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Vandalismo

Una persona convierte "en rocódromo" el Colexio de Fonseca para hacerse una fotografía

Apatrigal denuncia el comportamiento incívico y advierte de que hechos como este, más allá de la anécdota, representan «síntomas de una pérdida de respeto por el patrimonio común»

La imagen difundida por Apatrigal

La imagen difundida por Apatrigal / Apatrigal

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Eladio Lois

Eladio Lois

Santiago de Compostela

La imagen de un individuo escalando la fachada del histórico Colexio de Fonseca ha corrido como la pólvora durante las últimas horas. El comportamiento incívico del sujeto ha provocado las críticas de cientos de usuarios y, especialmente, la de la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego, que alerta de la progresiva utilización de los monumentos compostelanos como simples escenarios para las redes sociales.

Las imágenes difundidas muestran a la persona encaramada a la fachada barroca del inmueble, construida en 1688 y considerada uno de los elementos históricos más valiosos de Compostela. Apatrigal considera que la escena resulta «difícil de comprender» y la relaciona con un modelo turístico en el que algunos visitantes priorizan conseguir una fotografía llamativa frente a conocer y respetar los lugares que recorren.

La persona, encaramada a la fachada

La persona, encaramada a la fachada / Apatrigal

«Lo importante ya no es comprender lo que se visita, sino demostrar que se estuvo allí», lamenta la asociación. En su comunicado recuerda que escalar fachadas históricas, tocar esculturas, grabar nombres en la piedra o colocar candados en monumentos no son únicamente anécdotas, sino «síntomas de una pérdida de respeto por el patrimonio común».

La organización reclama visitantes «mejor informados, más conscientes y más respetuosos» y subraya que los edificios históricos no pueden tratarse como decorados o parques de atracciones. «El patrimonio no es un decorado ni un rocódromo. Es un legado que recibimos de las generaciones anteriores y que tenemos la obligación de transmitir íntegro a las que vengan detrás», sostiene.

La asociación concluye que la verdadera experiencia de recorrer una ciudad histórica como Santiago no consiste en «conquistar sus monumentos», sino en comprenderlos, admirarlos y respetarlos.

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