Santiago tiene parques para soportar el calor, pero no refugios climáticos
La capital gallega figura entre las ciudades españolas con mejor acceso a zonas verdes, pero sigue sin contar con un solo refugio climático oficial, según Greenpeace

Imagen del parque Eugenio Granell durante una jornada de calor la semana pasada en Santiago / Antonio Hernández
Con Galicia abrasada por las sucesivas olas de calor y buena parte de la comunidad en alerta por altas temperaturas, los llamados refugios climáticos se postulan como grandes salvadores, especialmente tras un mes de junio con más de 1000 muertes atribuibles al calor en España. No obstante, tanto el conjunto del Estado como Galicia siguen lejos de contar con una red suficiente de estos espacios.
Y es que, solo una de cada tres capitales españolas cuenta en la actualidad con refugios climáticos. Esta es una de las principales conclusiones del informe sobre refugios climáticos en España realizado por la organización ecologista Greenpeace. La asociación no solo alerta del estancamiento en cuanto al número de espacios públicos para protegernos de las altas temperaturas, sino de las "graves carencias que impiden que muchos refugios actuales sean efectivos".

Mapa de refugios climáticos en 2026 / Greenpeace
Galicia, sin ningún refugio climático
En este panorama, el caso de Galicia resulta todavía más llamativo: la comunidad gallega no cuenta con ningún refugio climático oficial. Esta realidad parece chocar, a primera vista, con otro estudio publicado recientemente que sitúa a Santiago como una de las ciudades españolas con mejor acceso a zonas verdes. La explicación es sencilla: ambos informes analizan aspectos distintos.
Mientras Greenpeace evalúa la existencia de una red de refugios climáticos preparada para proteger a la población durante las olas de calor, el estudio de Amigas de la Tierra mide la accesibilidad de las zonas verdes. Tener muchos parques, por tanto, no significa disponer de refugios climáticos, aunque ambos conceptos pueden llegar a asociarse.
Qué considera Greenpeace como refugio climático
Los refugios climáticos son espacios públicos y privados que se ofrecen como resguardo ante las altas temperaturas. La organización critica que se venden muchas propuestas como tal y no lo son.
Para Greenpeace, no basta con etiquetar un espacio como refugio climático. Para que sean efectivos y protejan a las personas deben cumplir los siguientes requisitos básicos:
- Gratuito: las personas deben poder acceder a él sin coste. "Un cine, museo o teatro, aunque se ofrezcan a precio reducido, no son un refugio climático", inciden.
- Accesible: debe poder accederse a él aún con movilidad reducida o alguna discapacidad.
- Cercano: las personas deben tener refugios climáticos dentro de su barrio, especialmente si son zonas con especial riesgo de calor y/o donde se concentra población vulnerable (como por ejemplo zonas de menor renta y/o con población de edad más avanzada).
- Confortable: las personas tienen que poder encontrar en este espacio un resguardo en el que pasar el tiempo necesario. Para eso, tienen que estar a una temperatura confortable (en torno a los 27ºC), proporcionar agua gratuita para mantener la hidratación y habilitar zonas de descanso para poder leer, charlar con el vecindario o simplemente estar. Programar actividades gratuitas, por ejemplo para la infancia, ayuda a que las personas puedan pasar el tiempo de forma más amena.
- Horario amplio: las personas tienen que poder acceder al refugio cuando más lo necesitan, es decir, en las horas de mayor calor. El día que sea. "Abrir solo entre semana, o unos días sueltos, o de 10 a 14 horas (sí, aunque cueste creerlo, esto también lo hemos visto) le quita cualquier efectividad al espacio", apuntan desde Greenpeace.
- Identificado: deben estar claramente identificados en el exterior, explicando su horario de apertura, y también en páginas web u otras herramientas de información municipal, haciendo especial difusión durante las alertas por calor, para que se pueda ver y planificar con anterioridad a cuál desplazarse.
Santiago, referente en accesibilidad a zonas verdes
En contraposición con el estudio de Greenpeace, el otro estudio que mencionamos sitúa a Santiago en el extremo opuesto al analizar su infraestructura verde urbana.
El trabajo, elaborado por Amigas de la Tierra junto al Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad (GIAU+S) de la Universidad Politécnica de Madrid, analiza diez ciudades españolas para evaluar si garantizan el denominado derecho a la naturaleza y qué mejoras pueden aplicarse.
Para ello, el trabajo se ayuda de la regla 3-30-300, un estándar internacional de planificación urbana creado por Cecil Konijnendijk que establece que, para garantizar el bienestar físico y mental y mitigar el cambio climático, toda persona debe:
- Poder ver al menos 3 árboles desde su vivienda
- Disponer en el barrio de, al menos, un 30% de cobertura vegetal
- Contar con un área verde a menos de 300 metros del domicilio.
El estudio concluye que en el conjunto de las ciudades analizadas -Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Palma, Valladolid, Badajoz, Ourense, Santiago de Compostela e Ibiza- el 60% de la población no tiene un acceso suficiente a áreas verdes.
Entre las ciudades estudiadas el estudio destaca la existencia de diferencias notables. Frente a las ciudades con peor cobertura que son Valencia, Badajoz y Ourense, tanto en número y cobertura como en accesibilidad, se encuentra, en el otro extremo, Santiago de Compostela, que es la ciudad que mejores resultados ha arrojado.
"Santiago de Compostela presenta los mejores valores de superficie y de extensión de zonas verdes y accesibilidad a las mismas por habitante, incluida la población del núcleo central", explican. Así, Santiago es puesta como ejemplo a seguir "en cuanto a extensión y accesibilidad de zonas verdes".
Cómo se configura la estructura verde de Santiago
La infraestructura verde de la capital gallega se articula alrededor de los ríos Sar y Sarela, cuyos corredores fluviales estructuran un cinturón continuo a ambos lados de la ciudad que conecta espacios como la Alameda, el Parque de Belvís, el Parque Eugenio Granell y grandes áreas forestales periurbanas como el Monte Pedroso.
Con todo, el informe explica que el 55% de la población no disponen de espacios verdes suficientes. No obstante, el propio estudio aclara que en Santiago no se identifican como tal zonas de acción prioritaria. Aunque existe población sin acceso suficiente a áreas verdes dentro de la ciudad, y podrían realizarse acciones de renaturalización para mejorar su calidad de vida, no se concentran en zonas con población vulnerable o con baja renta media por hogar.
Si bien Santiago parte de una situación privilegiada gracias a su extensa infraestructura verde, esa ventaja no sustituye la necesidad de disponer de una red oficial de refugios climáticos, preparada para responder a unas olas de calor que, año tras año, son más frecuentes, más intensas y más largas.
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