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Histórico fenómeno astronómico

La Luna presumirá el 12 de ser un gigante capaz de ‘apagar’ el Sol

Santiago está en el límite de la totalidad del que será el primer eclipse total observable en la península desde «aquel prácticamente instantáneo del 17 de abril de 1912», según el catedrático José Ángel Docobo

El catedrático emérito de Astronomía José Ángel Docobo, en el Observatorio Astronómico Ramón María Aller

El catedrático emérito de Astronomía José Ángel Docobo, en el Observatorio Astronómico Ramón María Aller / Jesús Prieto

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Koro Martínez

Koro Martínez

Santiago

La expectación generada ante un fenómeno astronómico que en territorio peninsular no se ha podido disfrutar desde hace más de un siglo con la magnitud con la que lo hará el próximo 12 de agosto, lleva ya meses provocando un tsunami de efectos colaterales, especialmente en el ámbito del turismo, donde las reservas para esa jornada en los lugares de observación más privilegiados se han disparado.

Miles y miles de ciudadanos dispuestos a desplazarse a donde haga falta para garantizarse un hueco como testigos de excepción en esa primera fila que da acceso a uno de los acontecimientos naturales que más asombra a la humanidad desde el inicio de su propia existencia, los eclipses.

En plena cuenta atrás ya para que en la tarde del miércoles 12 de agosto el cielo se oscurezca durante unos intensos segundos, lo que sucederá es un fenómeno astronómico en el que, en palabras de José Ángel Docobo, «la Luna y el Sol son los protagonistas». Y es que, como señala el catedrático emérito de Astronomía de la Universidade de Santiago, la Luna tapará al Sol parcial o totalmente, dependiendo de la zona desde la que se observe. Compostela está en el límite de la totalidad.

Su origen reside en el hecho de que, tal y como apunta, la distancia entre la Tierra y la Luna es variable, puesto que esta «describe una órbita elíptica y no circular en torno a nosotros». Cuando esa distancia es mínima, la posición se conoce con el nombre de perigeo, mientras que el apogeo corresponde a la distancia máxima, lo que representa entre una distancia y otra una diferencia de «aproximadamente cuatro diámetros terrestres, del orden de 51.000 kilómetros».

Un tamaño aparente muy similar

Profundiza el profesor Docobo en su explicación científica incidiendo en que «la naturaleza ha querido que el Sol esté unas cuatrocientas veces más lejos de nosotros que la Luna, pero también es cuatrocientas veces más grande que ella, por lo que el tamaño aparente de ambos astros es muy similar».

Matiza que es algo aproximado, ya que «cuando la Luna se encuentra en el apogeo, desde la Tierra su tamaño aparente es algo menor que la media y, si pasa por delante del Sol, no es capaz de taparlo completamente, quedando un aro de luz alrededor». Estamos entonces ante un eclipse anular como el que se pudo ver «el 3 de octubre de 2005 en una diagonal que atravesó la Península».

En esta ocasión, sin embargo, la Luna estará cerca del perigeo, con lo que «su tamaño aparente superará al del Sol, de forma que cuando en la tarde del 12 de agosto pase exactamente por delante de él, lo tapará completamente». Al menos, advierte, «a lo largo de una franja de territorio de unos 250 kilómetros de ancho que va desde el norte de Galicia hasta Baleares, pasando también por Asturias, Castilla y León, Cantabria, La Rioja, País Vasco, Navarra, Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón y Valencia», mientras que a ambos lados de esa zona el eclipse solar será parcial.

Con respecto a la duración de la totalidad de este fenómeno, el tiempo durante el que se podrá observar la corona solar, el catedrático emérito de la USC indica que «será lógicamente tanto mayor cuanto más cerca estemos de la línea de centralidad del eclipse; es decir, aquella que pasa por los centros del Sol y de la Luna». Lugares en los que «el Sol se verá tapado casi dos minutos cerca de las 20:30 horas, y estará tanto más cerca del horizonte cuanto más nos alejemos de Galicia hacia el Mediterráneo».

Explicaciones científicas de un fenómeno que cuando se produzca llevará, a quien más quien menos, a alzar la mirada al cielo para deleitarse con ese milagro de la naturaleza que representa un eclipse total solar y que, «en territorio peninsular, el más cercano fue aquel prácticamente instantáneo del 17 de abril de 1912».

Seguir el eclipse con seguridad

Apasionado de todo lo que el firmamento esconde y de cuanto a lo largo de su trayectoria profesional ha ido pudiendo descubrir desde el Observatorio de Astronomía Ramón María Aller, José Ángel Docobo no tiene problema en bajar el pie a tierra para prevenirnos a los más profanos de los riesgos de observar el eclipse sin la protección adecuada. Astrónomo de reconocido éxito y divulgador científico nato, olvida por un momento toda esa magia que está a punto de acontecer y que a él tanto le fascina para incidir en que «lo fundamental de este eclipse del próximo día 12 es poder seguirlo con total seguridad para nuestros ojos».

Recomienda los métodos de proyección de la imagen solar como los más seguros, si bien también entiende muy aconsejable el uso de gafas especiales homologadas. Eso sí, «nada de gafas de sol normales, radiografías o cristales ahumados». Los trucos caseros no evitan el riesgo de una grave lesión ocular.

Cuatro eclipses de Sol en cuatro años consecutivos

Consejos que podrán servir a su vez para tener en cuenta en un futuro cercano, puesto que avanza que «el 2 de agosto de 2027 tendremos otro eclipse total de Sol», si bien será en la zona del Estrecho, mientras que en el resto del territorio peninsular «será parcial de gran magnitud». Unos meses después, el 26 de enero de 2028, llegará el turno de un eclipse anular, visible en buena parte de España. A todos ellos se suma el parcial de marzo del año pasado, con lo que estamos ante «algo inédito, ya que vamos a poder disfrutar de cuatro eclipses de Sol en cuatro años consecutivos».

A partir de ahí, habrá que esperar hasta el 12 de septiembre de 2053 para otro eclipse total, mientras que el último en territorio español tuvo lugar el 2 de octubre de 1959, aunque únicamente pudo verse de esa forma desde Canarias.

Pero como no solo de eclipses vive la humanidad, Docobo recuerda que cada agosto cumplen fieles a su cita «fenómenos astronómicos de alto interés, como la lluvia de estrellas fugaces Perseidas», que tendrá lugar la noche posterior al eclipse, o el de Luna casi total del día 18.

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