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MÚSICA

Noche de punk y pogo en Santiago: Amyl and the Sniffers brillan con la inimitable Amy Taylor al frente

El éxito de taquilla del concierto de Amyl and the Sniffers en Santiago evidencia el interés de la ciudad por eventos culturales más allá de la Catedral

Amyl and The Sniffers en una foto de un video.

Amyl and The Sniffers en una foto de un video. / Cedida

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Xabier Sanmartín

Xabier Sanmartín

Santiago

El concierto de Amyl and the Sniffers en Santiago llenó la sala Capitol de punk y pogo en una noche del domingo 16 de agosto donde Compostela fue mucho más que las largas colas del fin de semana para acceder a la Catedral. El grupo australiano que lidera Amy Taylor agotó hace meses "en 10 minutos" las 800 entradas a 30 euros para esta visita anunciada en noviembre, según dijo a este diario la promotora ourensana Todo Medre. Un éxito de taquilla que prueba que Compostela tiene colas para mucho más que la Catedral.

Amyl and The Sniffers durante su concierto en Santiago, con lleno en la sala Capitol.

Amyl and The Sniffers durante su concierto en Santiago, con lleno en la sala Capitol. / Todo Medre

Llegados de encabezar el sábado 1 de agosto la jornada final del multitudinario festival Paredes de Coura, en Santiago el guión ponía: dj set del compostelano DJ Sanma (José Sanmartín García - @sanma.666) a las 20 horas y actuación como teloneros de los lusos Maquina. Y a las 22 horas, puntuales, aparecieron Amyl and the Sniffers frente al rugido de una sala llena. Suman ya vídeos de eco millonario y se nota.

Ante un público con mucha camiseta negra (varias de L7, grupo estadounidense pionero del punk rock de mujer al frente), aparecieron Amyl and the Sniffers, precedidos por unas bases techno para agitar el ambiente. La banda, entera de negro, salió con Amy Taylor vestida con pantalón corto azul deportivo, finas botas negras altas y un bikini amarillo. La pegadiza y 'espídica' "Do it" fue de las primeras canciones en sonar. Y mientras, las barras para beber se movían por encima de la media (tercio de Estrella Galicia a 3,80 euros).

A los 15 minutos , Amy saludó de forma breve. Al rato, avivó la noche con "Security" y su cantado estribillo ("I'm not looking for trouble; I'm looking for love; I'm looking for love"). Sin parar ni cinco segundos seguidos a lo largo de toda la noche, la cantante del grupo australiano fue tomando tragos de pequeñitos vasos opacos situados ante la batería, cada dos o tres temas.

Amyl and the Sniffers tocaron también en el comienzo "Starfire 500", cuyo minuto inicial instrumental remite a la mejor escuela hard rock de Motorhead (con el gran Lemmy, tocaron en su día en Sar y no les vimos ni dos mil personas). Esa intro dio un merecido respiro a Amy que, si bien tiene 30 años, baila, salta, canta y hace tantos gestos cómicos sin parar, que cansan a cualquiera aunque, sudar, lo que se dice sudar, ella no parecía hacerlo porque no usó la toalla ni una sola vez en escena.

Tanto tema corto desató frecuentes pogos en la sala, con algunas personas flotando entre brazos de otras muchas en unas primeras filas enardecidas por Amy con gestos y gritos de ardor. Y, de pronto, se abrió una pausa con la hermosa y perezosa "Big dreams" (track que a mitad se desató con Amy marcando el taquicárdico crescendo), parte destacada de su último disco "Cartoon darkness".

Naturales de Melbourne, Amyl and The Sniffers debutaron en 2019 con un disco homónimo, al que siguió "Comfort Me", lanzado en 2021 y el posterior "Cartoon darkness", el álbum que hila su gira actual con paso por Santiago.

Al bajo, por cierto, no estuvo en Compostela el habitual Gus Romer, que decidió hace dos meses tomarse un descanso, y es reemplazado por la australiana Lakota Vella, que en Capitol llevó en dos fugaces ratos la voz cantante para dar un merecido respiro a Amy, respaldada en varios momentos por los coros del batería Bryce Wilson (con una ochentera cinta en el pelo al estilo Mark Knopfler) y del guitarrista Dec Martens, que se marcó algún solo para sacar chispa a una Gibson Explorer, guitarra con la caja de forma romboide que alternó con otras, siempre respaldado por una torre de dos pisos de amplificadores Hiwatt.

Sonó también la enérgica, "Guided by Angels", donde Amy Taylor, más que cantar, reparte puñetazos vocales sobre una base rítmica que palpita y crepita llevando al tema hacia adelante, y con ello a la sala entera, donde me pareció ver a las integrantes del grupo gallego Bala, que comparten espíritu punk con Amy. Ella, desatada, entonó luego "Hertz", su canción más popular en Spotify, y creada a garganta viva por buena parte del púbico.

En la segunda media hora, se vio a Amy recibir con gusto una bandera de Palestina, con un rótulo alusivo a un colectivo de Vigo, reivindicando una causa que ella misma mencionó durante su show del pasado 2025 en el festival de Glastonbury. Además, llegó otro saltarím momento de baile con pogos (incluso al final de la sala) al interpretar "Tiny Bikini" que la guasona Amy empezó a cantar tras tocarse el bikini, arriba y abajo, arriba y abajo, con un outfit de atleta de la selección alemana de Munich 72 (hizo aplaudidas poses mostrando sus musculados brazos), melena rubia, ojos (sobre)pintados de negro y una sonrisa rojiza con la lengua fuera con cachondeo y descreimiento punk rocker.

Tocaron también otros temas de su repertorio actual, como "Some Mutts" y, transcurrida una hora del concierto. Amyl and the Sniffers se marcharon... ante un público (mayormente de Galicia, con alguna presencia lusa) que bailó, aplaudó y pidió el necesario alargue.

Reaparecieron al minuto para hacer el bis del concierto con Amy diciendo: "Thank you, Thank you, Thank you," (de lo poco que habló entre temas, salvo una cómica frase suelta "Sin cebolla" y una alusión a que "The girls", las mujeres, cantasen"). Abrieron el bis con "Got you", el hit de su primer disco y una canción más para sellar con taquicardia punk un bolo notable donde se vio a Amy Taylor algo cansada a ratos, pero muy por encima de la media de un escenario punk rock a nivel internacional donde hay pocas mujeres como ella capaces de heredar la esencia, talento y rabia de las L7, Coutney Love y demás.

Y al acabar, se arremolinó pate del público en un puesto de merchandising dentro de la sala con las camisetas a 30 euros, el disco en vinilo a 35 y la gorra a 30, cierre de una jornada en Santiago que ha servido de prólogo para el doble show que dan en Barcelona el 18 y 19 de agosto en Razzmatazz 3, con las 2.000 entradas para cada noche ya agotadas desde hace tiempo.

En redes sociales, crece ya el eco de su paso por Santiago. Vanne Vamp Dj (Vanessa Marzábal) escribe en Instagram: "Energía a raudales lo de esta chica"; y Mario Seijas le contesta: "Bolazo". Y alguien cuyo perfil pone @Luluita75, añade: "Un pasote de concierto".

Y tras su concierto, la megafonía de la sala compostelana soltó un tema country en alusión a que el nuevo trabajo de Amyl and The Sniffers se basa en la banda sonora de un documental llamado "Truth Or Consequence", que refleja su repertorio en clase 'cow' plasmado en una actuación en un bar mexicano de Los Angeles (EEUU), álbum que no creo que compren Donald Trump (bastante que no lo prohíbe).

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