La Ascensión vuelve a cabalgar entre equinos, pulpo y tradición popular en Amio
Cientos de animales y visitantes han llenado el recinto ferial de Santiago en una de las citas más arraigadas del calendario festivo

Javier Rosende Novo

La Feira Caballar de la Ascensión, en Santiago, ha vuelto a llenar este jueves el recinto ferial de Amio de tradición, ambiente y pasión por el mundo del caballo. Desde primera hora de la mañana, cientos de personas recorrieron las distintas zonas del recinto entre exhibiciones ecuestres, concursos morfológicos, puestos de productos tradicionales y el inconfundible ambiente festivo de una de las citas más arraigadas del calendario festivo compostelano.
El espacio reservado a los animales presentó durante buena parte de la mañana una imagen prácticamente completa, con varios cientos de ejemplares de distintas razas y una presencia constante de familias, aficionados y curiosos observando los caballos muy de cerca. Entre los animales podían verse ponis, caballos de pura raza gallega, ejemplares españoles, árabes, ingleses y distintos cruces, en una feria donde convivían la exhibición, la tradición y también el negocio alrededor del mundo ecuestre.
Los niños se detenían sorprendidos frente a los ejemplares más grandes mientras muchos aficionados aprovechaban para comentar características, razas y detalles de los animales. Los tratantes de ganado también intentaban hacer su negocio, en algunos casos, con extensos regateos. El ambiente era animado pero cómodo para recorrer el recinto, sin sensación de agobios pese a la elevada asistencia.
Escaparate mundo rural gallego
Además de la feria caballar, Amio ha vuelto a convertirse en escaparate del mundo rural gallego. Los visitantes podían recorrer puestos de embutidos, quesos, productos de la tierra, utensilios de labranza, material para explotaciones ganaderas o los clásicos puestos de ropa y mercadillo que acompañan cada año a la Ascensión. Tampoco han faltado las tradicionales rosquillas ni las pulpeiras, ya funcionando desde primera hora de la mañana, aunque muchos asistentes mantenían la tradición de reservar el pulpo para más tarde, ya en la carballeira de Santa Susana.
Uno de los actos más destacados de la jornada fue la celebración de la Copa Galicia de Cabalos de Pura Raza Galega, que este año cumplió 25 años. El concurso morfológico estuvo presentado, como es habitual, por Jacobo Pérez Paz, presidente de la Asociación Cabalo Pura Raza Galega, y contó con la asistencia de la alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, además de representantes de todos los grupos de la corporación municipal.
Durante el acto se entregó el Gran Premio Dragóns de Santiago, el reconocimiento institucional de la ciudad para esta raza autóctona. El galardón fue para la yegua Gali de Oza, de la ganadería Lino Abad y propiedad de Lino Freire, siendo la alcaldesa la encargada de hacer entrega del premio. Jacobo Pérez Paz recordó que este certamen “naceu no día da Ascensión hai 25 anos” y destacó que el concurso ha servido para “poñer en valor a pura raza galega”.
Tras el certamen continuaron las exhibiciones con caballos percherones y bretones, algunos de ellos de más de mil kilos de peso, que despertaron la admiración de muchos asistentes por su tamaño y espectacularidad. Pérez Paz explicó que se trata de animales históricamente vinculados al trabajo en el campo y que todavía hoy continúan desempeñando labores agrícolas.
El presidente de la asociación también quiso poner en valor el esfuerzo de muchos aficionados que acudieron montados a caballo desde distintos municipios del entorno compostelano, especialmente desde las comarcas de A Mahía y A Ulla. Algunos de ellos, explicó, pidieron incluso el día libre en sus trabajos pese a no ser festivo en sus ayuntamientos para poder participar en la tradicional cita de la Ascensión.
Colapso de tráfico en los accesos
La elevada afluencia de visitantes también se dejó notar en los accesos al recinto. Durante buena parte de la mañana se registraron importantes retenciones en la zona de la SC-20 y en los accesos de A Sionlla, con el aparcamiento de Amio completamente lleno y numerosos vehículos estacionados en los márgenes de la carretera.
Ni el cielo gris ni las dificultades de tráfico empañaron, sin embargo, una de las jornadas más tradicionales y populares de las fiestas compostelanas. Porque en Amio, entre caballos, puestos de feria y familias enteras paseando por el recinto, la Ascensión volvió a demostrar que mantiene intacta su conexión con el mundo rural y ecuestre gallego.
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