Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Infraestructura clave

Las obras de la depuradora de Santiago cumplen plazos pese al mal tiempo y las guerras

La intensa lluvia y los problemas de suministro han obligado a reforzar equipos para mantener el plan de acabar en agosto

A continuación, arrancará una fase de puesta en marcha de un año

Los trabajos para renovar la depuradora de Santiago arrancaron en marzo de 2024

Los trabajos para renovar la depuradora de Santiago arrancaron en marzo de 2024 / Antonio Hernández

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Manu López

Manu López

Santiago

La nueva Estación depuradora de aguas residuales (EDAR) está en funcionamiento desde principios del pasado otoño, pero todavía no opera a su máxima capacidad. De hecho, en este momento continúa en ejecución la segunda fase de las obras y se mantiene la previsión de finalizar en agosto pese a las dificultades surgidas durante los últimos meses, según aseguran a este diario fuentes de la sociedad mercantil estatal Aguas de las Cuencas de España (Acuaes), dependiente del Ministerio para la Transición y el Reto Demográfico.

El horizonte temporal no se ha modificado aunque desde Acuaes reconocen que "ha habido problemas que han complicado la ejecución de la EDAR". Las principales adversidades han llegado de la mano de la climatología adversa durante el pasado invierno, con un periodo prolongado de lluvias intensas que llevó a alcanzar el registro más alto de los últimos 25 años. Además, los conflictos bélicos, especialmente en Oriente Medio, han retrasado el suministro de materiales.

A todo ello se suma "la complejidad de la actuación, al realizarse en la misma parcela que la depuradora actual, que debe seguir funcionando en todo momento", señalan las fuentes consultadas. Para dar respuesta a todas estas situaciones sin alterar los plazos, Acuaes indica que ha sido necesario reforzar los equipos de trabajo y la coordinación. En este momento, detallan que los trabajos de la segunda fase están avanzados, por lo que a finales de junio se iniciará la puesta en marcha de la nueva línea de agua.

Puesta en marcha durante doce meses

En cualquier caso, la finalización de las obras no implica que la EDAR empiece a ofrecer sus máximas prestaciones de manera inmediata. "Como es preceptivo en este tipo de instalaciones", señala Acuaes, cuando terminen los trabajos se iniciará la fase de puesta en marcha durante un periodo de doce meses.

"No debemos olvidar que la depuración de las aguas residuales en una instalación como la de Silvouta es un proceso biológico. En este periodo de puesta en marcha se han de ajustar los procesos y conseguir la concentración de microorganismos en los reactores que garanticen los resultados de depuración perseguidos", puntualizan desde la sociedad estatal. En este proceso, se prevé que tras los primeros seis meses, la EDAR esté ya alcanzando "resultados óptimos" en lo que respecta a la calidad del efluente.

Mejora de la capacidad de tratamiento

Tras más de dos décadas de espera, los trabajos para renovar la depuradora de Santiago arrancaron en marzo de 2024. La primera fase se prolongó hasta el otoño de 2025, momento en el que se inició el desmantelamiento de la antigua planta y se puso en funcionamiento la nueva con la misma capacidad que su antecesora pese a estar solo al 50 %, lo que supone el tratamiento de un caudal medio de 52.000 metros cúbicos diarios.

Cuando se complete la infraestructura, se estima que podrá tratar un caudal medio de 64.800 m3/día para una población de 205.000 habitantes equivalentes actuales y un crecimiento hasta los 277.000 futuros. La planta permitirá además solucionar los problemas de capacidad y obsolescencia técnica que presentaba la antigua depuradora y eliminar los vertidos contaminantes al río Sar. La instalación no era apta para tratar todas las aguas que salían de las tuberías de los edificios compostelanos y en la red subterránea se mezclaban con las pluviales. Muchos días, hasta la mitad se vertían directamente al Sar sin ningún tipo de filtro para eliminar los contaminantes.

Precisamente, los problemas de la puesta en marcha de la primera fase de la infraestructura de A Silvouta originaron un episodio de contaminación del río en octubre. Pese a darse por solucionado días después de ser detectado, en febrero de este año se repitió. Augas de Galicia acabó por imponer una sanción al Concello de Santiago como propietario de la planta, lo que derivó en una polémica política.

Inversión de 60 millones

La inversión en la EDAR asciende a 60 millones de euros, cofinanciados en un 80 % con fondos Next Generation de la Unión Europea, mientras que la Xunta de Galicia aporta 10,8 millones de euros y el resto corre a cargo de Raxoi. Además, se ejecutó la acometida de una línea eléctrica de media tensión de 2,5 kilómetros y trazado soterrado con el objetivo de proporcionar la máxima seguridad de funcionamiento y minimizar el impacto visual y las molestias al entorno. El coste de esta otra obra es de 1,9 millones de euros.

Si todo se mantiene según lo previsto, Santiago cerrará este verano una larga espera. El proyecto se remonta a la década de los 90 para dar cumplimiento a una directiva europea, pero la falta de consenso político sobre su emplazamiento acabó demorando la actuación. Finalmente, la balanza se acabó decantando hacia A Silvouta, donde está a punto de culminar un proceso que se ha prolongado más de la cuenta.

Tracking Pixel Contents