Entrevista | Fernando Leyra Cofundador de Kulissa
Fernando Leyra, el compostelano que pasó de la Facultad de Bellas Artes a ganar el Hackathon de París
Este joven compostelano abandonó su ciudad natal a los 18 para irse a estudiar a Madrid. Ahora vive en Zúrich y ha cofundado la empresa Kulissa, que busca convertirse en el mayor productor de simulación de conversaciones humanas

Integrantes del equipo TN1. A la izquierda, el compostelano Fernando Leyra. / Cedida
Saínza Seoane
El compostelano Fernando Leyra es uno de los fundadores del equipo TN1; la formación suiza ganó el 5 de julio el Cursor Track del RAISE Summit Hackathon de París. En este encuentro lanzaron Kulissa, una plataforma que forma a empleados de una manera innovadora. El proyecto facilita el entrenamiento de los trabajadores mediante avatares de voz y vídeo con IA, role-playing y ejercicios gamificados. La demo del proyecto saldrá la semana que viene para todos los públicos. Y poniendo el ojo en el futuro, Fernando Leyra espera que Kulissa se convierta en el mayor productor de simulación de conversaciones humanas.
Fernando Leyra se fue de Santiago al cumplir los 18 años para estudiar el Grado de Bellas Artes en Madrid. El compostelano llegó a la capital española impulsado por sus ganas de convertirse en actor profesional. Durante algunos años formó parte del elenco de producciones como 'Operación Marea Negra'. Pero mientras trabajaba en su carrera de actor, reconoce que echaba de menos la etapa de su vida en la que programaba en sus ratos libres: "Notaba que me faltaba algo, me sentía incompleto". Para él, gracias a la revolución de la IA, fue fácil volver a conectar con su antigua versión: "La IA me ayudó a recuperarme a mí mismo". La accesibilidad que tenemos hoy en día para llegar a la información gracias a Internet fue lo que le permitió aprender sobre ordenadores y programación, y más adelante, orientar su vida hacia este sector.
Para Fernando, la forma en la que se creó Kulissa fue natural "gracias a la revolución de la IA". En el momento en el que le llegó el correo de la propuesta de Cerebral Valley AI Summit, Fernando Leyra lo tuvo claro: "Cogí el teléfono y llamé a mis compañeros para formar el equipo y allá fuimos". Al llegar a París, la ciudad donde se celebraba el Hackathon, los organizadores plantearon un paradigma inicial a resolver: 'Cómo hacer que la IA no "alucine" con los problemas de diseño'. TN1 comenzó a trabajar en el reto y, cuando ya estaban a punto de terminar, los responsables de la competición cambiaron la cuestión a resolver.

Momentos de trabajo del equipo durante la Hackathon de París. / Cedida
En este momento, Fernando Leyra y sus compañeros entraron en un momento de, como él denomina, vorágine creativa. Se encerraron a pensar en cómo rehacer su proyecto, pero no se les ocurría nada que llevar a cabo. En este momento de estrés, a Fernando se le vino a la cabeza su madre, profesora de Filosofía, y con ella la lección de los Peripatéticos. Los seguidores de Aristóteles caminaban por los jardines del Liceo mientras enseñaban y debatían para así estimular la creatividad, reducir el estrés y mejorar la función creativa. Teniendo esto en cuenta, Leyra propuso a su equipo levantarse y recorrer las calles de París.
Durante el paseo, los cinco integrantes del equipo compartieron vivencias personales y hablaron de sus proyectos propios, cuando, de repente, la idea de Kulissa surgió en una de las conversaciones. A partir de ese momento, volvieron al edificio donde trabajaban y, en 10 minutos, su compañero Ilias Ism elaboró el primer prototipo del proyecto y el resto es historia.
Una vez el concurso terminó y ya con el trofeo en casa, TN1 decidió seguir trabajando en la demo. Fernando Leyra, Ilias Ism, Ivan Glushenkov, Yanik Almer y Sergey Novikov decidieron apostar por su proyecto ganador de la Hackathon de París y convertirlo en una empresa bajo el nombre de Kulissa. Los fundadores vieron la necesidad de las empresas de entrenar a sus empleados de ventas para así perder los menos clientes posibles, por eso siguieron trabajando en Kulissa y crearon este programa en el que mediante simulaciones y role-playing los vendedores podrán mejorar sus habilidades.
Kulissa lanzará la próxima semana su demo para comenzar a llegar a las empresas interesadas, pero sus fundadores son optimistas en cuanto al futuro a largo plazo de la joven empresa. Los 5 esperan que Kulissa sea en unos años el mayor productor de simulación de conversaciones humanas.

Integrantes de TN1 tras recoger el premio. / Cedida
El arte y la IA desde la perspectiva de un actor que ahora se dedica a la innovación
Fernando Leyro hizo su Erasmus en el departamento de New Media Art de la Escuela de Arte de Kassel, Alemania. En este departamento encontró a personas haciendo arte con tecnología y comprendió que existen muchas maneras, más allá de las tradicionales, de crear arte. Él compara la actualidad con la situación que se vivió el siglo pasado con el auge de la fotografía y el cine. A raíz de estas nuevas formas de crear, "surgieron nuevas corrientes en el arte tradicional como podría ser el Impresionismo, pues para mí, lo mismo va a pasar en esta nueva etapa". Para el joven compostelano no nos podemos olvidar de que adaptarnos es esencial, ya que vivimos en una constante evolución.
Ahora que trabaja en el sector de la IA ha emigrado a Suíza en busca de oportunidades. "Echo de menos Galicia cada día. Si pudiera volver, lo haría", confiesa Fernando. Pero, por lo contrario, es uno más de los gallegos y españoles que buscan oportunidades fuera del lugar donde han crecido. Para el compostelano, no es un problema aislado de Galicia o España. Zúrich está considerado uno de los principales centros europeos y mundiales de innovación tecnológica, por eso allí se encontró con más personas procedentes de diferentes países en la misma situación que él. "Nos pensamos que es un problema de Galicia o de España, pero en realidad es algo mucho más grande", expresaba.
Fernando encuentra la respuesta a esta fuga en la manera en la que se percibe y apoya la innovación en España y Europa. Para el compostelano sería necesario "centrarnos en formar mentes emprendedoras, no trabajadores". Pues para él, el cambio es necesario tanto a nivel cultural como estrucutural: "Se necesita financición para probar y cometer errores, pero también garantizar el desarrollo propio de los estudiantes como individuos".
Desde su posición, busca reconocer el derecho a equivocarse y reinvindica la importancia de las Artes y Humanidades. Fernando Leyra reconoce "haberse perdido durante el camino", cuando estaba centrado en su carrera como actor antes de envolverse en este tipo de proyectos. Aún así, volvería a estudiar Bellas Artes, porque para él este Grado le ha enseñado muchas cosas necesarias para su trabajo actual: "Gracias a Bellas Artes, tengo la mente más flexible que la de un ingeniero". Y como él, son más los que empezaron a construir su vida en un camino y durante el proceso viraron hacia otra dirección. Ahora, pese a que no descarta volver al mundo de la actuación, sus esfuerzos están centrados en sacar adelante Kulissa.
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