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Educación

Las academias de Santiago pierden el agosto de las recuperaciones: "Cerramos porque no nos queda otra"

El fin de los exámenes en septiembre obliga a bajar el ritmo en los centros de apoyo o a optar por el cierre en la época estival

Alumnos de Bachillerato en un examen de la PAU

Alumnos de Bachillerato en un examen de la PAU / Jesús Prieto

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Manu López

Manu López

Santiago

Julio y especialmente agosto solían ser meses de intensa actividad en las academias de enseñanza. Los estudiantes apuraban sus opciones de recuperar las asignaturas que no habían podido sacar adelante durante el curso con clases de refuerzo en los meses de verano en estos centros, pero la eliminación de estos exámenes en septiembre para celebrarlos a final de curso ha cambiado radicalmente el panorama. Las aulas que antes se llenaban en esta época se han vaciado y, aunque parte del sector en Santiago mantiene clases, admite que el cambio se nota en el trabajo y los ingresos.

Cierres y caída de la actividad

«Los meses de verano siempre fueron meses muy buenos. Las academias estaban llenas y ahora no. Nosotros cerramos porque no nos queda otra», explican desde Academia Athenea. Las consecuencias se hacen notar directamente en las cuentas: «Ahora tienes que contar con que durante dos meses vas a tener muy poco trabajo, con lo cual, muy pocos ingresos». Los responsables de este centro tampoco ven sencillo compensar la caída con otras propuestas, porque «en Santiago se queda muy poca gente en verano» y no consideran rentable invertir en otra actividad durante la época estival.

En Ciencias y Letras mantienen las clases en julio, aunque con menor intensidad. Al centro asisten alumnos que necesitan reforzar contenidos, pero también otros que, pese a haber aprobado, quieren prepararse mejor de cara al siguiente curso. En agosto, sin embargo, la academia cierra. El contraste con el antiguo calendario es claro: «Cando había exames en setembro, o mes importante era agosto. Estaba sempre cheo».

«Van en xuño 15 días e á presa»

El cambio no solo ha reducido la actividad estival, sino que ha concentrado las recuperaciones en un periodo mucho más corto, de apenas dos semanas. «Non é o mesmo preparar a xente cando empezaban o 10 de xullo ata setembro que agora, que van en xuño 15 días e á presa», señalan desde Ciencias y Letras. Así, aprecian que en general «baixou a esixencia» y algunos alumnos llegan al nuevo curso «con lagoas do curso anterior». Para estudiantes y familias, no obstante, reconocen que existe también una ventaja: el verano queda libre de preparar exámenes.

En El cuaderno de Pitágoras comparten el diagnóstico. «Cayó mucho», resumen sobre la actividad de verano. Aun así, siguen recibiendo alumnos para clases de refuerzo y buscan otras vías con talleres infantiles de carácter pedagógico y desarrollo cognitivo. La bajada de ingresos estivales obliga a compensar durante el resto del ejercicio: «Hay que facturar más durante el año para pasar el verano», remarcan.

Las academias de idiomas resisten mejor

El fenómeno alcanza también, aunque con matices, a las academias de idiomas. Alan, de Klasse Deutsch, recuerda que antes tenían alumnos, «sobre todo universitarios», que aprovechaban agosto para preparar las recuperaciones de septiembre. «Sí que se pierde un poco» esa parte de la actividad, reconoce. En su caso, la respuesta pasa por los cursos intensivos: «Sobre todo en julio tenemos más horarios de clase». En agosto la oferta se reduce porque mucha gente se va de vacaciones, aunque mantienen algunas clases.

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