La cafetería de Santiago recomendada por Tamar Novas y 'Lonely Planet': un rincón bohemio con 83 años de historia
Recién galardonada con un Solete Repsol, 'La Flor' lleva años conquistando a los compostelanos con un ambiente único

El encargado de La Flor, Anxo Fandiño, con la copropietaria Sandra Fuente, en el local. / ECG
Cuando Tamar Novas aún estaba estudiando, solía dirigir sus pasos hacia el número 25 de la Rúa das Casas Reais. Allí, entre las luces tenues, las figuras y los jarrones repletos de flores, era fácil olvidar un rato ese intenso deseo de abrirse camino en las artes escénicas.
Hoy, ya un artista consolidado gracias a proyectos como Clanes, el compostelano sigue haciendo el mismo recorrido cuando la agenda se lo permite. "Es muy amigo. Viene con su pandilla o su perrito, que es un teckel. Y no se le ha subido la fama para nada. Lo suyo fue algo discreto, de esto que va creciendo y de repente dices: 'Ostras, este es el chico que está en Madrid'", explica Sandra Fuente, que hace tiempo que no pestañea cuando una celebridad cruza las puertas del local que regenta en el casco histórico desde hace 18 años.
En este tiempo, La Flor (@laflorcafebar) ha pasado de ser el culmen del costumbrismo -"esto era un bar de jugar al tute"-, a convertirse en uno de los rincones más bohemios de Compostela. Uno que el actor de Fariña y Los abrazos rotos ha recomendado recientemente, y que le ha valido al café su primer Solete Repsol este verano.
La copropietaria confiesa que recibió la noticia "con escepticismo" porque "no entendía nada". "Lo flipé, aunque ya estábamos en la ruta de la Lonely Planet desde 2016. Pero estas cosas nunca han sido nuestra pretensión", apunta la empresaria, que tiene muy clara la verdadera meta de La Flor: la "libertad". "Si hay algo que nos caracterice, eso es la diversidad. Se juzga demasiado a las personas. Queremos que la gente que a lo mejor es diferente y que no encuentra su sitio tenga un espacio seguro aquí".

Anxo Fandiño y Sandra Fuente, reflejados en el espejo de una de las decoradas paredes de esta cafetería. / ECG
La Flor, un refugio cultural con Solete Repsol para comer o desayunar
La socia de La Flor ha llevado su idea a la máxima expresión posible. Que en su local "caben todos" no es una consigna, sino una realidad con pruebas palpables en cada mesa.
En este establecimiento histórico de Santiago se juntan "señores mayores que vienen a tomar el café desde la residencia", estudiantes y todo un carrusel de figuras del mundo del espectáculo. Tanto que, si hay alguien que haya o vaya a ser conocido en el sector cultural gallego, es difícil que Fuente nunca le haya preguntado por su comanda.
"Daniel de la Torre, nominado a siete Goyas, es amigo íntimo. Y Luis Zahera [recientemente galardonado con la Medalla de Oro de las Bellas Artes] es como de la familia, yo le llamo Castro. A la compañía de Marta Pazos, Voadora, se le daban comidas gratis a cambio de ponernos publicidad en sus obras. Todos estábamos empezando, éramos jóvenes. Menos Luis. Luis siempre ha sido mayor", dice la barista entre carcajadas.
Aún recuerda el encuentro con Candela Peña y las ocasiones en las que la actriz Lola Dueñas "me decía si me ayudaba a barrer". Incluso recibió una visita diplomática, la del expresidente de Irlanda, Michael D. Higgins, que llegó a este restaurante-café "con un montón de coches" porque "su hijo había estudiado con mi socio [Manuel Caminha]".
Si el primer dueño de La Flor pudiera entrar en el local que montó en 1943 para que su mujer diera de comer a los que paraban en Porta do Camiño de camino a la feria, es probable que solo reconociera el nombre y los detalles de Ventura Cores que caracterizan el espacio. La misma arquitectura que, en su día, llamó tanto la atención de Fuente y la acabó poniendo tras la barra de este emblemático café del casco histórico.
Por aquel entonces, la empresaria hacía malabares con dos trabajos y sus estudios de moda, después de que se le acabara el contrato en una firma de exportación. "Conocí a Manuel y me dijo de montar un local para tener algo más seguro. Yo le respondí que siempre pasaba por delante de La Flor y que me flipaba el espacio", recuerda.
Cuenta que, cuando entró en él, todavía era Sandra, pero que ahora en Santiago se la conoce como "la de La Flor". Para la copropietaria "es una halago" y, para el resto, una señal inequívoca de algo que se aprecia al cruzar el umbral del café y comprobar que, se mire a donde se mire, no se puede estar seguro de dónde acaba el bar y dónde empieza su dueña.
Porque Fuente está en todos los rincones de la cafetería. "La he hipersaturado porque me da sensación de hogar. Mi casa de Vigo era así: las cortinas eran colchas de mis abuelos y los jarrones tenían toxos cortados con tijeras de podar", explica sobre el espacio, donde uno puede encontrar desde un cuadro de Tomé hasta un cabezudo o vasijas de La Cartuja.
Incluso la carta tiene pedazos de su vida. El lemon pie es una receta francesa que hacía su madre y que rivaliza en popularidad con la clásica tarta de yogur de Ana, la cocinera, que lleva 17 años en los fogones del restaurante.
Allí prepara a diario hamburguesas, risottos, tacos y quesadillas, que se pueden comer o cenar respirando la historia de un local que se acerca al siglo. "Es cierto que nos queda poco para cumplirlo. La idea es continuar, pero personalizándolo más en el futuro", explica Fuente. Y surge la inevitable pregunta: ¿aún más? Parece que sí.
- Un gallego licenciado en la USC, nuevo presentador de ‘Directo al grano’ tras la llegada de Gonzalo Miró a ‘Malas Lenguas’ en sustitución de Jesús Cintora
- Muere Luciano Pérez Villar, 'Chano', histórico referente de la hostelería compostelana
- Denuncia que cierran en Santiago su ciclo de FP a un curso de terminar sin darle opciones
- Borja Verea aspira a gobernar Santiago en 2027: «Un alcalde ten que ser útil»
- A menos de una hora de Santiago: los 5 mejores lugares para ver el eclipse total del 12 de agosto
- Ni Ensanche ni Casco Histórico: los barrios de Santiago en los que el alquiler se come casi la mitad de la renta familiar
- Una sola inyección para frenar la pérdida de visión: el nuevo tratamiento contra la degeneración macular
- Una familia, 24 personas y 110 km: “Para mí el mérito es habernos juntado”