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Solidaridad con Venezuela

"Nuestro objetivo era conseguir una tonelada de suministros y el primer día ya logramos dos": Venezolanos en Santiago se vuelcan con los afectados por la catástrofe en su país

La iniciativa solidaria impulsada por un grupo de siete voluntarios afronta ahora el reto de hacer llegar toda la ayuda recaudada a los damnificados por los terremotos

Los voluntarios trabajan en Santiago para clasificar todos los suministros recaudados

Jesús Prieto

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Eladio Lois

Eladio Lois

Santiago de Compostela

La recogida solidaria para las víctimas de los terremotos de Venezuela aún no había completado su primera jornada cuando sus impulsores ya sabían que la respuesta había superado cualquier previsión. El objetivo inicial era reunir una tonelada de ayuda durante los seis días de campaña. Sin embargo, antes incluso de cerrar el domingo ya habían logrado más de dos toneladas de alimentos, productos de higiene, material sanitario y otros suministros básicos, buena parte de ellos procedentes de distintos puntos de acopio habilitados en Galicia.

La dimensión que está adquiriendo la iniciativa ha llevado a sus organizadores a mirar ya más allá de la recogida. El gran reto pasa ahora por conseguir que toda esa ayuda llegue realmente a Venezuela. Si la movilización continúa creciendo al mismo ritmo, el grupo no descarta solicitar la colaboración del Gobierno de España para facilitar el transporte del material hasta las zonas afectadas.

Detrás de esta campaña se encuentran Christian Lucas, Manuel Rodríguez, Jesyel Magán, José Magán, Orlando Galmadez, Noa Souto y Yibrin Gomes, siete venezolanos afincados entre Santiago y su área metropolitana que decidieron transformar la impotencia vivida a miles de kilómetros de su país en una respuesta solidaria.

Imposible mirar a otro lado

El portavoz de la iniciativa, Christian Lucas, conocido en redes sociales como Elvenegalle, todo comenzó pocas horas después de producirse los terremotos.

"Tan pronto me levanté ya me avisaron. Un cliente venezolano me dijo que no podía atender unos trabajos porque había ocurrido el terremoto. Empecé a ver todo lo que estaba pasando y se activaron todas las alarmas otra vez. No salimos de una para meternos en otra", recuerda.

La distancia no evitó que la tragedia le golpeara de lleno. Entre las personas afectadas se encuentra su propia madrina, que consiguió salvar la vida por apenas unos minutos. "Empezó a encontrarse mal y decidió ir a la farmacia. Se llevó también a la perrita porque no quería dejarla sola. Cuando volvió, el edificio estaba abajo", relata. "Los daños materiales son lo de menos. Lo importante es que ella pudo salir."

Aquella historia terminó de convencerles de que no podían quedarse de brazos cruzados. "Nos miramos y nos pusimos de acuerdo para hacer algo. Grabamos un vídeo, empezamos a organizarlo todo y nos pusimos manos a la obra", explica.

Una campaña que ya ha superado todas las expectativas

Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por un pequeño grupo de amigos ha acabado convirtiéndose en una movilización que involucra a decenas de personas. La recogida oficial comenzó este domingo en el local cedido por Lirios Studio, en la calle Romero Donallo, pero cuando los organizadores levantaron la persiana ya les esperaban cientos de cajas procedentes de otros centros de recogida abiertos en diferentes municipios gallegos.

"Nos habíamos marcado como objetivo una tonelada. No habíamos empezado y ya teníamos dos", resume Christian.

Voluntarios cargan los suministros recolectados en furgonetas

Voluntarios cargan los suministros recolectados en furgonetas / Jesús Prieto

El crecimiento ha sido tan rápido que los organizadores ya han tenido que reorganizar sobre la marcha toda la logística. Actualmente cuentan con una red de unos 70 voluntarios, además de una nave cedida en Teo donde almacenan los palés que van llegando desde distintos puntos de Galicia.

"Ahora mismo aquí clasificamos todo lo que llega desde Santiago. Comprobamos que los medicamentos estén cerrados, que no estén caducados y seleccionamos todo antes de enviarlo a la nave", explica.

La prioridad ahora es la comida y el material sanitario

La respuesta ciudadana también ha obligado a modificar algunos criterios de la campaña. En un primer momento, aceptaban prácticamente cualquier donación, pero el enorme volumen de ropa recibido durante las primeras horas les ha llevado a priorizar otro tipo de productos. "Preferimos mandar 200 kilos de atún y medicinas que ropa", señala Christian.

La decisión responde, asegura, a las conversaciones mantenidas con personas que se encuentran sobre el terreno.

"Nos dicen que ahora mismo lo importante es comer, curarte y estar un poco mejor. La ropa es lo que menos les preocupa. Sí hacen falta sábanas, mantas o colchonetas, pero sobre todo alimentos, productos de higiene y material sanitario", apunta el portavoz del movimiento.

La jornada de recogida de suministros comenzó este domingo a las 16.00 horas

La jornada de recogida de suministros comenzó este domingo a las 16.00 horas / Jesús Prieto

El gran reto será hacer llegar la ayuda

Superado con éxito el primer objetivo, la mayor preocupación del grupo se encuentra ahora a más de 6.000 kilómetros de distancia. "Nuestra incertidumbre ya no es recoger ayuda. Es enviarla", admite Christian.

La compleja situación que atraviesa Venezuela y las dificultades logísticas derivadas de la catástrofe hacen que el transporte sea ahora el principal quebradero de cabeza. "Queremos ayudar, pero evidentemente nos preocupa que todo llegue donde tiene que llegar", explica.

Aunque todavía no han decidido si el envío se realizará por vía aérea o marítima, aseguran que buscarán cualquier alternativa que permita hacer llegar los suministros a los damnificados.

"Como sea lo mandamos. Aunque tengamos que ir remando cada uno", afirma entre risas.

Mientras siguen entrando cajas en el local compostelano, los siete impulsores de la campaña ya trabajan con la vista puesta en el siguiente paso. Porque si algo tienen claro después de las primeras horas de recogida es que la solidaridad ha superado cualquier previsión y que ahora toca encontrar la manera de que esa ayuda termine donde realmente se necesita: en las manos de quienes lo han perdido prácticamente todo.

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