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Movilidad

Ser taxista en Santiago cuesta al menos 140.000 euros y más de una década para recuperar la inversión

El canon de 88.000 euros y el vehículo adaptado, que puede suponer un gasto inicial de algo más de 50.000, elevan la barrera de entrada; con una actividad media, el desembolso tardaría entre diez y trece años en volver

Adquirir la licencia en Compostela es más barato que hacerlo en el resto de grandes ciudades gallegas, pero la inversión podría tardar más en volver por haber menos cuota de mercado

En ciudades como Lugo u Ourense el precio puede rozar los 200.000 euros, pero hay muchos menos taxis para poblaciones similares o incluso más grandes

Dos taxis trasladan a varios huéspedes del Hostal en la Praza do Obradoiro.

Dos taxis trasladan a varios huéspedes del Hostal en la Praza do Obradoiro. / Antonio Hernández

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Eladio Lois

Eladio Lois

Santiago de Compostela

El taxímetro todavía no ha comenzado a correr y la cuenta ya marca, al menos, unos 140.000 euros. Esa es la inversión inicial a la que se enfrentará quien obtenga una de las 29 nuevas licencias convocadas por el Concello de Santiago: 88.000 euros por el canon municipal y algo más de 50.000 por la compra y adaptación del vehículo.

Esta última estimación fue facilitada a EL CORREO GALLEGO por el presidente de Radio Taxi Compostela, Manuel Sánchez. No incluye combustible, seguros, mantenimiento ni los intereses de un posible préstamo. Las nuevas licencias deberán operar, además, con vehículos adaptados para personas con movilidad reducida, más caros que un turismo convencional.

¿Cuánto tendría que trabajar un taxista para recuperar semejante desembolso? No existe una respuesta única. Depende del número y precio de las carreras, de las horas de actividad, de si trabaja únicamente el propietario o también un asalariado y del dinero que el titular necesite retirar para vivir.

Las tarifas y los datos municipales permiten una aproximación. Recuperar los 140.000 euros en menos de cinco años solo sería posible destinando casi todo el beneficio a amortizar la inversión y sin asignar un sueldo al conductor. En un escenario más realista, el plazo supera la década.

Facturación anual

Radio Taxi Compostela fija una percepción mínima de 4,30 euros durante el día, cinco por la noche y 4,75 en festivos. El kilómetro cuesta entre 1,20 y 1,44 euros, mientras que el trayecto al aeropuerto tiene una tarifa fija de 23 euros para los primeros quince kilómetros.

Para una simulación intermedia, este periódico toma como referencia doce servicios diarios, un importe medio hipotético de 13,50 euros y 310 jornadas al año. La facturación sería de unos 50.200 euros.

Reservando entre el 40% y el 45% para combustible o electricidad, mantenimiento, seguro, limpieza, centralita, gestoría, autónomos y renovación del coche, quedarían entre 27.600 y 30.100 euros antes del IRPF y los intereses.

Un taxi circulando polo Ensanche de Compostela

Un taxi circulando por el Ensanche de Compostela / Jesús Prieto

Si todo se destinase a recuperar la inversión, bastarían entre cuatro años y medio y cinco, pero el titular trabajaría sin cobrar. Si retirase 18.000 euros anuales —1.500 al mes— para vivir, quedarían entre 9.600 y 12.100 para amortizar canon y vehículo. Recuperar los 140.000 euros exigiría entonces entre once años y medio y algo más de catorce.

La actividad marca enormes diferencias. Con ocho servicios diarios y una carrera media de once euros, la facturación rondaría los 26.400 euros y apenas permitiría cubrir gastos y remunerar al conductor. Con quince carreras a una media de quince euros, ascendería a cerca de 69.800 y la inversión podría recuperarse en seis o siete años.

Son simulaciones, no previsiones oficiales. Averías, bajas, meses flojos o la financiación pueden alargar los plazos.

Más barato que las otras seis grandes ciudades, pero con mucha competencia

Los 88.000 euros del canon compostelano están por debajo de los precios que alcanza una licencia de segunda mano en varias ciudades gallegas. En A Coruña aparecen ofertas alrededor de 125.000 euros solo por la licencia; en Pontevedra rondan los 110.000 y en Lugo se han manejado importes superiores a 200.000. En Vigo también existen traspasos por debajo de 100.000 euros. Son precios solicitados en un mercado pequeño, no una cotización oficial ni necesariamente el importe final de las operaciones.

La comparación cambia al sumar el coche: los adjudicatarios de Santiago superarán los 140.000 euros porque deberán adquirir un vehículo adaptado. Para estos eurotaxis existen en 2026 ayudas autonómicas de hasta 10.000 euros.

Pero para recuperar el dinero importa tanto el precio de entrada como cuántos taxis se reparten los potenciales clientes. Con 173 licencias, Santiago tendrá aproximadamente un taxi por cada 580 habitantes. Solo A Coruña presenta una densidad claramente mayor, alrededor de uno por 480, mientras Vigo se sitúa en un nivel parecido, en torno a uno por 540. Ferrol ronda uno por 700; Pontevedra, uno por 950; Ourense, uno por 1.000; y Lugo, con solo 69 licencias y una población similar a la compostelana, supera los 1.400 habitantes por taxi.

Sobre el papel, un profesional de Lugo u Ourense dispone de más residentes por licencia. Eso no implica necesariamente más facturación: Santiago amplía su mercado con turistas, peregrinos, universitarios y usuarios del aeropuerto o de la estación intermodal.

Un taxi recoge a una clienta en Santiago

Un taxi recoge a una clienta en Santiago / Jesús Prieto

Las tarifas tampoco conceden una ventaja decisiva. Santiago cobra 1,20 euros por kilómetro diurno, ligeramente por encima de referencias como Vigo, Ourense o Pontevedra.

Un 20% más de taxis

La flota de Santiago crecerá de 144 a 173 vehículos, un 20,1%. Para conservar el mismo volumen medio de trabajo, la demanda tendría que aumentar en una proporción similar.

El informe municipal remitido a la Xunta recoge que Radio Taxi gestionó 212.632 servicios en 2016, 354.545 en 2019 y 361.674 en 2022, sin contar las carreras captadas en las paradas o por otras vías. Repartidos entre las 144 licencias actuales, los datos de 2022 equivalen teóricamente a unos 2.500 encargos anuales por taxi. Con 173 vehículos y la misma demanda, serían unos 2.100, cerca de un 17% menos.

No todos sufrirían esa caída: algunos trabajan un turno y otros mantienen el coche activo más horas con asalariados. Además, septiembre y octubre son los meses de mayor actividad. Enero, febrero y marzo, los más flojos.

Competencia desde el móvil

Los nuevos profesionales tampoco competirán únicamente con los otros 172 taxis. Uber, Cabify y otras aplicaciones han cambiado la forma de reservar desplazamientos, especialmente entre visitantes y en recorridos al aeropuerto.

Un VTC realiza un servicio en el casco histórico de Santiago.

Un VTC realiza un servicio en el casco histórico de Santiago. / Antonio Hernández

El taxi conserva tarifas reguladas, paradas propias y la posibilidad de recoger pasajeros directamente en la calle. La licencia, además, mantiene un valor económico y puede transmitirse en determinadas condiciones. El Concello sitúa entre 140.000 y 150.000 euros los traspasos realizados en Santiago durante los últimos años, aunque la entrada de 29 nuevas autorizaciones podría alterar ese mercado.

La cuenta final dependerá del ritmo de trabajo: con una actividad muy alta, los 140.000 euros podrían recuperarse en seis o siete años; con un volumen medio, entre once y quince. Con poca demanda, el negocio puede permitir cobrar un sueldo, pero no llegar a devolver de forma rentable todo el desembolso inicial.

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