Fiestas del Apóstol
"Solo entre el 15% y el 20% de los huéspedes sabía que estamos en fiestas": el Apóstol llena las calles, pero no los hoteles
La Unión Hotelera Compostela estima una ocupación del 75% al 80% durante la noche grande del Apóstol, una cifra que califican de "aceptable" pero que se sitúa "muy por debajo de años anteriores"

Un grupo de turistas y peregrinos aguardan para entrar en la Catedral de Santiago. / Antonio Hernández

Las calles del centro histórico ofrecieron durante el Apóstol la imagen de una ciudad abarrotada, pero esa afluencia no se trasladó en la misma proporción a los hoteles. La Unión Hotelera Compostela (UHC) estima que sus establecimientos alcanzaron durante la noche del viernes 24 de julio una ocupación de entre el 75% y el 80%, un resultado que su portavoz, José Antonio Liñares, considera aceptable, aunque lejos de aquellos años en los que Santiago colgaba el cartel de completo.
Se trata todavía de un balance provisional, elaborado a partir de las previsiones y consultas realizadas por la asociación antes del comienzo del fin de semana. Las reservas de última hora podrían mejorar ligeramente el porcentaje definitivo. Aun así, Liñares sostiene que las fiestas del Apóstol ya no garantizan por sí solas el lleno de la planta hotelera compostelana. La noche del sábado 25 registró, además, un descenso respecto a la jornada anterior, situándose incluso un poco por debajo del 70%.
La explicación está en buena medida en el perfil de los establecimientos que integran la asociación. Entre ellos se encuentran varios de los hoteles de mayor capacidad de Santiago, muchos situados fuera del casco histórico. Para completar todas sus habitaciones no suele bastar el turismo vacacional, ni siquiera durante las fechas grandes del calendario local. Necesitan que ese flujo coincida con congresos, convenciones, encuentros académicos u otros acontecimientos capaces de aportar centenares de clientes adicionales.

Turistas con sus maletas en la Praza do Obradoiro en Santiago. / Antonio Hernández
Ese cruce se produce con frecuencia durante mayo, septiembre o la primera quincena de octubre. En cambio, «llenar esos hoteles porque haya fiesta no es habitual», explica Liñares. A ello se suma el aumento de la oferta de alojamiento experimentado por Santiago durante las últimas décadas. La ciudad dispone ahora de muchas más habitaciones que en los años noventa o a comienzos de este siglo, cuando la demanda desbordaba con mayor facilidad la capital gallega y algunos viajeros tenían que buscar hotel en los municipios de su entorno.
Una elevada presencia de personas en las calles no equivale, por tanto, a una ocupación hotelera extraordinaria. Durante estos días llegan numerosos excursionistas, vecinos de otros municipios y visitantes que se desplazan en autocar o autocaravana y regresan a sus lugares de origen después de pasar unas horas en Santiago. Contribuyen a llenar el centro histórico, pero no pernoctan en la ciudad.
Preocupa más el conjunto de la semana festiva
Más preocupación genera en la Unión Hotelera Compostela la evolución del conjunto de la semana festiva. Las previsiones para el periodo comprendido entre el 24 de julio y el 1 de agosto rondaban únicamente el 65% de ocupación. Liñares califica el dato de «bastante flojo» para una semana situada a las puertas de agosto y con actividades culturales, musicales y festivas prácticamente todos los días.
La asociación considera que este resultado obliga a analizar hasta qué punto el programa consigue proyectarse fuera de Compostela. «Para lo local las fiestas pueden estar muy bien, pero para la proyección exterior queda recorrido», sostiene su portavoz. El objetivo, precisa, no debería limitarse a atraer a personas que pasen la tarde en la Alameda o recorran el entorno de la Catedral, sino conseguir que visitantes procedentes de otras ciudades decidan pasar al menos una noche en Santiago.
La mayoría de los huéspedes no sabía que había fiesta
Según los cálculos aproximados de Liñares, solo entre un 15% y un 20% de los huéspedes alojados durante estas fechas podría haber elegido la ciudad motivado principalmente por el Apóstol. La mayoría ya tenía previsto visitar Santiago, recorrer Galicia o realizar el Camino y se encontró con las celebraciones una vez cerrado el viaje. La ocupación de la semana anterior, cuando todavía no había comenzado el grueso del programa, fue muy similar y podría incluso acabar superando a la de los últimos días de julio.
La situación resulta especialmente visible entre el público internacional. En algunos hoteles asociados predominan los clientes extranjeros y es frecuente que descubran durante el registro de entrada que Santiago está celebrando sus fiestas. «La gente no tiene ni idea», afirma Liñares. La mayoría recibe la noticia con agrado y consulta el programa para aprovechar las actividades, aunque otros huéspedes muestran preocupación por las aglomeraciones o por el posible ruido.

Turistas en la rúa Virxe da Cerca de Santiago / Antonio Hernández
Las principales excepciones se encuentran entre los peregrinos que planifican su Camino para alcanzar el Obradoiro los días 24 o 25 y entre el turismo nacional y de proximidad. Este último sí puede adaptar más fácilmente su viaje al calendario festivo, especialmente en el caso de familias atraídas por la feria, las atracciones y las actividades infantiles.
La mayor parte de las habitaciones ocupadas durante el Apóstol se había contratado, no obstante, con antelación. Las ventas realizadas en los últimos días tienen un peso menor, aunque pueden elevar el porcentaje final en alrededor de cinco puntos. Liñares destaca la importancia de ese margen durante el verano, cuando el visitante nacional consulta las previsiones meteorológicas y puede decidir casi sobre la marcha entre acudir a la costa o elegir un destino urbano.
Casos concretos
Los datos aportados por tres establecimientos consultados por EL CORREO GALLEGO confirman que el comportamiento fue desigual en función de la ubicación, la capacidad y la clientela de cada hotel. El AC Palacio del Carmen completó sus habitaciones durante la noche del viernes 24, pero bajó hasta aproximadamente el 85% el sábado 25. Varias de las últimas reservas del viernes entraron durante la propia jornada.
Su director, Pablo Guitián, coincide en que el impacto del Apóstol sobre el alojamiento es más limitado de lo que puede parecer desde fuera. «La gente prácticamente se entera de que es el Apóstol cuando llega al hotel», señala. El establecimiento sí detecta una demanda adicional en la restauración y otros servicios durante la noche de los fuegos, pero no tanto en la ocupación.
El hotel Tryp registró un 85% de ocupación el viernes y un 75% el sábado, cifras ligeramente inferiores a las del año pasado, aunque próximas a las de ejercicios anteriores. Por su parte, el OCA Puerta del Camino alcanzó una ocupación conjunta del 86,3% durante ambas noches.
Este último establecimiento combinó viajeros vacacionales y familiares con grupos que regresan cada año por estas fechas. También alojó algunas noches a efectivos policiales desplazados a Santiago para reforzar el dispositivo de seguridad. La diferencia entre estos resultados concretos y la estimación global de la UHC refleja precisamente la diversidad existente entre los hoteles de la ciudad.
Propuestas para aumentar las pernoctaciones
Para incrementar el atractivo exterior del Apóstol, la Unión Hotelera propone combinar la presencia de artistas gallegos, emergentes, tradicionales o folclóricos con alguna actuación de mayor repercusión nacional o internacional. Liñares defiende que ambos modelos no tienen por qué competir. Un nombre con capacidad para movilizar público permitiría atraer visitantes desde otras comunidades y ofrecería también más espectadores a los grupos locales incluidos en el mismo programa.

Ed Sheeran, durante su concierto en Santiago en 2024 / Mark Surridge
El portavoz recuerda que algunos grandes conciertos celebrados en Santiago consiguieron llevar la ocupación hotelera por encima del 90%. A su juicio, una actuación singular en un escenario con la personalidad del Obradoiro o de otro espacio emblemático puede justificar por sí sola un desplazamiento y una noche de hotel. Esa combinación generaría, en sus palabras, un «círculo virtuoso» en el que la presencia de una figura reconocida potenciaría también a los artistas gallegos.
La conclusión del sector no es que el Apóstol haya dejado unos malos resultados, sino que existe margen para convertir la afluencia visible en las calles en más estancias hoteleras. Los días grandes continúan aportando reservas, especialmente entre el público nacional, los grupos habituales y determinados peregrinos. Para la mayor parte de los huéspedes, sin embargo, las fiestas siguen siendo una coincidencia dentro de un viaje decidido por otros motivos y no la razón principal para venir a Santiago.
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