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Ejército del Aire

Luis Borque toma posesión como nuevo jefe del Aeródromo Militar de Santiago: "La misión es lo primero, pero siempre con el personal”

El coronel sevillano estará al frente de la base compostelana durante los próximos dos años coordinando a los 56 profesionales que componen la unidad

El mando saliente, Juan Pedro Velázquez-Gaztelu, desempeñará una labor administrativa en Virginia, Estados Unidos

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Eladio Lois

Eladio Lois

Santiago de Compostela

El Aeródromo Militar de Santiago ya tiene nuevo jefe. El coronel Luis Borque Torres tomó posesión este miércoles del mando de la unidad ubicada en la base de Lavacolla, en un acto castrense presidido por el general jefe del Mando Aéreo General, Alfonso María Reyes Leis, y en el que relevó al coronel Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Fernández de la Puente.

La ceremonia, celebrada en la plaza de armas de la base compostelana, siguió el protocolo militar previsto para el relevo de mando: llegada de autoridades, revista a la fuerza, juramento del cargo, intercambio de posiciones entre el jefe saliente y el entrante, entrega del bastón de mando y homenaje a los que dieron su vida por España.

Según la resolución leída durante el acto, fechada en Madrid el 22 de abril de 2026, Borque queda nombrado jefe del Aeródromo Militar de Santiago y comandante militar aéreo de aeropuerto de Santiago, con demarcación también en los aeropuertos de A Coruña y Vigo.

El relevo tuvo un marcado tono institucional, pero también personal. Velázquez-Gaztelu, quien confirmó a EL CORREO GALLEGO que su próxima misión se desempeñará en el estado norteamericano de Virginia, abrió su intervención agradeciendo la asistencia a un acto que definió como “muy especial tanto para quien deja el mando como para quien lo asume". También felicitó a su sucesor por haber sido seleccionado para un destino que, según explicó, "suele sorprender especialmente a quienes llegan desde fuera de Galicia".

“Es una gran sorpresa llegar a un lugar que nos acoge de este modo”, señaló el coronel saliente, que tuvo palabras de reconocimiento para el personal de la unidad. Subrayó que, aunque el jefe sea quien aparece en la fotografía oficial, “lo importante es todo el personal que hay detrás”, por su compromiso, disciplina y disposición diaria.

Velázquez-Gaztelu extendió su agradecimiento a las autoridades civiles y militares, a la banda de música de la Academia Básica del Aire y a todas las personas que le acompañaron durante su etapa en Santiago. En un discurso de despedida con tono cercano, aseguró que Galicia ha sido el destino que más le ha impactado de cuantos ha conocido. “Si de todos los sitios en los que hemos estado nos llevamos un trocito en el corazón, de Galicia nos llevamos mucho”, vino a resumir el coronel, que bromeó con que en su próximo destino buscará la Casa de Galicia más cercana.

También tuvo palabras para la familia del nuevo jefe, a quien deseó que disfrute de Galicia durante su etapa en Lavacolla. “Estoy convencido de que, cuando termine el destino, también tirarán con morriña de Galicia”, señaló antes de ceder la palabra a Borque.

“Misión y personal”, las dos prioridades del nuevo jefe

El coronel llega a Santiago con una carrera enteramente ligada al Ejército del Aire. Actualmente, cuenta con más de 2.500 horas de vuelo (de las cuales, 2.000 son únicamente en F-18). La amplísima experiencia en su terreno extraña un poco menos al saber que se alistó con 19 años y, a sus 53, no ha trabajado nunca fuera de la institución militar. Antes de este destino estuvo en la Dirección de Enseñanza, en Sevilla, su ciudad de origen. Previamente, pasó cuatro años como teniente coronel en el Grupo 11, en Morón, vinculado a la aviación de caza y al Eurofighter. También ha estado destinado en el extranjero y en ciudades como Zaragoza o Torrejón.

Borque entró su primer discurso como jefe del Aeródromo Militar de Santiago en los agradecimientos y en las líneas básicas de su mando. El coronel destacó que asumir una unidad "es uno de los momentos más importantes de la vida militar" y agradeció la confianza depositada en él.

También dirigió un reconocimiento explícito a su antecesor. “Has dejado una unidad en lo más alto de operatividad, de eficiencia y de moral”, afirmó en referencia a Velázquez-Gaztelu. A partir de ahí, marcó dos prioridades: la misión y el personal.

Borque explicó que el cumplimiento de la misión será el eje de la unidad, pero insistió en que ese objetivo no puede entenderse sin quienes la hacen posible. “La misión es lo primero, pero siempre con el personal, porque es el personal el que hace que todo funcione”, defendió ante la formación y las autoridades presentes.

El nuevo jefe recordó también sus raíces andaluzas. “Soy sevillano y estoy encantado con estos primeros días aquí”, señaló, antes de añadir que tiene por delante dos años —tiempo que dura el mandato— para seguir conociendo la unidad y el entorno. En el plano personal, agradeció el apoyo de su mujer, y de sus dos hijas, que le han acompañado en sus distintos destinos.

A la plantilla del aeródromo le lanzó un mensaje directo: “Va a ser muy sencillo conmigo”. Borque prometió cercanía, continuidad y exigencia razonable. “Nos iremos conociendo poco a poco y cualquier cosa que necesitéis, de verdad, mi puerta estará abierta”, aseguró. Su objetivo, añadió, será mejorar en lo posible el margen dejado por su antecesor y, si no, “mantener el mismo nivel tanto de operatividad como de moral”.

Una unidad estratégica para el noroeste peninsular

El nuevo jefe asume el mando de una base con 56 especialistas y con una función que va mucho más allá de la actividad diaria en Lavacolla. El Aeródromo Militar de Santiago desempeña un papel operativo, logístico e institucional dentro del Ejército del Aire y del Espacio en Galicia.

Entre sus cometidos principales está el mando del personal destinado en la unidad, la representación institucional del Ejército del Aire en la comunidad y la coordinación de la ayuda logística a unidades desplegadas o en tránsito. Por su situación geográfica, en el noroeste de la península Ibérica, la base compostelana tiene importancia como punto de despliegue y apoyo para unidades aéreas de los tres ejércitos y también para medios de países aliados.

Durante los meses de julio, agosto y septiembre, coincidiendo con la campaña contra incendios, despliega de forma permanente el 43 Grupo de Fuerzas Aéreas, unidad especialmente vinculada a la extinción de fuegos forestales. Además, el aeródromo recibe habitualmente vuelos de unidades del Ejército del Aire y del Espacio, de la flotilla de aeronaves de la Armada, del Ejército de Tierra y de la Unidad Militar de Emergencias.

La base también presta apoyo a vuelos de países extranjeros, especialmente del entorno OTAN y del Magreb. Esa combinación de actividad militar, apoyo logístico, presencia institucional y coordinación operativa explica el peso de una instalación que, aunque discreta para buena parte de los santiagueses, tiene un papel fundamental en la arquitectura aérea del noroeste.

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