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Isaac Piñeiro, recién graduado en Medicina por la USC, logra una beca Santander de 12.000 euros: "Si mi futuro está en Galicia, será en Santiago"

Fue el único estudiante de la institución compostelana distinguido con la Bolsa Santander Excelencia 360º

Destinará el premio a preparar el MIR en Oviedo y aspira a especializarse en Medicina Interna para orientar su carrera hacia los cuidados paliativos

Isaac Piñeiro terminó este año el grado de Medicina en la Universidade de Santiago.

Isaac Piñeiro terminó este año el grado de Medicina en la Universidade de Santiago. / Cedida

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Lorena Rey

Lorena Rey

Santiago

Apenas unos días después de terminar el grado en Medicina en la Universidade de Santiago (USC), Isaac Piñeiro Iglesias recibió una noticia inesperada: había sido seleccionado como único beneficiario en la institución compostelana de la Bolsa Santander Excelencia 360º del curso 2025/2026. El reconocimiento, dotado con 12.000 euros, premia el talento, el expediente académico y la implicación en la vida universitaria.

El programa concede un total de 77 becas en toda España y selecciona a estudiantes con una nota media igual o superior a 8,5 sobre 10. Además del expediente, cada universidad valora otros méritos como el dominio de idiomas, la participación en programas internacionales o el compromiso con actividades culturales, de divulgación y representación estudiantil. En el caso de Piñeiro, el expediente fue uno de sus principales avales. Natural de Cangas y con 24 años, Piñeiro terminó la carrera con una nota media de 8,97 sobre 10.

La llamada llegó cuando ya tenía la mente puesta en otro objetivo: el examen MIR. "Hace unas semanas hice la entrevista correspondiente a la segunda parte de la convocatoria. Terminé la carrera unos días después y ya estaba empezando la siguiente etapa", recuerda. La resolución se publicó mientras estudiaba en Oviedo. "Se subió a la web y me escribió una compañera que también se había presentado. Fue una alegría enorme", asegura. Eligió esta ciudad porque alberga una de las academias con más tradición para afrontar esta oposición. "Aquí está concentrado el ambiente de oposición", explica.

Once horas y media diarias dedicadas a la preparación del MIR, de lunes a sábado

Su rutina deja poco margen para desconectar. Dedica once horas y media diarias al estudio, con dos horas de clase presencial cada jornada. Los sábados la preparación se reduce a ocho horas porque realiza un simulacro de examen y su posterior corrección, mientras que los domingos son su único día libre. "De momento lo estoy llevando bien, siendo consciente de que solo llevo un mes de preparación y todavía no hay cansancio acumulado", reconoce.

El examen tendrá lugar a finales del próximo mes de enero y la nota obtenida será la que determine tanto la especialidad como el hospital en el que realizará la residencia.

Aunque su verdadera vocación son los cuidados paliativos, esta disciplina todavía no existe como especialidad propia en España. Por ello, su primera opción pasa por Medicina Interna, aunque tampoco descarta Geriatría. Si finalmente no consigue plaza en ninguna de estas opciones, tiene un plan alternativo. "Familia tiene más plazas, suele ser más accesible y también me gusta. Además, desde ahí también se puede llegar a trabajar en cuidados paliativos", detalla.

Precisamente, parte de los 12.000 euros de la beca le servirán para afrontar los gastos derivados de la preparación del MIR. "Como estoy estudiando fuera, el dinero irá destinado principalmente a esto", señala. No obstante, también contempla invertirlo en su formación futura, "con algún máster relacionado con los paliativos o con la gestión clínica".

Antes de incorporarse como residente, previsiblemente el próximo mes de junio, tampoco descarta darse un respiro. "Me gustaría hacer algún viaje con mis compañeros o incluso participar en algún proyecto de cooperación internacional. De hecho, estoy investigando esa posibilidad", comenta.

Un Erasmus en Bruselas y compromiso estudiantil

Más allá del expediente académico, su candidatura también destacó por una intensa implicación en la vida universitaria. Durante sus años en la USC fue representante estudiantil tanto a nivel universitario como estatal. Formó parte de la comisión ejecutiva del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina como tesorero y, en el último curso, participó activamente en cuestiones relacionadas con la descentralización del grado.

A ese perfil académico se suma la proyección internacional. Durante la carrera realizó un Erasmus en Bruselas y completó su formación en idiomas, obteniendo el nivel C1 tanto en inglés como en francés, dos aspectos que también fueron valorados en la concesión de la beca.

Tras cinco años viviendo en el Ensanche compostelano, reconoce que quedó "enamorado" de la ciudad. Aunque al comenzar la carrera tenía claro que quería desarrollar toda su trayectoria profesional en Santiago, ahora afronta con más flexibilidad la etapa de la residencia. "Tenía claro en un principio que quería quedarme al cien por cien aquí, pero como la especialidad son cuatro o cinco años, estoy abierto a irme fuera", explica. Aun así, tiene claro cuál sería su destino si regresa a Galicia: "Sé al cien por cien que donde quiero estar es en Santiago", concluye.

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