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Salud intestinal

Un experto del CHUS explica cómo cuidar tu aparato digestivo en vacaciones: «No es el verano, son los hábitos»

El jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico Universitario de Santiago, J. Enrique Domínguez- Muñoz explica como los cambios de horarios, alimentación y de hábitos en verano afectan a nuestra salud digestiva

Una mujer cogiéndose la barriga por dolor.

Una mujer cogiéndose la barriga por dolor. / Pexels

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Belén Bertonasco

Belén Bertonasco

Santiago

Con la llegada del verano aumentan las temperaturas, cambian los horarios y también nuestras rutinas. Dormimos menos, viajamos más, improvisamos comidas, comemos fuera de casa y proliferan los aperitivos y los cócteles. Estos cambios no solo repercuten en el aparato digestivo, sino también en el equilibrio de la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que contribuye al buen funcionamiento del organismo.

«En vacaciones tendemos a acostarnos y levantarnos más tarde, cenamos a horas muy variables y concentramos más comida al final del día. Todo ello puede favorecer síntomas como hinchazón, digestiones pesadas, reflujo, estreñimiento o cambios en el ritmo intestinal», explica J. Enrique Domínguez-Muñoz, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS) y catedrático de Medicina de la Universidade de Santiago de Compostela (USC).

Enrique Domínguez- Muñoz, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del CHUS

Enrique Domínguez- Muñoz, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del CHUS / Cedida

En verano nos preocupamos mucho por qué comemos, pero bastante menos por cuándo lo hacemos. «Y creo que precisamente eso es lo que más infravaloramos. No se trata de mantener en vacaciones unos horarios estrictos, sino de evitar que nuestro organismo pierda completamente sus referencias», señala Domínguez-Muñoz.

Los cambios de hábitos, de sueño y de horarios hacen recomendable mantener una alimentación variada y evitar los excesos. «Una comida copiosa a las once de la noche, por ejemplo, tiene muchas más posibilidades de producir pesadez o reflujo que una comida moderada varias horas antes de acostarse», asevera el especialista.

Además de comer a deshora, otro factor importante que hay que tener en cuenta en verano es el calor. «Una hidratación insuficiente puede favorecer el estreñimiento y empeorar la tolerancia digestiva, especialmente cuando hacemos ejercicio o pasamos muchas horas expuestos a temperaturas altas. Por tanto, no es tanto el verano el que sienta mal al aparato digestivo como los hábitos que frecuentemente asociamos a esta época», explica el digestólogo.

«Una comida copiosa a las once de la noche, por ejemplo, tiene muchas más posibilidades de producir pesadez o reflujo»

Enrique Domínguez- Muñoz

— Jefe del Servicio de Aparato Digestivo del CHUS

Probióticos: ¿sí o no?

En los últimos años han proliferado los probióticos que prometen «cuidar la microbiota». Pero no son una solución milagrosa. «Esa idea es muy atractiva comercialmente, pero científicamente es demasiado simplista», añade el especialista.

«Existen probióticos que pueden ser útiles en determinadas situaciones clínicas, pero el beneficio depende de la cepa bacteriana o de la combinación concreta de cepas que contienen, de la enfermedad y del objetivo que buscamos. No podemos asumir que cualquier producto que encontremos en el supermercado o en la farmacia vaya a producir el mismo efecto solo porque un determinado probiótico lo haya demostrado», asevera el especialista.

Para una persona sana, es determinante mantener una dieta variada y rica en alimentos vegetales, realizar una actividad física adecuada y tener cierta regularidad en el sueño y las comidas. «Probablemente, estas medidas hacen mucho más por su ecosistema intestinal que la mayoría de los suplementos», apostilla el catedrático de la USC.

En vacaciones tendemos a acostarnos y levantarnos más tarde, cenamos a horas muy variables y concentramos más comida al final del día. Todo ello puede favorecer síntomas como hinchazón, digestiones pesadas, reflujo, estreñimiento o cambios en el ritmo intestinal

J. Enrique Domínguez-Muñoz

Recomendaciones

El jefe del Servicio de Aparato Digestivo del CHUS explica que es necesario mantener cierta regularidad y evitar las grandes cenas justo antes de acostarse. «No hace falta cenar todos los días a la misma hora, pero sí intentar dejar unas horas entre la cena y el sueño y evitar que la comida más abundante del día sea sistemáticamente la última», comenta.

La segunda recomendación pasa por mantener una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres y otros alimentos frescos. «Las frutas, las verduras, las legumbres y otros alimentos ricos en fibra pueden convivir perfectamente con un aperitivo, un helado o una comida especial», señala. El problema no es disfrutar ocasionalmente, sino convertir la excepción en la alimentación habitual durante todas las vacaciones.

La tercera recomendación es sencilla: hidratarse bien y moderar el consumo de alcohol. «Con el calor perdemos más líquidos, por lo que una buena hidratación cobra todavía más importancia», advierte. «Nuestro aparato digestivo tolera perfectamente las excepciones», concluye el especialista.

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