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A Pontepedriña

La cara B de las obras de Amor Ruibal en Santiago: "Las ventas van a costar porque la gente se acomoda"

Amor Ruibal lleva cortada desde julio de 2025. La calle se reabrirá el día 7 de julio tras 12 meses de obras

La Rúa Amor Ruibal recuperará el tráfico en ambos sentidos tras un año de obras

Javier Rosende Novo

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Saínza Seoane

Santiago de Compostela

La calle Amor Ruibal vuelve a abrir en ambos sentidos este 6 de julio tras 12 meses de obras. Vecinos, comerciantes y ciudadanos se han tenido que adaptar durante este tiempo para seguir con sus actividades cotidianas.

La vía es de las más transitadas por los ciudadanos para desplazarse entre Santiago de Compostela y localidades próximas. Este fenómeno causaba que gran parte de los ingresos de los comercios de Amor Ruibal vinieran de clientes de paso. Este perfil de personas tuvo que buscar caminos alternativos para evitar las obras y los establecimientos les echaron de menos.

Es el caso de la Farmacia Pontepedriña. Eduardo Barreiro, farmacéutico del establecimiento, destaca que notaron bajada en las ventas durante estos últimos meses, sobre todo cuando las obras estaban delante de la puerta del local. Algunos vecinos aseguran que, gracias a las pasarelas instaladas delante de los comercios, no les resultaba complicado acceder a ellos, mientras que otros confesaron que, cuando el foco principal de la obra estaba frente a la farmacia, no sabían cómo acceder y decidían ir a otras farmacias.

El perfil de clientes del que más notaron la ausencia fue de los clientes de paso. "Al final la gente de la zona seguía viniendo durante estos meses, los clientes de paso son los que más notamos porque esta era una calle de bastante salida para toda la zona de Cacheiras y Castiñeiriño", confesó el farmacéutico.

Durante estos últimos 12 meses, los 4 carriles de la calle se convirtieron en uno, haciendo que, al buscar rutas alternativas, los clientes convirtieran en habituales otros establecimientos. Es similar el caso de las Loterías Maracay, donde las visitas se redujeron y, con ellas, las ventas de esta administración cayeron hasta un 50% durante el último año. La trabajadora del establecimiento espera que las ventas vuelvan a ser como antes, pero asume que "va a costar porque la gente se acomoda".

La Rúa Amor Ruibal ultima los detalles antes de reabrir al tráfico tras las obras de mejora

Amor Ruibal ultima los detalles antes de reabrir al tráfico. / Javier Rosende Novo

Con la calle cortada, los repartidores se veían afectados a la hora de realizar las descargas de mercancías. Según cuentan los minoristas, las carretillas eran imprescindibles para remediar la ausencia de aceras y carreteras. De esta manera llegaron los décimos de lotería, las bebidas y los medicamentos durante semanas a los locales. Los continuos retrasos de la obra afectaban a la planificación de los comercios. La cantidad de mercancía comprada dependía directamente del número de personas que se suponía que iban a pasear por la calle, por eso era tan importante para los locales conocer el futuro real de Amor Ruibal.

Ahora mismo, los lugares destinados al aparcamiento y a la carga y descarga son escasos, por lo que algunos comerciantes esperan que el número de clientes de paso se vean reducidos; aun así, no cuentan con grandes pérdidas, ya que confían en que el número de transeúntes aumente tras la humanización del barrio. Según las declaraciones del pasado 16 de abril de la alcaldesa Goretti Sanmartín, las zonas de estancia tienen como objetivo atender a las necesidades de la comunidad educativa y crear espacios verdes para luchar con la emergencia climática. Todas estas medidas forman parte del plan para integrar esta calle de Pontepedriña en el proyecto Barrio Verde.

Calle Amor Ruibal el pasado 2 de julio

Calle Amor Ruibal el pasado 2 de julio. / Saínza Seoane

Amor Ruibal contra las lluvias

En el mismo encuentro, la alcaldesa explicó la dinámica de la canalización del agua de las lluviasde la calle. El objetivo principal es evitar que se den situaciones similares a las de la rotonda de 'O Vieiro'. Esta construcción, que sirve de conexión entre los barrios de Sar y Fontiñas, se inunda cada vez que hay lluvias fuertes.

En la calle Amor Ruibal se ha eliminado un carril de cada sentido con la justificación de que ese espacio ahora será utilizado para recoger el agua de la lluvia y filtrarla. Los técnicos explicaron que el propio suelo canalizará y guiará el agua al parque Eugenio Granell, donde se ha colocado una "bolsa de biorremediación", que se encarga de filtrar el agua recogida y hacerla llegar al río.

Este ambicioso proyecto se puso a prueba incluso antes que la vía. Con las fuertes lluvias de la última semana de junio las aceras de Amor Ruibal se llenaron de agua y los negocios sufrieron una vez más. "Cuando sea invierno, esto va a ser terrible", así decían la propietaria y la trabajadora de Loterías Maracay. Las mujeres temen que, cuando empiece la temporada de lluvias, el agua de la calle Santiago de Chile baje hasta Amor Ruibal y la canalización no dé gestionado tanta agua.

El charco frente a su administración se formó en 15 minutos y se fue tras otros tantos, pero delante de la su vecino el supermercado Coviran, el agua no se fue hasta pasados los tres cuartos de hora.

La rúa Amor Ruibal se inundó durante las lluvias del pasado mes de junio

Cedido

No obstante, los vecinos están contentos con los cambios de la calle. Vecinas de la calle Amor Ruibal, como es el caso de María Luisa, asumen las obras como el precio a pagar por tener mejoras en el barrio. "Las obras son molestas, pero ahora hay más pasos de peatones y podemos cruzar en más sitios", aseguraba otra vecina. Con más pasos de peatones y menos coches, los transeúntes tienen más fácil cambiar de un lado al otro de la vía. Esto también beneficia a comercios como la cafetería Arena, que con un paso de cebra en su puerta espera que durante el curso escolar el flujo de estudiantes sea mayor. "Con el paso de peatones van a venir más porque ya no tienen que bajar para subir", nos comentaba Marcela, cocinera de la cafetería.

María Luisa, vecina del barrio A Pontepedriña.

María Luisa, vecina del barrio A Pontepedriña. / Saínza Seoane

Algunos regentes de los establecimientos son optimistas y esperan que el número de clientes vuelva a las cifras previas a la obra, mientras tanto, otros auguran una nueva realidad provocada por las dinámicas que hayan podido adoptar los consumidores. En lo que ambos perfiles coinciden es en el sentimiento de desamparo por parte del concello. A partir del 7 de julio se verá la nueva realidad de Amor Ruibal.

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