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"Mutilou a súa presenza urbana"

Apatrigal abre el debate sobre la nueva marquesina del parking de la estación de tren de Santiago: oculta la fachada del edificio de 1943

La Asociación para a defensa do Patrimonio Cultural Galego considera que la intervención "mutilou a súa presenza urbana"

Apatrigal critica que la nueva marquesina del parking de la estación oculta la fachada del histórico edificio construído en 1943

Apatrigal critica que la nueva marquesina del parking de la estación oculta la fachada del histórico edificio construído en 1943 / David Suárez

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Santiago de Compostela

El levantamiento de la nueva cubierta acristalada sobre el parking de la estación de tren de Santiago, que ADIF está ejecutando dentro de las obras de modernización del complejo ferroviario, ha reabierto el debate sobre el impacto de las intervenciones en edificios históricos compostelanos, después de la polémica que generó hace unas semanas la instalación de tubos metálicos de desague en las gárgolas del Hostal de los Reyes Católicos.

Con la estructura metálica ya prácticamente construida y ahora que su efecto visual puede apreciarse con claridad, la Asociación para a defensa do Patrimonio Cultural Galego ha difundido un extenso comunicado en sus redes sociales en el que cuestiona la integración de la nueva actuación con la estación inaugurada en 1943, la cual ha sido durante ocho décadas la principal puerta de entrada a la capital de Galicia para millones de viajeros y peregrinos.

La entidad sostiene que, más allá del valor arquitectónico del inmueble, el edificio posee un importante componente simbólico por haber sido durante más de 80 años la imagen de bienvenida a la ciudad para quienes llegaban en tren.

Fachada del histórico edificio que alberga la estación de tren de Santiago desde 1943

Fachada del histórico edificio que alberga la estación de tren de Santiago desde 1943 / Apatrigal

La nueva marquesina resta protagonismo al histórico inmueble

El principal reproche de Apatrigal se centra en la relación visual entre la nueva estructura y la fachada de la estación. Según la asociación, la marquesina altera la percepción del conjunto y resta protagonismo al histórico inmueble.

En su publicación afirma que "a cuberta metálica de gran superficie domina visualmente o conxunto e reduce o protagonismo da estación histórica, que queda practicamente absorbida por unha arquitectura de carácter marcadamente técnico". Añade además que "a nova envolvente parece competir con el, e en determinados puntos de vista, incluso ocultalo".

Por ello, la entidad insiste en que su crítica no se dirige contra la arquitectura contemporánea, sino contra la forma en que esta se relaciona con el edificio preexistente.

En su análisis, la asociación establece una comparación con la ampliación ejecutada para integrar la estación de autobuses con la de tren. Aunque reconoce que esa actuación también pudo generar opiniones diversas desde el punto de vista arquitectónico, considera que mantiene un mayor respeto hacia el edificio histórico: "A ampliación realizada para integrar a estación de autobuses dentro da Intermodal establecía unha relación relativamente respectuosa coa estación histórica. Non pretendía eclipsala nin converterse na protagonista do conxunto", afirma.

Por el contrario, considera que la nueva cubierta "rompe ese equilibrio" al situar una gran superficie metálica delante de la fachada principal, hasta el punto de que "a estación deixa de ser a arquitectura que recibe ao viaxeiro para converterse nun fondo sobre o que se impón unha sucesión de planos metálicos propios dunha infraestrutura industrial".

Vista actual desde la pasarela que conecta la rúa do Hórreo y la estación de tren

Vista actual desde la pasarela que conecta la rúa do Hórreo y la estación de tren / David Suárez

"Unha cidade Patrimonio da Humanidade merece outra sensibilidade"

La asociación subraya además el carácter patrimonial y simbólico de la estación compostelana, por tratarse de la primera imagen que ven de Santiago los millones de viajeros y peregrinos que la han utilizado desde el siglo pasado.

En este sentido, sostiene que "nunha cidade declarada Patrimonio da Humanidade, a estación de tren non é un edificio calquera" y considera que la actuación "esixía un exercicio de maior sensibilidade cara á escala urbana, á paisaxe histórica e á identidade arquitectónica da cidade".

Apatrigal también rechaza que el prestigio de los autores del proyecto o los reconocimientos recibidos impidan cuestionar la intervención. "Que unha obra reciba premios ou estea asinada por arquitectos de prestixio non a exime da crítica", señala el comunicado.

Una pérdida "visual y simbólica"

Para concluir su reflexión, la asociación asegura que la actuación no ha supuesto una alteración física del edificio, pero sí una transformación de su papel dentro del paisaje urbano compostelano: "Non se trata de que se mutilase un edificio, senón de que se mutilou a súa presenza urbana. O inmoble segue existindo, pero deixou de exercer o papel arquitectónico e simbólico para o que foi concibido", concluye.

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