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La selección española y Santiago: 60 años del Mundial que La Roja preparó en Compostela

En 1966, el combinado español se concentró durante más de un mes en la capital gallega para preparar la Copa del Mundo de Inglaterra

Los 26 seleccionados para el Mundial de 1966 en la concentración previa en Santiago

Los 26 seleccionados para el Mundial de 1966 en la concentración previa en Santiago / Cedida

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Anxo Bentrón

Anxo Bentrón

Santiago

La selección española de fútbol despegó este viernes desde el aeropuerto Rosalía de Castro-Lavacolla con destino Nashville, desde donde La Roja se desplazará a Chattanooga (Tennesse), el que será el cuartel general de la selección en este Mundial en el que tratarán de colocar la segunda estrella en la camiseta. Aclamados por los aficionados presentes en la terminal compostelana, los 26 convocados para la cita mundialista, entre ellos el compostelano Borja Iglesias, se despidieron de España desde la capital gallega para dirigirse a los Estados Unidos, donde esperan estar hasta el 19 de julio.

La Selección parte desde Lavacolla rumbo hacia su segunda estrella

Jesús Prieto / Lucía Martínez

Pero lo más curioso de la partida de los 26 jugadores desde Santiago es que no es la primera vez que la selección española parte desde la capital gallega hacia una cita mundialista. Para encontrar el precedente hay que viajar 60 años atrás, a 1966, cuando el equipo nacional eligió Compostela como base de preparación para el Mundial de Inglaterra. Aquella concentración, larga, exigente y, todo hay que decirlo, poco productiva, convirtió a la ciudad gallega en el centro de operaciones de la selección durante más de un mes. El desenlace, sin embargo, no fue, ni mucho menos, el esperado.

De ganar la Eurocopa a entrenar en Santiago

España llegaba a la Copa del Mundo de 1966 con la condición de vigente campeona de Europa, después de conquistar en 1964 su primera Eurocopa, entonces denominada Copa de Europa de Selecciones Nacionales, y con la obligación de redimirse de sus anteriores tropiezos mundialistas. El combinado nacional no había participado en los Mundiales de Suiza 1954 ni de Suecia 1958 y, en Chile 1962, había caído en la fase de grupos. La cita de Inglaterra se presentaba, por tanto, como una oportunidad de resarcirse y de mostrar la vitola de favoritos.

Precisamente con ese objetivo, y buscando además aclimatarse a unas condiciones meteorológicas parecidas a las británicas, el seleccionador José Villalonga decidió concentrar a la plantilla en Santiago de Compostela. La elección, según los responsables, respondía a la lógica ya que el clima gallego serviría, sobre el papel, para prepararse para lo que se iban a encontrar los jugadores en Inglaterra.

Los jugadores se alojaron en el Hotel Peregrino, que funciono como cuartel general del equipo durante aquellas semanas. La concentración comenzó el 1 de junio y se prolongó durante unos 40 días con un objetivo claro: llegar al Mundial con el mejor rodaje posible, aclimatados a la metereología y con una preparación meticulosa.

Portada del diario La Noche (predecesor del actual EL CORREO GALLEGO) el 1 de junio de 1966 anunciando la llegada de la selección española a Santiago

Portada del diario La Noche (predecesor del actual EL CORREO GALLEGO) el 1 de junio de 1966 anunciando la llegada de la selección española a Santiago / Biblioteca Galiciana

Una preparación pasada por agua

Sin embargo, una de las principales premisas, como era adaptarse a las condiciones climáticas no tuvo el resultado esperado. Durante su estadía en Santiago, los jugadores tuvieron que convivir con la lluvia día sí y día también, pero una vez llegaron a Inglaterra no hubo ni rastro de una sola gota de agua.

"Eligieron Santiago porque era el clima más parecido a Birmingham. Aquí estuvimos todo el mes de junio y llovió veintinueve días. Cuando llegamos a la ciudad inglesa, el termómetro marcaba 35 grados. Quien eligió Compostela se cubrió de gloria", comentaba hace años a este diario Severino Reija, uno de los integrantes de la concentración española.

Los 26 jugadores convocados para el Mundial de 1966 durante la concentración en Santiago

Los 26 jugadores convocados para el Mundial de 1966 durante la concentración en Santiago / Cedida

El Mundial más gallego de la historia

El defensa lucense compartió vestuario en la cita mundialista con otros cuatro futbolistas gallegos: Luis Suárez, Amancio Amaro, Marcelino Martínez y José Armando Ufarte; siendo Inglaterra 1966 curiosamente el Mundial más gallego de la historia.

Por la izquierda, Severino Reija, Luis Suárez, Amancio Amaro, Marcelino Martínez y José Armando Ufarte, los cinco gallegos en el Mundial de Inglaterra 1966

Por la izquierda, Severino Reija, Luis Suárez, Amancio Amaro, Marcelino Martínez y José Armando Ufarte, los cinco gallegos en el Mundial de Inglaterra 1966 / ECG

La lista de 26 jugadores que durante más de un mes estuvieron concentrados en la capital gallega la completaban Iríbar, Betancort, Reina, Rivilla, Sanchis, Gallego, Olivella, Eladio, Pirri, Glaría, Zoco, Violeta, Del Sol, Rife, Adelardo, Marcelino, Zaldúa, Peiró, Fusté, Villa, Gento y Lapetra.

Una preparación por toda Galicia

Durante su estancia en Galicia, la selección no solo entrenó. También disputó hasta nueve partidos de preparación ante rivales muy variados, en una gira intensa por distintos campos gallegos.

El primer partido fue en Riazor ante el Ajax, con derrota por 2-1. Después llegaron dos partidos ante un combinado de la SD Compostela reforzado con jugadores internacionales en Santa Isabel, ambos con victoria española por 2-0 y 4-0. Más tarde, el equipo se midió al Royal Beerschot belga en Balaídos, con triunfo 4-0, y a Uruguay en Riazor (1-1). La preparación se completó con otro duelo ante la esedé en Santa Isabel, que acabó con victoria de La Roja por 4-2.

Fuera del Mundial a las primeras de cambio

Ya en el Mundial, que acabó ganando la anfitriona con el histórico gol fantasma de Geoff Hurst, España cayó a las primeras de cambio, algo que era de esperar ante la nula similitud de las condiciones climáticas durante la preparación.

España comenzó el Mundial perdiendo por 2-1 frente a Argentina, quedando obligada a ganar los siguientes dos partidos para poder pasar a la siguiente fase.

En el siguiente partido, La Roja se enfrentó a Suiza. Los helvéticos se adelantaron en el marcador, pero dos goles de Sanchís y Amancio, en el que fue el primer gol gallego en un Mundial, dieron la victoria al combinado español.

En el último partido de la fase de grupos, el decisivo, a La Roja le tocó bailar con la más fea, Alemania Federal. El combinado germano, en el que comenzaba a brillar un joven Franz Beckenbauer y que terminó subcampeona del mundo, apeó a los españoles de nuevo de un Mundial en fase de grupos tras derrotarlo por 2-1.

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