Medicina en Santiago ronda el puesto 21 por nota de corte en España: entrar sigue reservado a expedientes de sobresaliente
La USC se mueve todavía en la exigente franja de los 12,7 puntos, aunque una veintena de facultades presentan cortes superiores en un proceso de admisión que todavía no ha finalizado

Graduación de los alumnos de Medicina de la USC este curso / Jesús Prieto
R.V.
Conseguir una plaza para estudiar Medicina continúa siendo una carrera de centésimas. Un 12,5 sobre 14, una calificación extraordinaria para prácticamente cualquier otra titulación, puede no ser suficiente. Incluso superar el 12,7 obliga este verano a numerosos aspirantes a seguir pendientes del móvil y de las listas de espera durante semanas. La Universidade de Santiago de Compostela (USC) tampoco escapa de esta extrema competencia, aunque la comparación con el resto de España permite ponerla en perspectiva: la facultad gallega se encuentra actualmente alrededor del puesto 21 entre las públicas españolas ordenadas por la nota del último alumno admitido.
El seguimiento que realiza el portal especializado Notas de Corte de Medicina sitúa a Santiago actualmente en la franja de los 12,7 puntos, después de que la USC comenzase el proceso de admisión del curso 2026-2027 con un 12,844. La nota ha ido descendiendo a medida que avanzaron los llamamientos y todavía puede hacerlo más, ya que el proceso de acceso a Medicina es especialmente largo y en muchas universidades continúa hasta otoño. El propio portal actualiza diariamente sus datos con las nuevas adjudicaciones y las admisiones que se realizan incluso por teléfono o correo electrónico. En Santiago, el proceso de matriculación ya está cerrado, pero siempre puede haber alguna baja y que la nota de corte baje un poco.
La cifra continúa siendo extraordinariamente alta. Para entrar en Medicina en Galicia no basta con un expediente brillante en Bachillerato y una buena PAU. En la práctica, el aspirante necesita acercarse al sobresaliente en prácticamente todo y sumar además una puntuación muy elevada en las materias de la fase de admisión que permiten llevar la calificación máxima hasta 14 puntos.
Y ni siquiera alcanzar esas cifras garantiza saber en julio dónde se estudiará. Medicina presenta una particularidad que convierte cada verano en un largo proceso de espera: los alumnos con las mejores notas suelen solicitar simultáneamente plaza en numerosas facultades españolas. Pueden ser admitidos en varias, pero finalmente solo se matricularán en una. Cada renuncia libera un puesto y hace avanzar otra lista.
El proceso de admisión comienza en julio y puede extenderse hasta noviembre en numerosas universidades precisamente por ese elevado número de solicitudes cruzadas. Un alumno que consigue finalmente plaza en Sevilla puede dejar libre la que tenía reservada en Madrid; otro ocupa ese hueco y renuncia a Santiago, y así sucesivamente.
Santiago, alrededor del puesto 21
A día de hoy, y tomando como referencia el seguimiento actualizado de Notas de Corte de Medicina, la USC ocupa aproximadamente el puesto 21 entre las facultades públicas españolas por nota de acceso, con un corte situado actualmente en la franja del 12,7. Por delante quedan alrededor de una veintena de centros en los que entrar resulta todavía más complicado. En la zona más alta del ranking siguen apareciendo Sevilla, Granada, Córdoba, Murcia y Cádiz, con notas que se mueven alrededor o por encima de los 13 puntos. La clasificación, en cualquier caso, es provisional: las listas continúan avanzando y la tabla especializada se revisa a diario conforme se producen nuevas admisiones.
A día de hoy, 11 de agosto de 2026, y según el seguimiento actualizado de Notas de Corte de Medicina, las tres facultades con la nota de acceso más elevada siguen estando en Andalucía: la Universidad de Sevilla, con 13,320; la Universidad de Granada, con 13,294; y la Universidad de Córdoba, con 13,204.
Estar alrededor del puesto 21 no convierte a Santiago, ni mucho menos, en una facultad fácil. Más bien refleja hasta qué punto se ha disparado la competencia para estudiar Medicina en España. Una veintena de facultades pueden exigir más que la USC y, aun así, para conseguir plaza en Galicia sigue siendo necesario situarse entre los estudiantes con mejores calificaciones de toda su promoción.
Las diferencias parecen pequeñas sobre el papel. Tres o cuatro décimas separan a algunas facultades. Pero cuando las notas se mueven entre 12,7 y más de 13 puntos, ese margen resulta enorme. Una centésima puede equivaler a decenas de posiciones en una lista de espera.
Santiago arrancó en 12,844
En Galicia, Medicina volvió a comenzar el proceso como una de las titulaciones más exigentes del sistema universitario. La primera relación de admitidos publicada por la Comisión Interuniversitaria de Galicia situó la nota del último convocado en 12,844.
Desde entonces la cifra ha ido bajando con los sucesivos llamamientos. Es el comportamiento habitual. Muchos de los jóvenes admitidos inicialmente en Santiago también mantienen solicitudes en otras comunidades y, cuando obtienen plaza en su opción preferida, renuncian a Galicia. Su puesto pasa entonces al siguiente aspirante.
De ahí que la nota de corte no sea una exigencia establecida previamente por la universidad. La USC no decide que haya que sacar un 12,8 para cursar Medicina. La nota de corte es simplemente la calificación del último estudiante que consigue una de las plazas disponibles. Cuanta mayor sea la demanda y mejores sean los expedientes de quienes solicitan el grado, más elevada será.
El seguimiento especializado advierte además de que las cifras publicadas por algunas universidades pueden no recoger siempre la última admisión real cuando comienzan las llamadas individuales. Por eso sus responsables actualizan la tabla con las sucesivas adjudicaciones que se van conociendo.
Tres de cada cuatro alumnos son gallegos
La elevada competencia nacional tiene una consecuencia directa en las aulas de Santiago: las plazas de la única facultad pública de Medicina de Galicia están abiertas a estudiantes de cualquier comunidad. Sin embargo, los últimos datos disponibles muestran que los gallegos continúan llevándose una amplia mayoría de ellas.
En el curso 2025-2026 comenzaron primero de Medicina en la USC 407 estudiantes y 297 eran gallegos, el 73% del total. Es decir, prácticamente tres de cada cuatro plazas terminaron en manos de alumnos de Galicia.
El otro 27% procedía fundamentalmente de otras comunidades. El grupo más numeroso fue el de Andalucía, con 43 estudiantes, un 11% del total, seguido de Asturias, con 18 alumnos; Extremadura, con 13; y Madrid, con seis. Otros seis estudiantes procedían del extranjero.
El dato permite introducir un matiz en un debate recurrente en Galicia sobre la llegada de aspirantes de otras autonomías. Los alumnos de fuera ocupan aproximadamente una de cada cuatro plazas, pero los gallegos continúan siendo claramente mayoritarios dentro de la facultad.
La situación cambia, sin embargo, cuando se compara el número de matriculados con todos los jóvenes gallegos que intentan acceder. Más de 1.200 estudiantes de Galicia solicitaron plaza en Medicina aquel curso, aproximadamente el 28% de los más de 4.200 preinscritos. Solo 297 terminaron matriculándose, por lo que alrededor de 900 aspirantes gallegos quedaron fuera de la única titulación pública de Medicina existente en la comunidad.
La enorme demanda explica que incluso una facultad situada alrededor del puesto 21 del ranking nacional siga dejando fuera a estudiantes con expedientes excepcionales.
La movilidad entre comunidades alimenta las listas
El elevado número de solicitudes cruzadas explica además por qué la comparación entre facultades tiene tanta importancia. Quien no consigue inicialmente plaza en su comunidad busca alternativas en todo el país, especialmente allí donde el corte resulta unas décimas inferior.
Esta movilidad fue especialmente visible en Santiago el pasado curso. Después de los gallegos, los andaluces formaban el principal grupo de estudiantes de fuera. No es casual: Andalucía concentra tradicionalmente algunas de las notas de Medicina más elevadas de España.
Esta situación ha alimentado durante años el debate sobre las diferencias entre las pruebas de acceso a la universidad de cada autonomía. En Galicia se ha cuestionado reiteradamente que alumnos examinados mediante pruebas diferentes compitan posteriormente por las mismas plazas en todo el territorio nacional.
Los datos del último curso reflejaban esas diferencias. La nota media de la fase general ordinaria gallega se situaba en 6,87, por debajo de la media estatal de 7,03, mientras comunidades como Cantabria, Extremadura, Murcia, Castilla y León, Navarra o Andalucía registraban resultados superiores.
También existían diferencias llamativas entre los porcentajes de sobresalientes: frente al 4,5% de Galicia, Extremadura alcanzaba el 15,1%, Asturias el 10,8% y Andalucía el 10,5%.
Estas cifras no demuestran por sí solas que un examen concreto sea más sencillo que otro —intervienen múltiples factores educativos y socioeconómicos—, pero sirven de combustible para una controversia especialmente sensible cuando la diferencia entre entrar o quedarse fuera de Medicina se mide en centésimas.
Dos nuevas alternativas cerca de Galicia
El curso 2026-2027 aporta además una novedad para los estudiantes gallegos que no consigan plaza en Santiago: León y Burgos estrenan facultades públicas de Medicina.
Hasta ahora, quienes querían permanecer relativamente cerca de Galicia tenían entre sus alternativas Oviedo, Salamanca, Valladolid o Cantabria. La incorporación de las dos universidades de Castilla y León amplía el abanico y suma nuevas plazas al sistema.
La apertura de facultades puede contribuir a reducir ligeramente la presión, aunque difícilmente cambiará a corto plazo la esencia del problema. La demanda sigue siendo enorme y las notas continúan en niveles que, para la inmensa mayoría de titulaciones universitarias, serían inimaginables.
Fuente: Faro de Vigo
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