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Las cuatro décadas de Pedro Blanco en Santiago: de las películas en Pelamios y el tardeo en Liberty en los 80 a ser candidato del PSOE a la Alcaldía en 2027

El actual delegado del Gobierno llegó de una aldea de Monfero a la capital en 1982, con 14 años, para estudiar en el instituto y ya nunca abandonó la ciudad: "Cando cheguei a zona do Auditorio de Galicia era un silveiral"

El candidato del PSdeG a la Alcaldía, Pedro Blanco, en el Obradoiro

El candidato del PSdeG a la Alcaldía, Pedro Blanco, en el Obradoiro / Antonio Hernández

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Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

"Cando cheguei a vivir a Santiago, a zona onde está o Auditorio de Galicia era un silveiral". Es uno de los primeros recuerdos que tiene el delegado del Gobierno y candidato del PSdeG a la Alcaldía, Pedro Blanco, de la ciudad que lo acogió durante más de cuatro décadas. Llegó a ella desde una aldea de Monfero, en el corazón de las Fragas do Eume, para estudiar en el instituto. Tenía 14 años y desde entonces hasta hoy, con 57, ya nunca abandonaría Compostela.

Eso sí, aquella ciudad que se encontró poco o nada tenía que ver con la actual... y no solo por la maleza. Era septiembre de 1982, año de Mundial de fútbol como este, pero sin celebración en las calles porque ganó Italia. Iniesta ni había nacido y Ferrán Torres, mucho menos. "Santiago cambiou moito", relata Blanco. "Aínda estaban en pé os barracóns do Burgo, Fontiñas nin estaba construído nin se esperaba... A cidade remataba no Hotel Peregrino e de alí para adiante era todo rural".

El socialista defiende que fue la Alcaldía de su compañero del PSdeG Xerardo Estévez la que propició el despegue de la capital gallega, que después continuó Bugallo. "E desde entón, creo que máis ben retrocedemos", lamenta.

Y en parte por esa razón se presenta ahora a las elecciones municipales: para frenar ese cambio de inercia que sufre Compostela. "Precisamos mudar a cidade sen perder a súa esencia", un riesgo que Blanco cree que existe por la deriva de los últimos años y que se evidencia, entre otros aspectos, en la conversión del casco histórico "nun parque temático".

Su objetivo, avanza, es recuperar aquello que perdió Santiago: servicios de calidad, bienestar y comodidad. "Preséntome ás eleccións porque vexo que a cousa non vai ben neste momento", algo que le preocupa "porque Santiago é a cidade na que medrei e téñolle un cariño especial".

Pedro Blanco, en el campus en su etapa de universitario

Pedro Blanco, en el campus en su etapa de universitario / Cedida

Vivió el polémico traslado del instituto Xelmírez y en Derecho coincidió con Alfonso Rueda y su mujer

Pedro Blanco nació en Monfero, donde todavía reside su madre (con 97 años) y, tras estudiar EGB, llegó el momento de ir al instituto. "Alí había a posibilidade de Pontedeume ou de Betanzos, pero ambas con bastante mal transporte", explica el candidato. Entonces, la solución familiar fue estudiar en Santiago, donde ya cursaban Medicina su hermana mayor y su hermano. "A solución era vir vivir con eles, algo que puiden facer grazas ás bolsas de estudos do presidente Felipe González".

Vivían juntos en un piso de Vista Alegre, una urbanización recién levantada, y él estudiaba en el Xelmírez, que por aquel entonces estaba en San Caetano. "Primeiro e parte de segundo curso, porque despois cambiáronnos á zona do campus", el IES Xelmirez I, mientras que el Xelmirez II quedó en la zona norte. "Houbera mobilizacións estudiantís porque non queríamos ir ao novo instituto porque non tiña salón de actos nin ximnasio".

Al final se sumó también otro hermano al piso familiar, así que vivieron juntos los cuatro en esa etapa de instituto que recuerda como "moi feliz". "Non é que viviras moi ben, pero eran os anos", bromea el socialista, que recuerda como aprovechaban las tardes para ir al bar Nariño de Pelamios, donde ponían películas. "Alí vin Acorralado, de Rambo". Entre partidas de cartas y películas también caía alguna tarde de discoteca en Liberty y Apolo, "que tiña o primeiro láser". Eran los precursores del tardeo que hoy tanto está de moda.

Al acabar el instituto, "e en contra do criterio familiar", ya que la saga familiar tiraba hacia la rama de la Medicina, Pedro Blanco se matriculó en Derecho, "bronca incluída". A diferencia del instituto, fue una etapa más dura por la exigencia. "Fixen pouca vida social porque había que estudar para sacar a carreira e manter a bolsa". De hecho, en verano trabajaba en la construcción o en lo que podía para hacer algo de caja. "Eu era dos que iba a clase todos os días, na quenda de mañá". Junto a Marta Coloret, la mujer de Alfonso Rueda. El presidente de la Xunta, por su parte, iba al turno de tarde, "que era menos esixente", ironiza Blanco.

Encuentro gallego de relaciones laborales, cuando trabajaba en UGT en Santiago

Encuentro gallego de relaciones laborales, cuando trabajaba en UGT en Santiago / Cedida

"Santiago ten o tamaño exacto para unha persoa que vén da aldea"

En aquella época el actual delegado del Gobierno vivía en la Rúa do Espírito Santo. Recién licenciado, logró una beca de la Fundación Barrié para trabajar en la asesoría jurídica del Banco Pastor de A Coruña, "pero iba e viña". Después, le salió una oferta para UGT de Santiago y aceptó la oferta que le permitía trabajar en Santiago. Era el año 1992. Un año antes, ya se había afiliado al PSOE de la capital.

Así hasta hoy, con la única novedad de su coqueteo con la política durante el bipartito y su nombramiento como Delegado del Gobierno en 2023. Además, montó hace dos décadas un despacho de abogacía con otro socio en Viveiro, lo que hizo que mucha gente lo vinculase a Lugo o incluso le perdiese la pista. "Pero en realidade, eu sempre estiven en Santiago", reivindica.

Vecino de Santa Marta, Blanco reivindica siempre que tiene ocasión su ciudad, cuya esencia define con una sola palabra: "Comodidade". "Santiago ten o tamaño exacto para unha persoa que vén da aldea", ensalza Blanco. "Permíteche coñecer a xente e dispor de lugares pequenos e acolledores onde te sentes arroupado". Pero al mismo tiempo, resalta, "dache a capacidade de perderte e pasar desapercibido dando un paseo pola zona vella cuns cascos ou tomando un café nalgún dos fabulosos bares que temos". Una costumbre, esa de pasar desapercibido, que ahora que es candidato a la Alcaldía de Santiago tendrá que aparcar por un tiempo.

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