hacer un frente común para defender sus intereses, a través del modelo de plataforma vecinal. Pero siempre con la idea clara de que no quieren parar el proyecto del Ensanche Norte sino "reclamar lo que consideran justo".

Un momento de la asamblea de este miércoles

Un momento de la asamblea de este miércoles / Cedida

Unos quieren expropiación, otros permuta

La idea, de hecho, es constituir dos plataformas vecinales. Una de ellas agruparía a aquellos propietarios de terrenos que tienen claro que optarán por cobrar una indemnización por la expropiación de sus fincas. Su objetivo es mejorar los precios que se están barajando, que parten de 3,5 euros el metro, si bien la Xunta aclara que se trata solo de una valoración inicial, meramente orientativa y no definitiva.

Por otra parte, hay un grupo de vecinos que ve con buenos ojos la permuta, la opción que comunicó este mismo miércoles la Consellería de Vivenda, que consiste en renunciar al dinero de la expropiación a cambio de participar en el desarrollo urbanístico de la zona, lo que en la práctica significa permutar la finca original rural por una en el mismo ámbito pero edificable, previo pago de la urbanización y con condiciones obligatorias como dedicar la parcela resultante a vivienda y no a otro fin. Esta opción es más apropiada, de arranque, para propietarios de parcelas grandes, ya que los de las pequeñas tendrían que agruparse entre varios para lograr una parcela resultante de tamaño suficiente para edificar.

De este modo, los vecinos de Mallou se organizan en dos frentes, según los intereses de cada propietario. "Lo que quieren los vecinos es defender los bienes que tienen", explica Juan Granja. "De un modo u otro, hay que defender los intereses de cada uno, porque hay propietarios con perfiles muy diferentes". No es lo mismo un vecino con unos pocos metros que alguno de los presentes en la reunión que suma entre 20.000 y 30.000 metros cuadrados.

La idea es que el lunes se reúnan de nuevo, pero ya solo los vecinos interesados en la permuta; mientras que el miércoles lo harían aquellos que tienen claro que optarán por la expropiación.

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