De Pontepedriña en 1955 al futuro Ensanche Norte: así se expandió Santiago durante 70 años gracias a la vivienda pública
El despegue urbanístico de la capital gallega se asentó sobre barrios edificados con pisos de protección en tres grandes oleadas: el franquismo, los años 90 y la primera década del siglo

Zona central del barrio de Fontiñas, con Área Central / Jesús Prieto

El Ensanche Norte de Santiago, el barrio en el que se levantarán 3.609 viviendas (el 80% de protección) para unos 8.000 vecinos en Mallou, es el desarrollo inmobiliario más relevante de la capital gallega en los últimos años y uno de los más notables de su historia moderna. Pero es algo más: es la continuidad del modelo sobre el que se ha asentado el crecimiento urbanístico de Compostela desde hace 70 años, cuando se construyeron en la ciudad los primeros bloques de pisos con alguna promoción de la Administración. Desde entonces, la aparición de enormes barrios ligados de una u otra forma a la vivienda subvencionada han dibujado el Santiago actual, obligado a dar un nuevo estirón hacia el norte para alojar a su creciente censo de más de 100.000 vecinos y a la mayor población flotante de las siete ciudades de Galicia.
Por ello, ese Ensanche Norte solo es una pieza más de ese puzzle urbanístico compostelano, como antes lo fueron Pontepedriña, Vite, Vista Alegre, San Caetano, Fontiñas, Salgueiriños, O Castiñeiriño... Lo que tienen todos ellos en común es que la mayoría de sus viviendas tienen algún tipo de intervención de la Administración Pública con el fin de abaratar su coste y facilitar el acceso de la población. Puede llamarse protección oficial, promoción pública, promoción autonómica, vivienda social, de precio limitado, alquiler social, cooperativa... Pero siempre con algún tipo de recurso público.
Y esa expansión de Santiago a través de este modelo se ha concentrado en tres grandes oleadas históricas: el franquismo, cuando cobraron forma Pontepedriña, Vite, San Caetano o Vista Alegre; los años 90, con Fontiñas como gran revolución urbana; y la primera década del siglo XXI, cuando se desarrollaron 4.200 viviendas protegidas repartidas en 15 zonas o polígonos, como se denominan en el PXOM.
Pero después llegó el pinchazo de la burbuja del ladrillo, lo que frenó en seco la construcción, tanto pública como privada. Eso provocó un desajuste entre una baja oferta de inmuebles frente a una demanda creciente que acabó convertido en la actual crisis de falta de vivienda. Y han tenido que pasar más de 15 años para que la maquinaria de la Administración se vuelva a poner en marcha para promover pisos. Justo lo que se lleva haciendo, con mayor o menor intensidad, en las últimas siete décadas en Santiago. Y estos son algunos ejemplos.

Viviendas de protección en Pontepedriña / Jesús Prieto
Pontepedriña, pioneros en 1955
Franco puso en marcha la Obra Sindical del Hogar (OSH) en 1939 como organismo encargado de construir viviendas sociales y de protección oficial. Y a ese ente se deben las primeras viviendas públicas de Santiago: las de Pontepedriña, una parte de ellas conocidas popularmente como vuelva mañana y ocupadas en el año1955. A ese desarrollo, llamado Grupo Compostela, se sumó una ampliación posterior a principios de los años 70, según el IGVS.
A esas viviendas de Pontepedriña les siguieron de forma casi inmeidata las de Diego Gelmírez, en Santa Marta, que eran 72 pisos entregados en 1956, hace exactamente 70 años, cuando se estrenó este modelo en la ciudad.

Casas de Ramírez, al lado de la Praza Roxa / Jesús Prieto
Casas de Ramírez, en pleno centro
La primera oleada de vivienda de promoción en Santiago tuvo continuidad con las Casas de Ramírez, en pleno centro, 212 viviendas de protección inauguradas el 27 de septiembre de 1960 y levantadas a través de una fórmula de cooperativa que tenía como principales destinatarios a funcionarios.

Bloque de viviendas de San Caetano / ECG
San Caetano, de barracones a la Xunta
Pero el gran despegue urbano del franquismo se dio en la zona norte-noroeste de la capital, con la proyección de San Caetano y Vite. Cientos de viviendas diseñadas por Julio Cano Lasso para la Obra Sindical del Hogar entre 1959-1960. Y con una curiosidad: los vecinos afectados por las expropiaciones para levantar los nuevos barrios eran realojados temporalmente en unos barracones que acabaron llamándose, irónicamente, La Ponderosa.
Primero vino San Caetano, un proyecto para 284 viviendas sociales levantadas como dos pequeños núcleos a ambos lados de la carretera de A Coruña a través de la Obra Sindical del Hogar. El barrio despegaría de forma definitiva en los años 80, cuando empezó a funcionar allí la sede de la Xunta.

Avenida de Castelao, arteria principal de Vite / Jesús Prieto
Vite, una nueva forma de urbanizar
San Caetano estaba concebido en realidad como una parte del gran plan parcial del polígono de Vite, también obra del arquitecto Julio Cano Lasso y que para muchos es el primer polígono de viviendas sociales de España. El plan se concibió en los 50 y se aprobó en 1969, dando comienzo la construcción a partir de los años 70 en una zona que en aquel entonces eran afueras. La idea era ofrecer vivienda social para familias en apuros y hogares para los desalojados por expropiaciones urbanísticas de otras partes de la ciudad, que fueron los habitantes de La Ponderosa. Vite fue un barrio revolucionario en lo urbanístico, porque mientras los ensanches clásicos amontonaban edificios altos sobre asfalto y hormigón, Vite priorizó zonas verdes y alturas más contenidas.

Rúa Rianxo, en Vista Alegre / ECG
Vista Alegre y otros desarrollos del franquismo
Antes del desarrollo de Vite, no muy lejos de allí, Santiago alumbraba otro nuevo barrio de vivienda protegida: Vista Alegre. La urbanización lanza su primera fase en 1970, viviendas de protección oficial construidas sobre terrenos de titularidad municipal. Esta fase inicial fue la que definió el barrio, que después tuvo una segunda expansión a finales de los 80 y, ya en este siglo, se alargó hacia la Rúa do Avío.
Durante la etapa franquista, además de estos grandes barrios, también se edificaban pequeñas bolsas de viviendas de protección, como las bonificadas de la Avenida de Salamanca. En el caso del Banco del Pobre, hacia Santa Marta, no es vivienda pública sino social, pero construida con donaciones privadas.

Barrio de Fontiñas, el más poblado de Santiago / Jesús Prieto
Fontiñas, la revolución urbana de los 90
Hablar de desarrollo urbano en Santiago con vivienda de protección es hablar de Fontiñas. El macroproyecto cambió la ciudad para siempre en los años 90, bajo el mandato municipal de Xerardo Estévez. Con el tiempo acabó convertido en el barrio más populoso de la capital. Fontiñas se diseñó para más de 4.000 viviendas, de las que 3.000 están en el sector 1, el de Área Central y alrededores.
Proyectado en los 80 por el Ministerio, acabaría despúes bajo la batuta de la Xunta, se edificó entre los años 1987 y el año 1994. Después, el Concello fue desarrollando polígonos adscritos a Fontiñas que fueron expandiendo el barrio, como los denominados 6-7 en el PXOM y que coinciden con toda la ampliación que se hizo hacia la zona del Multiusos del Sar.

Viviendas de Salgueiriños / Jesús Prieto
Salgueiriños, sobre los cimientos del ganado
Fueron Manuel Fraga y Xerardo Estévez los que acordaron el cierre del mercado ganadero de Santiago en Salgueirños para su traslado a Amio, un cambio que se consumó en 1998, liberando una importante bolsa de suelo en el norte de la ciudad, en un momento en el que se necesitaba vivienda y todavía más cerca de las dependencias de la Xunta. En el desarrollo de la zona hubo vivienda protegida, con chalés en cooperativa entregados a finales de 2005 y pisos en 2006. Ahora, la Consellería de Vivenda proyecta en la zona otras 244 viviendas públicas.

Torres de As Cancelas, del año 2009 / Antonio Hernández
As Cancelas, los rascacielos de Santiago
Decía el exalcalde Sánchez Bugallo que "la vivenda pública fue un elemento fundamental en el desarrollo de la ciudad". Y el mejor ejemplo de esta afirmación es que los edificios más altos, las Torres de As Cancelas, son vivienda protegida para venta y alquiler. Promovidas por Urban y construidas por La Rosaleda, se entregaron en el 2009, dentro de un desarrollo de la zona norte que acabaría de completarse con el centro comercial que lleva el nombre del barrio.

Viviendas tras el Corte Inlgés, en O Castiñeiriño / ECG
O Castiñeiriño y otras bolsas de vivienda
Uno de los mayores desarrollos urbanos de la etapa moderna de la capital de Galicia es O Castiñeiriño. Alrededor de un barrio de fuerte arraigo tradicional e identidad propia se proyectaron en el PXOM hasta cuatro polígonos de vivienda con algún tipo de protección, numerados como 11, 12, 13 y 14, este último tras El Corte Inglés y el Paz Nogueira, al otro lado de la Rúa do Restollal, que vertebra el barrio. El resultado es todo un entramado urbano con modernos bloques de vivienda que, además, sigue en pleno desarrollo, con un edificio de pisos públicos de la Xunta a punto de entregar.
Y más allá del desarrollo de Santiago en grandes urbanizaciones y barrios cuyo motor es la vivienda de protección, esta figura inmobiliaria también salpica la ciudad en pequeñas dosis. A diferencia de Vite, Salgueiriños o Fontiñas, donde lo público tiene más protagonismo, hay ensanches cuyo desarrollo tiene más peso de la vivienda privada, como Conxo, San Lázaro, Santa Marta... Lo que no quiere decir que no haya en ellos un porcentaje de pisos con algún sello de la Administración. Ocurre en casi todas las zonas de Santiago, desde Belvís a la Rúa do Avío, donde se construyeron 225 viviendas en forma de chalés y pisos para dar continuidad a Vista Alegre.
El socialista Xosé Antonio Sánchez Bugallo presume de que, durante su primera etapa de alcalde (1999-2011), impulsó 15 polígonos de inmuebles protegidos con un total de 4.200 viviendas. Además, no era una improvisación para aprovechar zonas en las que iba liberándose, suelo, sino que su política de vivienda "formaba parte de una estrategia que además nos permitía ir cerrando piezas urbanas para no dejar bolsas de terreno sueltas por el medio". Justo lo que pretende hacer ahora el Ensanche Norte: crecer pegado a As Cancelas y no en A Pulleira para no dejar la bolsa de terreno de Mallou sin desarrollar.
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