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La Salle Inmaculada conquista el único torneo gallego de oratoria escolar: “El esfuerzo tuvo recompensa”

Cinco alumnos del colegio compostelano se proclamaron ganadores de la categoría de Iniciación de la competición organizada por la Fundación Barrié, en cuya quinta edición participaron 497 alumnos de 41 centros educativos de toda Galicia

Álvaro Ríos, Catalina Gómez, Mara Rodríguez, Pepe González y Alicia Happ posan con el trofeo del V Torneo Escolar de Oratoria de la Fundación Barrié junto a su profesor, Marcos Gianzo, en el jardín del colegio La Salle Inmaculada.

Álvaro Ríos, Catalina Gómez, Mara Rodríguez, Pepe González y Alicia Happ posan con el trofeo del V Torneo Escolar de Oratoria de la Fundación Barrié junto a su profesor, Marcos Gianzo, en el jardín del colegio La Salle Inmaculada. / Lorena Rey

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Lorena Rey

Lorena Rey

Santiago

Catalina Gómez Oreiro, Pepe González Mosquera, Mara Rodríguez Novío, Alicia Happ Míguez y Álvaro Ríos, alumnos de cuarto de Primaria del colegio La Salle Inmaculada de Santiago, se proclamaron ganadores de la categoría de Iniciación del V Torneo Escolar de Oratoria (TEO), organizado por la Fundación Barrié, el único certamen de oratoria de Galicia dirigido a escolares de entre 8 y 12 años.

La final se celebró el pasado 29 de mayo en la sede de la entidad coruñesa. La quinta edición del torneo reunió a 497 alumnos de 41 centros educativos de toda la comunidad. En la categoría de Iniciación, reservada al alumnado de tercero y cuarto de Primaria, participaron más de 30 equipos en la fase previa. Seis consiguieron clasificarse para la fase final y el conjunto compostelano acabó imponiéndose al CPR A Rabadeira, de Oleiros, para alzarse con el título.

Detrás del éxito hubo meses de trabajo junto a los profesores Marcos Gianzo Vidal y Gerardo Cachafeiro García. Los alumnos preparaban los ejercicios durante los recreos y también compartían sesiones con compañeros de quinto y sexto de Primaria que compitieron en la categoría Avanzado (5º y 6º).

Pepe González recuerda cómo fue el proceso. “Primero hacíamos los textos, hablábamos de la estructura y nos explicaban las pruebas. Cuando los teníamos escritos en el ordenador, los imprimíamos y marcábamos las partes donde teníamos que meter gestos o corregir errores comunes para que luego en la prueba saliera bien", detalla. También trabajaban aspectos como la intensidad de la voz y la capacidad de adaptar el discurso a cada situación.

La preparación comenzaba siempre por la escritura. Una vez memorizado el contenido, pulían la introducción, después el cierre y, por último, la parte central con los argumentos. Además, calculaban cuántas palabras podían pronunciar en el tiempo establecido para ajustar tanto la extensión de los textos como la velocidad al hablar.

El camino hacia el título arrancó el 13 de marzo con una fase previa. Pepe habló sobre figuras destacadas como Luz Casal o Yayoi Kusama; Alicia tuvo que narrar cuentos; Mara abordó el tema de los hábitos; Catalina respondió a una cuestión sobre qué le preguntaría a una persona viva o fallecida; y Álvaro también afrontó uno de los retos de improvisación.

En algunas modalidades los participantes preparaban varios discursos y el que debían defender se decidía por sorteo. Tras superar esa primera ronda lograron clasificarse para la semifinal, donde se encontraron con distintos retos que posteriormente tendrían que afrontar en la final.

Catalina asumió el discurso encadenado; Pepe se encargó del denominado “minuto de oro”, en el que debía convencer al jurado de que su equipo merecía ganar; Álvaro participó en una actividad de defensa de un personaje; Alicia explicó qué significaba para ella un artículo de la Constitución; y Mara presentó una intervención apoyada en diapositivas sobre deportes poco conocidos.

Todos coinciden en señalar que las actividades de improvisación fueron las más exigentes. Sin embargo, esa variedad les permitió desarrollar diferentes habilidades comunicativas. “Cambiaron el rol a lo largo del torneo y eso hace que sus dotes de oradores mejoren y vivan experiencias diferentes”, destaca el profesor Marcos Gianzo.

La experiencia fue tan intensa como divertida para los participantes. “Me divirtió mucho tanto los ensayos como todas las fases. Hacíamos muchas bromas y me gustó escuchar los textos de los demás”, afirma Alicia.

Cada uno encontró una motivación distinta para participar. Mara tenía un referente cercano: “Mi hermana participó dos veces, pero nunca llegó a la semifinal”. Catalina explica que su interés nació al ver la experiencia de su padre. “Fue jurado de concursos de oratoria y había estado presente, y me gustaba”, dice. A Álvaro, por su parte, le atraía especialmente el reto creativo. “Preparar textos y memorizarlos me parece divertido al tener luego que improvisar, que también es difícil”, cuenta.

El equipo contó con el apoyo de Santiago Martínez, campeón de España de oratoria y doble subcampeón mundial, fundador de la escuela Eloqüencia en Santiago. Durante la semana previa a la final les ofreció consejos personalizados para perfeccionar sus intervenciones.

Tras conocer el fallo del jurado:"Estábamos todos en estado de shock"

Compaginar los ensayos con exámenes y tareas escolares no fue sencillo, pero el esfuerzo terminó dando sus frutos. El día de la final tuvieron que defender sus discursos ante un centenar de personas en una sala de la Fundación Barrié iluminada por grandes ventanales. “Había mucha luz natural y eso te permitía estar más relajado para decir el texto con más tranquilidad”, recuerda Pepe.

La emoción alcanzó su punto máximo cuando se anunció el fallo del jurado. “Estábamos todos en estado de shock. Conseguimos sortear una serie de obstáculos y logramos llegar donde llegamos; el esfuerzo tuvo recompensa”, resumen los jóvenes oradores.

Como reconocimiento a su victoria, cada integrante del equipo recibió una medalla, un trofeo y una cámara de fotos. Un premio que pone el broche a una aventura que les ha enseñado a expresarse en público, a defender sus ideas y a confiar en sus propias capacidades.

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