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Las librerías de Santiago ya encaran la vuelta al cole: compras adelantadas y libros de texto que «suben unha barbaridade»

Muchas familias empiezan a gestionar los pedidos en junio para evitar el caos de septiembre, mientras los libreros alertan de incrementos de hasta cinco euros por ejemplar en un solo año

Laura Marcos, librera en Follas Novas de Santiago.

Laura Marcos, librera en Follas Novas de Santiago. / L.R.

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Lorena Rey

Lorena Rey

Santiago

A tres semanas de que se inicie un nuevo curso, las cajas con los libros de texto ya esperan amontonadas en las estanterías de las librerías de Santiago, aunque los padres más previsores ya se han pasado a recogerlos, viendo que un año más toca hacer frente al incremento de los precios.

Los pedidos ya se empiezan a gestionar en junio, cuando terminan las clases. «Moitos papás póñense as pilas e veñen xa coas listas tan pronto rematan as clases», comenta Laura Marcos, encargada de la zona infantil-xuvenil de Follas Novas desde hace 20 años, que en la actualidad se encuentra en un bajo de la rúa de Santo Domingo de la Calzada, justo enfrente del local principal, ubicado en Montero Ríos.

La dificultad con la que se encuentran año tras año es la falta de stock, al haber ediciones que se agotan. «O problema é cando hai que reeditar os libros que faltan. Soe ser o caso dos activity books e arts and craft que sempre se solicitan», comenta. De esta manera, cada casa reedita según el número de pedidos y eso desencadena en demoras. «Sempre estou reclamando texto de listas de xuño e isto xúntase co volume de traballo a finais de agosto e en setembro máis», reconoce.

En cuanto a los precios, reconoce que se encarecen de un año para otro. «Nos últimos anos é unha barbaridade», dice, hablando de un incremento de hasta cinco euros en un libro en un solo año. Los precios varían en función del nivel educativo. Habla de unos 40 o 50 euros por un libro de Primaria. Recuerda que el año pasado la factura de la lista más completa estaba cercana a los 500 euros. A ello todavía había que sumarle el material escolar, ya que en Follas Novas no lo gestionan.

Muchos padres consiguen evitar comprar algunos libros porque logran que se los presten. «Antes sempre se podían usar dun ano para outro e íbanse pasando a irmáns menores, pero agora non é así», apunta, si bien reconoce que hay colegios que hacen una labor social con banco de libros y una buena organización.

Con todo, a lo que se enfrentan cada año es a las quejas de los padres. «Está claro que estás investindo na educación dos teus fillos, pero había que mirar de onde vén o problema e onde hai que tirar do fío», manifiesta.

Viendo ya que con la llegada de septiembre se enfrentarán al «caos», buscan la organización. De esta manera, ya en las estanterías tienen los pedidos para aquellos que ya tienen sus encargas listas y reducir «a loucura» en el inicio del curso, cuando muchos esperan ahí para todavía hacer encargas.

Anticiparse significa, además, evitarles un estrés añadido a los niños cuando llegan a las aulas, aunque «sempre vai haber máis dun ao que lle falte un libro».

"No es culpa de las librerías que el libro sea caro"

En el caso de Mayso, tienda de la rúa Rosalía de Castro especializada en libros de texto y juguetes educativos, también reconocen que desde finales de curso hay encargas. De hecho, en la cristalera del local hay carteles informativos en los que ya se puede resolver todo el proceso a través de una llamada telefónica o WhatsApp. «Muchos ya vinieron a recoger», reconoce su gerente, Santiago Mayo.

Santiago Mayo está al frente de la librería Mayo, en la rúa Rosalía de Castro.

Santiago Mayo está al frente de la librería Mayo, en la rúa Rosalía de Castro. / L.R.

En esta librería también tienen material escolar. «Si el profesor ya tiene su plaza tiene sus listas hechas y así ya se puede comprar en estos meses de verano, sino no queda otra que esperar a septiembre», comenta.

Mayo ve un encarecimiento anual notable de los libros de texto. «Los precios los están subiendo las propias editoriales. No es culpa de las librerías que el libro sea caro», dice, si bien son los libreros los que reciben las quejas de los padres y madres que se sorprenden cuando hacen los pagos. En cuanto al material —mochilas y papelería—, dice que no hay una subida destacada, sino que «se mantiene».

Con la llegada de septiembre será la época fuerte de la campaña en las librerías. En el caso de Santiago, a diferencia de otros lugares, agosto es un mes en el que los compostelanos se van fuera, por lo que el día 1 de septiembre se aguardan ya importantes colas.

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