Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Semana de la Lactancia Materna

La pediatra Rosaura Picáns, de la sección de Neonatología del CHUS desmonta uno de los mayores mitos sobre la lactancia: «Decir que una madre no tiene buena leche hace mucho daño»

La pediatra del Servicio de Neonatología del CHUS explica por qué la leche materna desempeña un papel decisivo, especialmente en los recién nacidos prematuros.

La pediatra del Servicio de Neonatología del CHUS Rosaura Picáns

La pediatra del Servicio de Neonatología del CHUS Rosaura Picáns / Antonio Hernández

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Belén Bertonasco

Belén Bertonasco

Santiago

La lactancia materna sigue rodeada de dudas, culpas y falsas creencias, especialmente cuando el bebé nace antes de tiempo. Con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna (celebrada del 1 al 7 de agosto), EL CORREO GALLEGO conversa con Rosaura Picáns, pediatra del Servicio de Neonatología del Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS), sobre los principales mitos, los beneficios de la leche materna y el acompañamiento que necesitan las familias en uno de los momentos más delicados tras el parto.

La lactancia suele presentarse como algo instintivo, pero muchas madres descubren que también puede ser un desafío. ¿Cuál es el miedo que escucha con más frecuencia en las primeras horas después del parto?

Aunque cada vez se intenta empoderar a las madres desde el momento ya del preparto, postparto y demás, la sensación que tengo es que todavía tienen mucha información y que no es del todo adecuada. Creo que el miedo principal que tienen es a no ser capaces o a no ser lo suficientemente buenas como para lactar a su bebé, cuando realmente el ser humano está preparado para lactar. La principal duda, o miedo, que tienen es si van a ser una buena madre lactante.

Cuando un bebé nace prematuro o necesita ingresar en Neonatología, muchas familias piensan que la lactancia ya no será posible. ¿Cómo se reconstruye la confianza de unos padres que sienten que todo ha salido distinto a como lo habían imaginado?

El primer problema que tienen las mamás y los papás en general de niños prematuros, es que no están preparados para tener un recién nacido prematuro. Lo primero que se encuentran es una decepción o ‘no fui lo buena suficiente como para llegar a la término’. Y, las madres, están llenas de culpa. La lactancia es un peldaño más, pero los miedos ya vienen impuestos por la propia prematuridad. Con respecto a la lactancia, si ya en condiciones normales supone un reto para muchas madres, en el recién nacido prematuro, pues todavía más. Porque muchas veces son niños que de entrada no pueden hacer una succión directa al pecho, se separan de la mamá, aunque se intente fomentar en todo momento el método canguro y demás. No deja de haber un ingreso en una unidad de cuidados intensivos con una invasividad en los cuidados que no tiene otro bebé. Siempre les intento empoderar de que toda mamá puede ser lactante si así lo desea. Lo que tenemos que hacer desde el Servicio de Neonatología es intentar empoderarlas, afianzarlas y darles todas las herramientas para que lo consigan. Desde luego, al principio no lo van a conseguir con lo que tenemos en mente, pero sí que es lo que tenemos que perseguir de cara al alta hospitalaria, porque la leche materna en el prematuro deja de ser un alimento para ser un tratamiento de la propia prematuridad.

La pediatra Rosaura Picáns

La pediatra Rosaura Picáns / Antonio Hernández

La leche materna suele asociarse a la alimentación, pero en Neonatología tiene un papel aún mayor. ¿Qué cambios observa en un recién nacido vulnerable cuando puede recibir leche materna desde los primeros días?

La leche materna es capaz de modular a nivel inmune, a nivel inflamatorio, de modular el neurodesarrollo, de actuar en muchos puntos en donde ningún otro medicamento «llega». La leche materna es la única herramienta que tenemos de prevención de patologías, ya desde los primeros días de vida.

Hay madres que, pese a poner todo de su parte, no consiguen que la lactancia salga como esperaban y viven esa experiencia con mucha culpa. ¿Cómo se acompaña a una madre para que no convierta esa experiencia en un sentimiento de fracaso?

Aquí hay dos puntos. En primer lugar el recién nacido sano, de la maternidad, que el tiempo que están ingresados en la maternidad son 36, 48 horas, tres días si es una cesárea. Y es verdad que durante las horas que están ingresados, hay un acompañamiento por parte del profesional médico, a través del pediatra, como también a través de la matrona y de la asesora de lactancia. Hay un taller de lactancia materna que lo hay todos los días, a donde pueden acudir las madres con sus bebés y los papás también, en donde se intenta dar nociones básicas de posición y de postura, valorar si puede haber algún problema que condicione el agarre al techo o que condicione que no esté siendo del todo efectivo. Y hace cuatro años hay una Consulta de Seguimiento Postalta, en donde citamos a todas esas mamás que necesitan un acompañamiento quizá un poquito más cercano. En segundo lugar está el recién nacido prematuro. Ahí es todo diferente, porque tenemos asesora en la unidad, y enfermeras que están formadas en lactancia y por tanto también pueden ayudar a las a las madres.

España sigue estando lejos de que la mayoría de los bebés mantengan la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses. Desde su experiencia, ¿qué cree que sigue dificultando ese camino: la conciliación, la falta de información o el apoyo que reciben las familias?

No creo que sea tanto una dificultad para mantener la lactancia, que lógicamente todavía hay mucho que avanzar a nivel de conciliación, de protección de la lactancia. No cabe duda de que estamos en el camino, pero todavía hay muchas cosas que se pueden mejorar. Sí veo que quizás el problema es conseguir tener una lactancia materna exclusiva. Falta mucho apoyo al principio. Hace falta más ayudas de parte de las instituciones, para que haya una mayor facilidad para la conciliación y para que al final haya más posibilidades para la mujer trabajadora. Hace falta un cambio de actitud hacia el apoyo de las madres en los primeros meses de lactancia.

Si pudiera desterrar para siempre una sola falsa creencia sobre la lactancia, ¿cuál sería?

La sensación que tengo es que quizás la frase que más daño hace es ‘tu leche no es lo suficientemente buena’ o ‘tu leche no lo engorda’ o ‘hay distintos tipos de leche’. Quizás esa creencia de que tu leche, a lo mejor, no tiene la calidad suficiente para amamantar a su hijo, creo que esa es la que más daño hace.

TEMAS

Tracking Pixel Contents