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Reacción a la norma

"Hay preocupación porque el 'café y cigarro' tira mucho": la hostelería compostelana recibe la nueva ley de tabaco con inquietud

La Asociación de Turismo y Hostelería de Santiago anticipa que la medida perjudicará inicialmente a los negocios, pero que se integrará en la rutina

Personas en una terraza en la zona histórica de Santiago.

Personas en una terraza en la zona histórica de Santiago. / Antonio Hernández

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Eladio Lois

Eladio Lois

Santiago de Compostela

Las terrazas se convirtieron durante los últimos años en uno de los últimos refugios para quienes todavía acompañan el café, la bebida o la sobremesa con un cigarrillo. Si el nuevo proyecto de ley del tabaco supera la tramitación parlamentaria, ese hábito desaparecerá también de las mesas situadas al aire libre.

La prohibición preocupa a una parte de la hostelería de Santiago, aunque el sector evita anticipar un desplome de la actividad. La impresión inicial es que la medida perjudicará a los negocios, especialmente durante los primeros meses, pero que terminará integrándose en la rutina de los establecimientos y de sus clientes.

«El café y el pitillo tiran mucho», resume Sara Santos, vocal de la Asociación de Turismo y Hostelería de Santiago. Según explica, para muchos fumadores la terraza no es solamente una elección relacionada con el tiempo o con la posibilidad de sentarse al aire libre. Es el espacio al que acuden precisamente porque todavía pueden fumar.

El Consejo de Ministros ha aprobado un proyecto de ley que amplía los espacios libres de humo e incluye las terrazas de bares y restaurantes. La medida todavía deberá ser debatida y aprobada por las Cortes antes de entrar en vigor.

Santos considera que la prohibición tendrá consecuencias para los establecimientos compostelanos. «Va a perjudicar, francamente, porque con las prohibiciones que había hasta ahora las terrazas eran lo que se permitía», señala.

Eso no significa, matiza, que los ciudadanos vayan a dejar de sentarse fuera. «La gente seguirá yendo a las terrazas, no lo dudo, pero era un aliciente que te dejaran fumar y te pusieran el cenicero», explica.

Una costumbre muy ligada a las terrazas

La representante hostelera cree que la incidencia será mayor entre los clientes que han integrado el cigarrillo en determinados momentos del día. El café de media mañana, la consumición después del trabajo o la sobremesa constituyen situaciones en las que el tabaco continúa muy presente.

«En las terrazas es donde más fuma la gente», apunta Santos. El veto eliminará precisamente el elemento que lleva a algunos consumidores a escoger una mesa exterior en lugar de quedarse dentro del establecimiento.

Turistas en la terraza de un establecimiento de hostelería situado en el casco histórico de Santiago de Compostela

Turistas en la terraza de un establecimiento de hostelería situado en el casco histórico de Santiago de Compostela / Antonio Hernández

La respuesta más probable, según la hostelera, es que muchos continúen acudiendo a los mismos locales, pero se levanten para fumar a cierta distancia. En cualquier caso, el cambio podría modificar el funcionamiento cotidiano de las terrazas. Los clientes fumadores tendrían que abandonar temporalmente la mesa, mientras que los establecimientos deberán retirar los ceniceros e informar sobre la prohibición.

«A todo te acabas acostumbrando»

Pese a las molestias iniciales, Santos no cree que la medida provoque una transformación permanente de los hábitos de consumo. Recuerda que las anteriores leyes también generaron rechazo cuando se prohibió fumar dentro de bares y restaurantes.

Con el paso del tiempo, los clientes terminaron asumiendo la norma y los establecimientos continuaron funcionando. Ahora podría repetirse un proceso semejante.

«Se va a notar al principio, pero luego a todo nos acostumbramos», sostiene. La prohibición afectaría por igual a todos los establecimientos, lo que impediría que un bar perdiese clientela frente a otro cercano por aplicar la normativa.

Por eso, Santos distingue entre preocupación y malestar. Los empresarios ven la prohibición como una nueva norma que deberán aplicar, pero considera que el enfado es mucho mayor entre quienes utilizan las terrazas para fumar.

«Más que preocupados, están molestos», señala sobre sus compañeros del sector. «Está más enfadada la gente que usa las terrazas para fumar que los propios empresarios».

El recuerdo de anteriores inversiones

La nueva reforma también ha reabierto entre los hosteleros el recuerdo de las adaptaciones realizadas durante anteriores cambios normativos. Algunos establecimientos invirtieron en mamparas y otras estructuras para delimitar espacios y cumplir las condiciones que entonces permitían fumar en determinadas zonas.

«Fueron muchos cambios y nos fuimos adaptando a todos», recuerda Santos. Esas modificaciones implicaron gastos para negocios que posteriormente tuvieron que afrontar nuevas restricciones.

«Aquello fue una inversión tremenda y luego quedó en nada», lamenta en referencia a las mamparas instaladas en algunos locales. En esta ocasión, no obstante, reconoce que el impacto económico directo de la adaptación será mucho menor.

Terrazas más cómodas para familias y no fumadores

La prohibición también podría tener un efecto positivo para una parte de la clientela. Las terrazas son espacios abiertos, pero el humo continúa desplazándose hacia las mesas próximas y puede resultar especialmente molesto mientras se come o se bebe. Por tanto, cabe la posibilidad de que las personas no fumadoras que hasta ahora han evitado estos espacios por la presencia de humo, ahora sí se animen.

Casos como este plantean la posibilidad de que las terrazas sin humo atraigan a familias con niños y a clientes que ahora evitan determinados establecimientos. La propia Santos admite que, desde el punto de vista sanitario y de la comodidad de los no fumadores, la medida puede resultar positiva.

Sin embargo, insiste en que los hosteleros deben valorar también el comportamiento de los fumadores, que constituyen una parte habitual de su clientela. Para ellos, la posibilidad de fumar sigue siendo uno de los motivos para elegir una terraza.

Una adaptación inevitable

La vocal de la asociación compostelana considera que la norma puede parecer excesiva para algunas personas por aplicarse en un espacio al aire libre. El humo se dispersa más rápidamente que dentro de un local, aunque no desaparece por completo ni evita las molestias en las mesas cercanas.

«En un principio parece una norma muy dura», reconoce. Pero la experiencia de anteriores reformas le lleva a pensar que la oposición perderá intensidad a medida que la prohibición se normalice.

Los fumadores continuarán acudiendo a los bares y restaurantes, aunque tengan que alejarse para encender el cigarrillo. Los negocios retirarán los ceniceros y explicarán a sus clientes que la limitación no depende de cada establecimiento.

La hostelería de Santiago recibe así el proyecto con una mezcla de resignación, temor a un impacto inicial y confianza en la capacidad de adaptación. «Como va a ser para todos, no queda otra», resume Santos.

El café continuará llegando a las mesas. El cigarrillo, si la ley sale adelante, tendrá que esperar fuera de la terraza.

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