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MÚSICA CLÁSICA

Cantera en Santiago de la música clásica

Charlamos con alumnado del Curso Avanzado de Especialización Orquestal (Caeo) de la Escuela de Altos Estudios Musicales (Eaem), su jefe de estudios, Enrique Meyer y el director de la RFG, Baldur Brönnimann

A la izquierda: Enrique Meyer y Baldur Brönnimann con  integrantes del  curso Caeo en el Auditorio de Galicia.

A la izquierda: Enrique Meyer y Baldur Brönnimann con integrantes del curso Caeo en el Auditorio de Galicia. / Jesús Prieto

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Xabier Sanmartín

Xabier Sanmartín

Santiago

Santiago quiere mantener su rol de cantera de la música clásica. Este mes, 14 jóvenes talentos bregan por un sueño sostenido en un mar de esfuerzo: entrar en una de las 34 orquestas sinfónicas que integran la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas (AEOS), si es que no viajan a otro país.

En la AEOS está la Real Filharmonía de Galicia (RFG), parte de cuyo elenco ejerce la docencia en la Escuela de Altos Estudios Musicales (EAEM), centro satélite que impulsa el Curso Avanzado de Especialización Orquestal (CAEO).

Este lunes y martes se celebraron los primeros conciertos que cierran el curso y siguen el 8, 9 y 10 de junio en el Paraninfo de la Universidade de Santiago (USC; Facultade de Historia), a las 19.30 h., con entrada gratuita. Una representación de sus protagonistas charla con EL CORREO GALLEGO en un descanso en el Auditorio de Galicia.

Así es la nueva hornada

El jefe de estudios, Enrique Meyer, valora así esta hornada.

«Estoy muy contento, casi me atrevería a decir que es la mejor promoción que hemos tenido en el Caeo, en cuanto a actitud, comportamiento, saber hacer, profesionalidad... son un grupo con muy buen nivel. Este curso es muy especializado, las pruebas de acceso son muy exigentes. Entre otras cosas, enfatizamos mucho las asignaturas que contribuyen a afianzar la seguridad como, por ejemplo, Control Mental para la Actuación, que imparte un psicólogo especializado para combatir la angustia que produce subirse a un escenario».

Al lado, Baldur Brönnimann, director titular de la Real Filharmonía completa el análisis.

«Además de un gran nivel artístico, este grupo trae una personalidad fresca y un carácter que nos enriquece. Ellos aprenden de nosotros y nosotros de ellos. Aprendemos de ellos de la manera de hacer música cuando haces las cosas por primera vez, te conecta con los días en que tú tenías 20 años cuando todo lo que hacías suponía una experiencia nueva y ahí es donde reside el secreto de hacer música, algo que siempre queremos recrear y que vemos reflejado ahora en ellos»

Portugal y Galicia

De la tierra vecina llega André Filipe Coutinho Silva, trompeta.

«En Portugal tenemos un programa llamado Articulado, que lo paga el Gobierno, por el que las escuelas organizan demostraciones de instrumentos para atraer alumnado, y yo probé varios: chelo, fagot y trompeta, y como el profe de trompeta fue el más rápido en inscribirme, seguí y me encantó. Luego, Omar Tomasoni fue mi profesor durante dos años en Lugano (Italia) y me enseño lo que significa ser músico, a él y a mi profesor anterior, Manuel Luis Acevedo, les debo todo porque estuve a punto de dejarlo», dice satisfecho por superar esa nube.

En casa juega Nicolás Concheiro Veleiro, violonchelo. «Yo vengo de una familia de músicos de clásica y aunque mis padres nunca me impusieron tocar empecé a los cinco años con el violonchelo. Siempre quise tocar, desde niño. Este curso es muy bueno porque es una buena experiencia para quienes trabajamos para hacer pruebas con idea de incorporarnos a alguna orquesta», subraya.

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Foto de familia de parte del equipo docente y alumnado del Curso Avanzado de Especialización Orquestal (Caeo). / Jesús Prieto

Conexiónes más allá de Galicia

Carmen Bajo Jurado, es de Córdoba y toca la flauta: «Este año me ha venido muy bien porque llevaba ya cinco años en Copenhague y después de hacer el máster me apetecía hacer algo especializado en orquestas y el único programa que hay en España es este».

Inmaculada Muedra Ventura, intérprete de viola, de Valencia, añade: «Yo también llevaba tiempo fuera, tres años en Amberes, y me parecía buen momento para volver a España y la Real Filarmonía tiene este programa que es una buena oportunidad».

Elena Rodríguez Oubiña, al violín, de Vilagarcía, es la más drástica al resumir el valor emocional de este Curso Avanzado de Especialización Orquestal. «Cambioume a vida, son unha persoa diferente», asegura tan serena como resuelta. «Foron nove meses moi intensos pero aprendín moitas cousas. Foi como volver a casa. Estiven cinco anos en Barcelona estudando o Superior pero este curso en Santiago foi especial, non o esperaba pero son una persoa diferente», cuenta mientras Carmen e Inmaculada lanzan cómplices risas ante la frase: «¡Ese es el titular!».

Los demás grandes protagonistas

El grupo del curso CAEO incluye también a Antonio Martín Hernández, clarinete; Javier Nicolás Casamayor Camacho, violonchelo; Lola Olmo, percusión; Alberto López Bernal, trompa; Marie Esther Cooper Aubé, Catarina Sofía Borges Barbosa y Lia Theotonio, violín; Ana Lucía Pérez González, oboe; y Nicolás García Galaz, contrabajo, cantera de la música clásica en Santiago con alas para volar cerca o lejos... el tiempo dirá.

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