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ECLIPSE

El eclipse en Santiago, una sinfonía en clave de sol

Una familia que vuela desde Nashville para celebrar los 30 años de sus hijos en el Obradoiro ante el fenómeno solar; peregrinos que hacen coincidir su llegada con ese gran día, visitantes que a falta de gafas hacen una cámara estenopeica; compostelanos fans de la fotografía que plasman segundo a segundo el paseo lunar... hilan una jornada con música de expectación en varios puntos de la capital

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Xabier Sanmartín

Xabier Sanmartín

Santiago

Ahora que se celebra el curso de Música en Compostela, a la vera de ese Hostal dos Reis Católicos donde el maestro Segovia tocaba La Suite Compostelana que compuso Federico Mompou, cientos de personas se juntaron este miércoles para disfrutar de un partitura escrita en el cielo, un eclipse total en clave de sol y una orquesta sin más instrumentos que curiosidad, expectación colectiva y unas gafas protectoras compartidas de mano en mano al agotarse las existencias. En Compostela, las farmacias del Toural, cansadas de tanta pregunta, lucían este cartel: «No quedan gafas para el eclipse» y hasta la librería San Pablo tenía un rotulo para indicar que no vendía el prudente doble ventanuco para mirar al astro rey en una jornada única. ¿Como de única? «Tanto como para volar desde Nasville (EEUU) a celebrar en Santiago los 30 años de mis hijos Daniel y Alejandro», dice Olga, con familia «en Mondariz», acompañada también de Natalia, «en un día especial», cuenta a EL CORREO, más atenta al patrimonio monumental que a la suite celeste: «Me ha impresionado ver como cambiaba de color y tono la fachada de la Catedral», detalla.

A la izquierda, los madrileños Luli y Álvaro. A la derecha, Daniel, Natalia, Olga y Alejandro, llegados de Nashville..

A la izquierda, los madrileños Luli y Álvaro. A la derecha, Daniel, Natalia, Olga y Alejandro, llegados de Nashville.. / ECG

A su lado, llegados tras hacer «el Camino desde Avilés» , Álvaro Sánchez Loache y Luli (Lourdes) Lanz Pallarés, han hecho coincidir su entrada en la capital con la ópera astronómica: «Ha estado guay, sobre todo el final», relata esta pareja madrileña sorprendida de ver «menos gente» en la zona monumental de lo que esperaban: «Imaginamos que la gente verá el eclipse desde otras partes, la costa o el monte» .

La Iglesia de San Fructuoso con el eclipse al fondo.

La Iglesia de San Fructuoso con el eclipse al fondo. / Antonio Hernández - Santiago Esturao

Desde Lisboa, la pareja formada por Ricardo y María, mira a espaldas de la luna tapando el disco solar, carecen de lentes. «Hemos leído que si no tienes gafas puedes ver detalles del eclipse al construir una cámara oscura con una caja de cartón», dicen sobre la llamada cámara estenopeica con una caja de cartón. El invento entretiene a sus hijos Vasco y Carmo, y a ratos consiguen unas gafas que se van alternando como parte del pentagrama de este fenómeno astronómico no ajeno a la solidaridad.

Arriba, Ricardo, Vasco, Carmo y María, llegados de Lisboa. Debajo, Gloria y Pablo, procedentes de Madrid.

Arriba, Ricardo, Vasco, Carmo y María, llegados de Lisboa. Debajo, Lucía y Pablo, procedentes de Madrid. / X. S.

El mismo sistema replican con una cartulina Pablo, Lucía y Adriana, familia de Madrid que viene desde A Guarda «para vivir el eclipse en Santiago», parte de una ruta que van a seguir «por Betanzos y Portomarín», añaden sorprendidos por los «elevados» precios del alojamiento en Compostela.

El compostelano Agustín Ruzafa Almodóvar, fotógrafo aficionado junto a su equipo en el Obradoiro.

El compostelano Agustín Ruzafa Almodóvar, fotógrafo aficionado junto a su equipo en el Obradoiro. / Antonio Hernández - Santiago Esturao

Entre las personas de la ciudad, las hay aficionadas a la fotografía que aprovechan el acontecimiento para orquestar su entusiasmo, como Agustín Ruzafa Almodóvar, que instala sendos trípodes para sus respectivos teléfonos móviles, con una cámara orientada hacia la Catedral y otra «mirando a los palos de la baraja», explica en alusión a la famosa cornisa de la Iglesia de San Fructuoso. «Hago una foto cada segundo para luego hacer un time-lapse», cuenta sobre esa técnica fotográfica con retratos a intervalos de tiempo fijos que se unen luego a gran velocidad «y muestran todo el eclipse en 15 o 20 segundos», aclara sobre una técnica seguida por otra docena de personas repartidas por la Praza do Obradoiro igual que otras muchas estaban en otros puntos de la ciudad, especialmente en el Monte Pedroso y en la Cidade da Cultura (con la música de Galician Army para poner banda sonora dentro del ciclo Atardecer no Gaiás, que este jueves prosigue con el Atardecer Fest, que encabeza Israel B).

Parte del público en la Cidade da Cultura.

Parte del público en la Cidade da Cultura. / Quino Vilas

Y mientras medio mundo atiende la lenta batuta de la luna y el ritmo de su pausado eclipse solar, aplaudido en Santiago en el momento de máxima oscuridad, con la fachada de la Catedral, elegante cual dama medieval, cambiando de tono como si tuviera un velo de vaho, parte bajo la balconada de Raxoi un tren turístico casi vacío. «Está siendo un día muy flojo», nos dice María, una de las trabajadoras de dicha empresa con su vehículo de tres vagones para unas 120 plazas que otros días «se suelen llenar», y arranca con una familia sevillana en primera fila y ajena al eclipse, son Isabel, José Manuel padre y Jose Manuel hijo, que parten ajenos al cielo: «Hemos venido a disfrutar de la ciudad, el eclipse nos llama menos», dicen. Y Minutos después, suena ante el eclipse una orquesta de aplausos.

Parte del público en el Obradoiro.

Parte del público en el Obradoiro. / Antonio Hernández - Santiago Esturao

En suma, una cita única dentro de un verano especialmente intenso a nivel de turismo en Santiago como prueba la reciente polémica generada por un post de El Barroquista sobre el vídeo de unos peregrinos que llegaron a Compostela hace unos días cantando por las calles, eje de un gran debate viral en redes sobre el actual bum turístico y sus consecuencias.

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