Borja Iglesias, de marcar goles imaginarios en Santiago al Mundial: "Solamente puedo darle las gracias a ese niño que soñaba con esto"
El delantero del Celta de Vigo compartió a través de sus redes sociales una de sus reflexiones más personales de su infancia tras su convocatoria para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá

Borja Iglesias, con la camiseta del Santiago CF en el campo del Fátima / Instagram

Borja Iglesias disputará este verano la primera Copa del Mundo de su carrera. El delantero compostelano forma parte de la convocatoria definitiva de Luis de la Fuente de cara al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Con la inclusión del 'Panda' en la lista definitiva de 26, Santiago volverá a estar representado en la fase final de un Mundial 40 años después. En 1986, en México, Tomás Reñones se convirtió en el primero, y hasta ahora único, jugador compostelano en representar a la selección en una cita mundialista. Borja Iglesias tomará el testigo del histórico lateral derecho del Atlético de Madrid y cumplirá un sueño como él mismo lo define.
"Pfff aínda chorando", compartió el delantero del Celta en sus redes sociales nada más conocerse que estaba incluido en la lista definitiva del seleccionador nacional.
Una infancia en Santiago
Más tarde, ya con la convocatoria más digerida y con la percepción real de que iba a jugar el Mundial y que no era un sueño, el compostelano compartió con sus seguidores una de sus reflexiones más personales de su infancia en Santiago.
"Recuerdo en mi infancia esos días calurosos de junio en clase", comienza contando un Borja Iglesias que como recuerda nunca fue un estudiante excelente, "pero me las apañaba para que me fuese bien". Lo que si que estaba claro era su pasión por el balón ya desde pequeño: "Mientras estaba en clase deseaba salir para pisar el patio antes que nadie y ponerme a jugar".

Un joven Borja Iglesias / Instagram
"No es que en verano el plan fuese distinto al del resto del año, pero cuando había un Mundial todo se vivía de otra forma", cuenta el 'Panda'. Los cromos especiales del Mundial, las camisetas de las selecciones o el lanzamiento de la versión de algunos videojuegos, todo era diferente y especial.
De soñar con jugar en Primera al Mundial
Si la pasión por el fútbol le viene a Borja desde bien pequeño, la de meter goles no se queda atrás. "Ya fantaseaba con los delanteros que ese año estarían sí o sí en esa Copa del Mundo", relata un 'Panda' que inspirado por figuras como Raúl, Morientes, Torres o Villa, "soñaba con la posibilidad de jugar en Primera División, con meter goles imposibles como hacían estos jugadores que admiraba y con vestir la camiseta de mi selección".

Un joven Borja Iglesias junto a Fernando Torres / X
"Borja era un niño, un iluso. No era consciente de la cantidad de cosas que tendrían que pasar para que eso tuviera una mínima posibilidad de cumplirse", añade. Y es que desde sus inicios jugando en el campo del Fátima con el Santiago Club de Fútbol (un club nacido de un convenio entre el Rosalía y el Conxo) hasta convertirse en mundialista pasó mucho tiempo y no fue un camino fácil. Su marcha a la Comunidad Valenciana para formarse en el Valencia y el Villarreal; la irrupción fulgurante en el Celta B; la 'mili' en el Zaragoza y el Espanyol; el gol en la final de Copa del Rey que acabó ganando con el Betis; la renuncia a la selección tras el caso Luis Rubiales; la consagración como un baluarte de la lucha contra las desigualdades, la homofobia, o el racismo; su breve paso por Leverkusen; o su regreso a Vigo para convertirse en insignia de este Celta. El camino fue largo, lleno de altibajos, pero el final tiene un más que merecido premio y no es menos que jugar un Mundial.
"No puedo estar más feliz"
"Celebraba los goles hacia una grada imaginaria, escuchaba el abucheo de la afición rival lanzando un penalti y el rugido de la suya cuando lo convertía. Si le dolía algo, aguantaba porque sentía que su equipo lo necesitaba, y en realidad el único que lo necesitaba era él", cuenta sobre un joven Borja que ya empezaba a mostrar que "esa era y es mi forma de vida".
"Durante muchos años he calmado mis sueños intentando ser prudente, intentando protegerme de la decepción y del dolor de los fracasos. Hoy solamente puedo darle las gracias a ese niño que hace 20 años soñaba con esto, cuando yo hace unas horas no era capaz ni de creérmelo", añade.
"Hoy cumplo un sueño que ni siquiera me permitía tener durante muchos años. Y no puedo estar más feliz", concluye un Borja Iglesias que agradece "entre lágrimas a todos los que me habéis ayudado a estar aquí, que habéis pensado en mí y enviado energía en cada momento bueno y malo".
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