Carga en los juzgados
Los juzgados civiles de Santiago duplican los asuntos pendientes desde la pandemia y rozan los 7.000 casos
También ha crecido la entrada de nuevos procedimientos: 2.299 en el primer trimestre del actual ejercicio

Imagen exterior del edificio que alberga los juzgados de Santiago, en el barrio de Fontiñas. / Antonio Hernández

Los juzgados civiles de Santiago de Compostela llegan a 2026 con mucha más carga de trabajo que antes de la pandemia. Los datos del primer trimestre de los últimos años muestran una evolución clara: entran más asuntos que en 2020 y, sobre todo, quedan muchos más casos pendientes de resolver.
La comparación es significativa. En el primer trimestre de 2020, los juzgados civiles compostelanos cerraron el periodo con 3.319 asuntos pendientes. En el mismo tramo de 2026, la cifra subió hasta los 6.928 casos, más del doble. Aunque el dato mejora respecto al pico de 2025, cuando se alcanzaron los 8.069 asuntos pendientes, la bolsa que arrastra la jurisdicción civil sigue muy por encima de la que había hace seis años.
Cuando se habla de asuntos civiles no se habla de delitos, sino de conflictos entre particulares, empresas o administraciones que acaban en el juzgado. Ahí entran reclamaciones de deudas, problemas de alquiler, conflictos por contratos, herencias, separaciones, custodias, reclamaciones económicas o disputas entre propietarios, entre otros muchos casos. Es decir, asuntos cotidianos que, cuando no se resuelven por otra vía, terminan judicializados.
La entrada de nuevos casos también ha crecido. Entre enero y marzo de 2020 ingresaron 1.675 asuntos civiles en Santiago. En el primer trimestre de 2026 fueron 2.299, un 37% más. La cifra, eso sí, es inferior a la de 2025, cuando se registraron 3.035 asuntos, el nivel más alto de la serie revisada.
El atasco no solo se mide por lo que entra, sino por lo que queda sin cerrar. Y ahí es donde los datos muestran mejor la presión que soportan los juzgados. En 2020, el primer trimestre acabó con algo más de tres mil asuntos civiles pendientes. En 2023 ya eran 4.996. En 2024, 6.428. En 2025, 8.069. Y en 2026, aunque la cifra baja, todavía se mantiene en 6.928.
También han aumentado los procedimientos que ya están en una fase avanzada, cuando el juzgado debe hacer que se cumpla una resolución. En términos judiciales se llaman ejecuciones civiles, aunque para el lector común puede entenderse como el momento en el que el caso ya no está solo pendiente de una decisión, sino de que esa decisión se lleve a la práctica. En el primer trimestre de 2020 se registraron 342 procedimientos de este tipo. En el mismo periodo de 2026 fueron 489.
La bolsa pendiente en esta fase también crece. En 2020 había 5.480 procedimientos civiles en fase de cumplimiento todavía abiertos. En 2026 son 7.490, el dato más alto de la serie. No todos esos procedimientos tienen que ver con vivienda ni todos terminan en un desahucio. También pueden responder a deudas, indemnizaciones, conflictos económicos o reclamaciones de otro tipo. Pero sí reflejan que hay más casos en una fase especialmente sensible para las personas afectadas.
El grueso de la actividad está en los juzgados civiles ordinarios, los que asumen buena parte de los conflictos económicos, contractuales o patrimoniales. En este ámbito, los asuntos pendientes pasaron de 2.456 en 2020 a 6.200 en 2026. También los casos en fase de cumplimiento aumentaron con fuerza: de 4.969 pendientes en 2020 a 7.109 este año.
La lectura general es sencilla: los juzgados civiles de Santiago soportan hoy una carga mucho mayor que antes de la pandemia. En 2026 se aprecia una cierta bajada respecto al año anterior, especialmente en el número de asuntos pendientes, pero el volumen sigue muy lejos de los niveles de 2020.
Para el ciudadano, esta evolución tiene una consecuencia directa: cuando un conflicto acaba en el juzgado, la espera puede ser larga. Una deuda impagada, una herencia bloqueada, un problema con un contrato, una disputa familiar o una reclamación económica no siempre se resuelven rápido. Y los datos muestran que, en Santiago, la bolsa de casos acumulados sigue siendo muy elevada.
Los números no cuentan por sí solos qué hay detrás de cada procedimiento. Pero sí permiten tomar la temperatura a una parte de la justicia que afecta a problemas muy comunes de la vida diaria. En los juzgados civiles de Santiago hay hoy menos asuntos pendientes que en el peor momento de 2025, pero muchos más que antes de la pandemia.
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