Noche de San Xoán
Santiago se entrega a la magia de San Xoán entre cientos de cacharelas repartidas por la ciudad
El Concello autorizó 53 hogueras y sardiñadas en espacios públicos y más de 500 celebraciones privadas para una de las noches con mayor participación ciudadana del año

Javier Rosende Novo

La noche más corta del año vuelve a iluminar Santiago. Entre el crepitar de la leña y el inconfundible aroma de las sardiñadas, miles de vecinos se reúnen este martes alrededor de las más de 550 cacharelas autorizadas por Raxoi para celebrar una nueva edición de la tradicional fiesta de San Xoán, una de las citas más esperadas del calendario festivo compostelano.
A medida que avanzaba la tarde, grupos de familiares y amigos comenzaron a congregarse en torno a las mesas y parrillas instaladas en diferentes puntos de la ciudad, ultimando los preparativos de una celebración que combina gastronomía, convivencia y una tradición centenaria vinculada al solsticio de verano.
Con la caída de la noche, las cacharelas se convirtieron en las protagonistas de una festividad que, año tras año, sigue manteniendo intacta su capacidad de convocatoria. Las llamas iluminan numerosos rincones de Compostela mientras miles de vecinos y visitantes disfrutan de una celebración asociada simbólicamente a la renovación, la purificación y los buenos deseos para los meses venideros.
La fiesta más esperada del inicio del verano
Entre quienes mantienen viva la tradición se encuentra Carlos Morais, vecino del casco histórico de 60 años y organizador desde hace 24 años de la cacharela de la Praza do Matadoiro. Para él, San Juan es "unha das noites máis agardadas do ano". Además, considera que la celebración de este enclave compostelano es "unha das máis especiais por servir de zona de paso e ter unha infraestrutura que permite realizar cómodamente os saltos".
Morais también ha sido testigo de la evolución que ha experimentado la festividad durante las últimas décadas. Según explica, la celebración "mudou moito", ya que antiguamente era "unha festa puramente tradicional na que o público maioritario eran familias". En cambio, sostiene que actualmente existe una mayor presencia de jóvenes y que "o máis habitual é que fagan botellón".

Daniel González, sirviendo una cerveza en la cacharela del Cruceiro de San Pedro / Eladio Lois
La visión de Morais contrasta con la de las nuevas generaciones que también contribuyen a mantener viva la tradición. A apenas unos metros de la Praza do Matadoiro, en la cacharela del Cruceiro de San Pedro, Daniel González, vecino del barrio de 24 años, participa este año por primera vez en la organización de la celebración. Aunque reconoce que no vive la festividad desde una perspectiva especialmente espiritual, asegura que lo que más valora de la noche es su capacidad para reunir a la gente. "Aínda que non son moi espiritual, o que máis me gusta é que supón un bo motivo para xuntarse", explica.
González destaca además algunas de las particularidades de esta celebración, entre ellas la apuesta por una propuesta gastronómica apta para personas veganas. "O feito de que sexa vegana, por exemplo, para min é un puntazo", señala. Asimismo, pone en valor la capacidad de convocatoria de la fiesta, que cada año atrae a numerosos asistentes llegados de otros puntos de la ciudad e incluso de fuera de Compostela, contribuyendo a reforzar el carácter abierto y popular de una de las noches más especiales del calendario festivo compostelano.
La capacidad de convocatoria de la fiesta también atrae a numerosos asistentes ajenos al barrio. Es el caso de Newton Fernández, natural de São Paulo y residente en el Ensanche compostelano, que decidió acercarse a San Pedro para sumarse a la celebración. "O que máis me gusta é o ambiente, pero sobre todo comer as sardiñas", explica entre el bullicio de la fiesta. Acompañado por su mujer, confiesa que uno de sus objetivos para la noche es aprovechar la música para bailar hasta la madrugada.

Newton Fernández, brasileño enamorado de la fiestas de San Xoán compostelanas / Eladio Lois
Junto a las mesas ocupadas por vecinos y visitantes, también era posible encontrar rostros conocidos de la escena cultural compostelana. Uno de ellos era Ángel San Gregorio, más conocido como Luchiño, DJ y productor musical vinculado a artistas como Ortiga y Carlangas. Natural de Lugo y residente en Galeras, acudió a la celebración acompañado por sus padres y convencido de repetir una experiencia que ya disfrutó el año pasado.
Aunque apenas es el segundo año que participa en esta celebración, reconoce que se ha convertido en uno de sus lugares predilectos para festejar la noche de San Juan. "Aquí é moi fácil atoparse coas amizades. Resulta moi bonito estar un rato falando cun, despois con outro", explica. Para Luchiño, buena parte del atractivo de la fiesta reside precisamente en esa facilidad para encontrarse con conocidos y compartir conversación en un ambiente distendido. "É unha festa á que podes vir incluso só, porque coñecerás a moita xente agradable coa que pasar o rato", añade. Y si hay algo que considera imprescindible durante la velada, lo tiene claro: "As sardiñas aquí están insuperables".

El DJ y productor musical, Luchiño, acompañado por sus padres / Eladio Lois
Con el paso de las horas, la afluencia de público fue aumentando en los diferentes puntos de celebración de la ciudad. Pese a las elevadas temperaturas registradas durante la jornada, la noche transcurrió con un ambiente agradable que animó a numerosos compostelanos y visitantes a prolongar la velada al aire libre. Entre conversaciones, música, sardiñas y el resplandor de las cacharelas, la tradición volvió a reunir a miles de personas en una de las citas más esperadas del calendario festivo compostelano.
Más de medio centenar de celebraciones autorizadas
El Concello de Santiago autorizó este año un total de 53 cacharelas y sardiñadas en espacios públicos, de las que 41 se celebran durante la noche de este martes. Además, se tramitaron comunicaciones previas para otras 507 celebraciones privadas.
Según los datos facilitados por el gobierno municipal, 17 de las autorizaciones corresponden a cacharelas con sardiñada, otras 17 a sardiñadas y 7 exclusivamente a cacharelas. La distribución de estos eventos permitió que la festividad se extendiese por numerosos barrios y parroquias de la ciudad.
Para facilitar el desarrollo de las celebraciones, el Concello habilita conexiones a puntos de suministro eléctrico para 16 eventos y proporciona acceso a agua y sacos de arena en distintos espacios de la ciudad, especialmente en la zona histórica, con el objetivo de proteger el pavimento y reforzar las medidas de seguridad.

Sardiñada en el barrio de San Pedro / Eladio Lois
Refuerzo de los servicios de emergencia
Como cada año, la noche de San Xoán cuenta con un dispositivo especial integrado por efectivos de la Policía Local y del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios, encargados de supervisar el correcto desarrollo de las celebraciones y atender cualquier incidencia que pudiera producirse.
El concejal de Mobilidade e Convivencia, Xan Duro, había apelado durante la jornada previa a la responsabilidad ciudadana, especialmente debido a las elevadas temperaturas registradas durante los últimos días. El edil recordó la importancia de extremar las precauciones tanto en el manejo de las cacharelas como en la protección de las personas más vulnerables frente al calor.
Las normas municipales establecen límites de tamaño para las hogueras y prohíben expresamente la quema de materiales como neumáticos, plásticos, aceites o cualquier otro elemento susceptible de generar humos tóxicos o aumentar el riesgo de accidente.
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