Análisis de las nuevas rutas
Radiografía de las nuevas conexiones internacionales de Lavacolla: ¿por qué Roma y Varsovia?
Las nuevas conexiones de Wizz Air abren dos mercados con perfiles diferentes, pero unidos por el Camino, el turismo urbano y el Año Santo de 2027

Una de las pantallas que anuncia los vuelos en el aeropuerto de Lavacolla, en Santiago / Jesús Prieto

Roma parece una elección casi natural para Santiago de Compostela. Varsovia, en cambio, resulta menos evidente. Sin embargo, detrás de las dos conexiones internacionales que Wizz Air estrenará en diciembre hay dos apuestas distintas: afianzar un mercado italiano que ya tiene un peso considerable en la ciudad y entrar directamente en uno polaco que crece con fuerza.
La aerolínea húngara comenzará a volar entre Santiago y Varsovia-Modlin el 1 de diciembre y abrirá la ruta con Roma-Fiumicino el día 14. Ambas tendrán dos frecuencias semanales, con jornadas de operación escogidas, según explicó la compañía, para facilitar escapadas de fin de semana y atraer a visitantes interesados en «la gastronomía, el patrimonio y el Camino». El calendario tampoco es casual: los vuelos arrancarán a pocas semanas de comenzar el Año Santo de 2027.
Wizz Air no concretó por qué descartó otros posibles destinos, pero presentó ambas conexiones como parte de un proyecto que aspira a crecer. «Esto es el comienzo y no descartamos ninguna opción para el futuro», explicó su portavoz, Samuel Ferrera, a EL CORREO GALLEGO. El representante de la compañía centroeuropea defendió, asimismo, que la implantación en Santiago pueda ser «escalable en el tiempo».
Roma, una demanda que ya existe
La lógica de Roma parte de una realidad previa: Italia no es un mercado por descubrir para Santiago. La alcaldesa, Goretti Sanmartín, lo situó como el segundo mercado turístico internacional de la ciudad después de Estados Unidos. La ruta directa permite, por tanto, facilitar la llegada de un visitante que ya muestra interés por Compostela, pero que hasta ahora debía recurrir a escalas o desplazarse desde otros aeropuertos.
Los datos generales del turismo español ayudan a comprender el tamaño de ese mercado. España recibió en 2025 a 5,6 millones de turistas italianos, un 3,3 % más que el año anterior, lo que convirtió a Italia en el cuarto país emisor por número de visitantes. El 63 % realizó visitas urbanas y la principal motivación fue el ocio, aunque también hubo un 8 % de desplazamientos profesionales y de negocios.

Turistas con sus maletas en la Praza do Obradoiro en Santiago. / Antonio Hernández
Ese perfil encaja especialmente bien con Santiago: una ciudad monumental que concentra patrimonio, gastronomía, actividad cultural y turismo religioso en un espacio reducido. La ruta no depende únicamente del viajero que quiere pasar un fin de semana en Roma o Compostela. También puede servir a grupos organizados, congresistas, estudiantes, viajeros de negocios y personas que llegan a Galicia para comenzar o terminar el Camino.
El vínculo jacobeo es especialmente intenso. En 2025, alrededor de 26.680 italianos recogieron la Compostela, lo que situó a Italia entre las principales procedencias extranjeras de quienes completaron alguno de los itinerarios oficiales. Sin duda, a este respecto, ha tenido importancia el filme 'Buen Camino', dirigido por Gennaro Nunziante. La película, con la ruta jacobea como protagonista, fue vista por casi diez millones, convirtiéndose holgadamente en la más taquillera de la historia del bel paese y poniendo a la capital gallega de moda entre el público italiano.

Fotograma de ‘Buen Camino’, que ya se ha convertido en la película más taquillera de todos los tiempos en Italia. / B. C.
La elección de Fiumicino aporta, además, un componente simbólico. Roma y Santiago son dos grandes destinos europeos de peregrinación, pero también dos ciudades capaces de atraer viajeros interesados en cultura y patrimonio al margen de las motivaciones religiosas. El reto será conseguir que el vuelo funcione en las dos direcciones y no dependa exclusivamente del tirón excepcional de 2027.
Varsovia, una apuesta por un mercado en expansión
Varsovia representa una operación diferente. Polonia todavía no posee en Santiago el peso turístico de Italia, ni muchísimo menos. No obstante, su evolución reciente explica que la compañía haya decidido abrir una puerta directa hacia Galicia.
En 2025 viajaron a España más de tres millones de turistas polacos, un 23,6 % más que el año anterior. Su gasto alcanzó los 4.000 millones de euros, con un incremento del 28,3 %, mientras que durante el primer trimestre de 2026 continuaron creciendo tanto las llegadas como el desembolso realizado. Polonia ya ocupa el décimo puesto entre los mercados que más turistas aportan a España y el noveno por gasto.
No se trata, además, de un visitante limitado al producto de sol y playa. El 77 % de los turistas polacos realizó visitas a ciudades durante su estancia en España, por lo que es un público que muestra mucho más interés por destinos urbanos y culturales, alineándose así a la perfección con la tierra del Apóstol.

Varsovia / Travelzoo
Además, no se puede obviar el impacto que tiene la capital polaca entre el estudiantado de la USC. De las 800 plazas de Erasmus que oferta la universidad compostelana cada año, alrededor de unos 200 matriculados acaban eligiendo Polonia para pasar el año escolar. Es, precisamente, junto con el país de la bota, el lugar más demandado por los alumnos santiagueses. Por tanto, al comenzar a operar desde diciembre, Wizz Air podrá contar, con toda probabilidad, con un importante número de universitarios gallegos —téngase en cuenta también la UDC y la Uvigo— que vuelvan a sus casas para pasar la Navidad.

Grupo de estudiantes pasan por delante de la facultad de Derecho de la USC, en el Campus Sur. / Antonio Hernández
El Camino ofrece otra base sobre la que construir la ruta. En 2025 se contabilizaron 8.329 peregrinos polacos, una cifra todavía muy inferior a la italiana, pero suficiente para situar a Polonia entre las nacionalidades con una presencia relevante. La conexión puede facilitar que una parte de esas personas llegue directamente a Galicia en vez de entrar a través de Madrid, Barcelona u Oporto.
Precisamente ahí aparece uno de los valores estratégicos de Varsovia: no solo consolida el turismo ya existente, sino que permite trabajar sobre una demanda con margen de crecimiento. Wizz Air posee una implantación especialmente fuerte en Europa central y oriental, de modo que Santiago pasa a entrar en el mapa habitual de una compañía todavía poco conocida por buena parte de los viajeros gallegos.
Viajes en las dos direcciones
El beneficio potencial tampoco se limita a los visitantes que llegan. Durante la presentación, Sanmartín incidió en que muchos gallegos utilizan actualmente aeropuertos como el de Oporto para acceder a destinos internacionales y defendió que Roma y Varsovia facilitarán también viajes vacacionales, profesionales, congresuales y universitarios. «Non son conexións única e exclusivamente para o tema turístico», insistió.
El inicio de las operaciones en diciembre añade otro elemento: la desestacionalización. Las rutas no nacen para cubrir únicamente la temporada alta, sino en pleno invierno, cuando la actividad turística y aeroportuaria es menor. El Concello confía en que esta continuidad contribuya a repartir las visitas durante el año y a reducir la concentración en determinados meses y lugares de la ciudad.
El potencial deberá convertirse en pasajeros
El valor estratégico, sin embargo, no garantiza por sí solo la permanencia. Las rutas comienzan con únicamente dos frecuencias semanales y Wizz Air no ha anunciado un compromiso concreto sobre su duración ni ha confirmado nuevos destinos internacionales desde la base compostelana.
Roma parte con la ventaja de una demanda turística y jacobea asentada. Varsovia ofrece un mercado más joven, creciente y todavía poco explotado desde Galicia. Una debe transformar conexiones indirectas en vuelos directos; la otra, convertir una oportunidad en demanda estable.
El verdadero resultado se conocerá después del Año Santo, cuando desaparezca el impulso extraordinario de 2027. Será entonces cuando pueda comprobarse si Roma y Varsovia eran únicamente dos rutas oportunas para el Xacobeo o los primeros enlaces de una red europea más amplia desde Lavacolla.
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