Fiestas del Apóstol
La Perra Blanco arrasa en Santiago con un rock and roll deslenguado y energía contagiosa
La actuación de la intérprete de "Sin amor" generó reiteradas ovaciones y juegos de palmas, dejando una huella imborrable en las Fiestas del Apóstol

La Perra Blanco y Guillermo González (contrabajo). / Cedida

La cantante y guitarrista gaditana La Perra Blanco (Alba Blanco) ha ofrecido este lunes en Santiago un espectacular concierto dentro de las Fiestas del Apóstol al agitar la Praza da Quintana a base de rock and roll deslenguado con ecos de blues y una energía contagiosa. Generó reiteradas ovaciones y juegos de palmas a ritmo como pocas veces se ha visto en ese recinto compostelano.

Parte del público durante el concierto de La Perra Blanco en las Fiestas del Apóstol, en la Quintana. / Cedida
Bestial inicio
Tras saltar al escenario al filo de las 21 horas con la difícil papeleta de avivar la oferta musical tras el fin de semana grande los festejos, La Perra Blanco tardó poco en probar por qué quienes vieron su show el pasado abril en la sala Capitol aún siguen hablando maravillas de ella. Al centro, arropada por una banda compuesta por Nelo Alfonso a los teclados, Guillermo González al contrabajo, Jesús López a la batería y Gérard Vercher como saxofonista, la emergente artista andaluza dejó bien claro desde el inicio su festiva actitud: "Gracias por estar aquí e invitarnos a esta plaza tan bonita... ¡Vamos a pasarlo bien!".

Gérard Vercher como saxofonista y la Perra Blanco a la guitarra. / Cedida
Solo tiene ahora mismo 12.000 oyentes al mes en Spotify pero La Perra Blanco tiene uno de los mejores directos de la escena estatal. En el inicio de su actuación en Santiago ofreció temas como "Treat Me (Like a Man Should Do)", que significa... "Trátame (como debería hacerlo un hombre)", y al presentarla añadió: "Bueno, aunque yo soy intratable...", lo que generó risas y más tras la coletilla políticamente incorrecta que añadió segundos después.
Dominio de la guitarra y de la puesta en escena
Dotada descaro, dominio de la guitarra y de la puesta en escena, con el apoyo cómplice de un contrabajista que desde el minuto uno pidió palmas, La Perra Blanco se fue haciendo con el público en una Quintana con menos gente que en las noches de Julian Marley o Lila Downs. Ante unas mil personas sentadas en las escaleras y sobre 1.500 más repartidas por el resto de la plaza (cifra que creció a medida que avanzó el show), la rockera gaditana ofreció temas en inglés con algún que otro en castellano como "Sin amor" (canción que supuso una de las pocas pausas de su enérgico directo).
A los 40 minutos de show, desapareció del escenario junto al saxofonista para plantarse en medio de la Quintana en un duelo instrumental que generó una bailonga xuntanza circular repleta de móviles en modo REC, sonando alto y claro con ese estilo que bebe igual de Chuck Berry que de Bo Diddley, iconos del rockabilly y del rhythm and blues más noctámbulo ese de los clubes que solo abren de noche y cierran más allá del amanecer.
Alternando varias guitarras, alguna de la marca valenciana Bulll Skull (hechas a mano), La Perra Blanco se comió al público con su talento musical, desparpajo y simpatía, hablando de amores y desamores.
Tocando en medio de la Quintana
En su set list en Compostela, La Perra Blanco incluyó también "Down and Bound" y "Devil in my bed" ("Que tiene letra en español pero no sé por qué el título en inglés, creo que fue cosa del productor...", reveló en una de sus divertidas intervenciones).
Tocó también "Its fun but its wrong", efervescente canción que presentó con una simpática y breve reflexión sobre errores, vida, placeras y debates molares... parte de la cantidad de recursos que emplea para hilar un directo donde hay quiebros, cambios de ritmo, sorpresas... y una actitud que bebe de ese rock and blues estadounidense capaz de mezclar rol de entertainment y creatividad musical, siguiendo la estela abierta en nuestra escena por curtidos músicos como Dani Nel.lo o Los Tiki Phantoms, propuestas underground que brillan en cada directo.
En la parte final, ya con la noche añadiendo magia al concierto, La Perra Blanco se bajó (ahora sola) de nuevo para tocar a flor de piel en medio de la plaza, hilando desde allí aplaudidos juegos instrumentales con el saxofonista y otros integrantes de la banda, a quienes presentó con el cariño de que quien les exigió sudar a chorros pero hizo lo propio a modo de ejemplo.
Al acabar el show "al que solo hemos podido traer medio equipo", contó Alba Blanco como para dar a entender que si sonó de forma notable, todavía podría hacerlo mejor, ha escrito en sus redes sociales: "Santiago... Muchiiiiisimas gracias a todos por esa acogida, en especial a nuestro amigo Fran, de Rreixa Produccións", en alusión a Fran Villasenín, parte del grupo de socios que lleva la sala Capitol.
Este miércoles en la Quintana, las Fiestas del Apóstol siguen con las actuaciones Bewis de la Rosa y Eris Mackenzie, el jueves con shego y el viernes con The Rapants, siempre desde 21 horas y con entrada libre.
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