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Aniversario en la diócesis

100 años y una vida dedicada a la Iglesia: la historia de Ricardo Bello

El sacerdote diocesano de Santiago de Compostela ha cumplido un siglo de vida y 71 años de servicio ministerial, dedicándose ahora a la oración, al acompañamiento y a la escritura

Don Ricardo Bello junto al arzobispo de Santiago en su visita por el centenario.

Don Ricardo Bello junto al arzobispo de Santiago en su visita por el centenario. / Archidiócesis de Santiago de Compostela

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R. S.

Santiago

Don Ricardo Bello, sacerdote diocesano de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, ha cumplido 100 años de edad y 71 ejerciendo de sacerdote. El clérigo celebró su aniversario desde la Casa Sacerdotal de Santiago, lugar en el que reside y continúa activo dedicándose a la oración, al acompañamiento y a la escritura.

El sacerdote nació en Cances, Carballo, y en el año 1943 ingresó en el seminario. Años después, el cardenal monseñor Fernando Quiroga le ordenó como diácono y en 1955 celebró su primera misa en su pueblo natal. Durante su trayectoria sacerdotal, el párroco recorrió numerosas parroquias gallegas, entre las que destacan la de Bardaos, en Cabaleiros, o las de San Pedro de Nós y San Jorge de Iñás, en Oleiros. En 1999, fue nombrado capellán de la Residencia P. Rubinos y de las religiosas de la Caridad, donde centró su ministerio en el acompañamiento de ancianos, pobres y transeúntes.

Monseñor Francisco José Prieto Fernández, arzobispo de Santiago de Compostela, visitó al sacerdote con motivo de su 100 aniversario. En su visita, el arzobispo reconoció ante el diocesano una vida entregada al servicio de la Iglesia y de las comunidades a las que ha acompañado durante décadas.

En esta fecha tan señalada, Ricardo Bello reconoció que, si volviera atrás, volvería a escoger el sacerdocio por las personas a las que pudo acompañar. Aun con las dificultades que se encontró por el camino, asegura que ha valido la pena. A sus cien años y desde la Casa Sacerdotal de Santiago, asegura que percibe la necesidad de cuidar la espiritualidad en los pequeños gestos cotidianos como rezar con sus compañeros el Ángelus o bendecir la mesa. La memoria viva de Ricardo Bello es el testimonio de un siglo de historia y de más de siete décadas al servicio sacerdotal.

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