El futuro barrio del Ensanche Norte de Santiago divide a los 274 vecinos con fincas afectadas: ¿expropiación o permuta?
Un grupo que concentra 60.000 metros trata de sumar más parcelas para la opción de la permuta
Hay muchas dudas porque se desconoce el precio de las expropiaciones y el coste de las urbanizaciones

Asamblea de afectados, este lunes en la Casa Agraria / Cedida

El proyecto de construcción del Ensanche Norte de Santiago, el futuro barrio de más de 3.000 viviendas llamado a albergar a unas 8.000 personas en la zona de Mallou, sigue marcando la agenda de decenas de vecinos que tienen fincas afectadas por el que será uno de los mayores desarrollos urbanísticos de la capital gallega en muchos años. En concreto, hay 274 personas con alguna parcela con afectación en la zona.
Parte de ellos volvieron a reunirse este lunes en la sede de la Asociación de Vecinos de la Casa Agraria de Meixonfrío para explorar las posibilidades que tienen y para tratar de articular un frente común en la defensa de sus intereses, actuando en conjunto como otras plataformas de afectados por proyectos similares.
Sobre la mesa se les presentan dos opciones claras: o bien aceptar la expropiación de sus terrenos al precio que fije la Administración o bien, que es lo novedoso en estos procesos gracias a un cambio legal introducido por la Xunta, elegir una permuta de terrenos, con lo que cambian sus parcelas de carácter rústico afectadas por el Ensanche Norte por otras en la misma zona que sean edificables, siempre y cuando ellos asuman los gastos de urbanización y cumplan una serie de requisitos.
Entre todos los afectados por el proyecto de interés autonómico (PIA) SUD-1 de Mallou, que es el nombre oficial del Ensanche Norte, los hay que tienen claro que aceptarán la expropiación y los hay que tienen claro que irán a la permuta... pero son los menos. Porque por ahora, para la mayoría existen muchas dudas, como quedó demostrado en la última reunión.

Recreación del Ensanche Norte / Cedida
Un grupo con 60.000 metros
En ella, un grupo de vecinos que reúne en conjunto unos 60.000 metros cuadrados, una porción considerable ya que el proyecto completo abarca 360.000, impulsó el encuentro, con asesoría jurídica, para presentar precisamente a los afectados las posibilidades que ofrece la opción de la permuta. Este modelo es especialmente interesante para los dueños de fincas grandes, pero también es válido para los de las más pequeñas porque pueden agruparse y acudir en conjunto para formar mayor superficie.
Aquellos que tienen claro que la permuta que ofrece la Consellería de Vivenda es la mejor opción explicaron al resto las razones para sumarse y ganar músculo urbanístico en la parecela resultanlte. Entre los beneficios figura uno clave: aunque se escoja esta opción, después hay posibilidad de echarse atrás y ser expropiado e indemnizado. Ahora, con esta y otra información, los vecinos tienen un tiempo para meditar qué hacer con sus terrenos, ya que el IGVS todavía no abrió el proceso de forma oficial para inscribirse en la opción de la permuta. De arranque, el miércoles hay convocada una nueva reunión para ver si los vecinos se van decantando.

Parte de las fincas afectadas en Mallou / Antonio Hernández
"¿De dónde saco el dinero?"
Sin embargo, algunos salieron con las mismas dudas con las que entraron. ¿La razón? Que es difícil tomar una decisión sin la información que consideran más relevante: el coste de la urbanización. La gente que vaya a la permuta tiene que urbanizar de su bolsillo, en la parcela resultante que obtendrá, la parte proporcional en metros a su parcela original, "pero si no sabemos cuánto cuesta el metro de urbanización... ¿cómo vamos a decidir?". Era una de las quejas más oídas en Meixonfrío, ya que temen tener que hacer frente a facturas elevadas "que no todo el mundo tiene". "Si me cuesta 150.000 euros urbanizar, ¿de dónde los saco?", advertía un afectado, que aseguraba que por mucho que después pueda recuperar ese dinero porque dispondrá de una finca urbanizable que puede vender a un promotor, "no todo el mundo dispone de ese dinero para la inversión inicial".
Fue ahí donde también se puso sobre la mesa la figura de la cooperativa o alguna fórmula similar que permitiese repartir o colectivizar esa inversión en urbanización.
Y en este punto muerto es en el que se encuentran ahora mismo buena parte de esos 274 afectados. Los que prefieren la expropiación tampoco saben cuál será el precio del metro cuadrado con el que los indemnizarán, que los fija el Gobierno, ya que las cifras que contiene el proyecto son orientativas, por lo que consideran que esperar a final de año para conocer los precios quizás sea arriesgar demasiado. Pero acudir a la permuta sin saber el precio de urbanización del metro cuadrado también supone cierto riesgo, aunque es cierto que después existe margen para echarse atrás.
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