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Ocio juvenil

Cáritas Santiago reúne este verano a más de 230 jóvenes en sus históricos campamentos de Arnela

La entidad mantiene en Porto do Son un proyecto socioeducativo nacido en 1969 por el que ya han pasado más de 10.000 niños y adolescentes

Participantes de los campamentos organizados por Cáritas Diocesana de Santiago

Participantes de los campamentos organizados por Cáritas Diocesana de Santiago / Cáritas

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Eladio Lois

Eladio Lois

Santiago de Compostela

Cáritas Diocesana de Santiago ha reunido este verano a más de 230 niños y adolescentes de entre 8 y 17 años en los Campamentos de Arnela, uno de sus proyectos socioeducativos con mayor trayectoria y una iniciativa que acumula ya más de medio siglo de historia en Galicia.

Los campamentos, promovidos por Cáritas Interparroquial de Santiago a través del programa Cativos, se desarrollan durante julio y agosto en el Albergue Juvenil Luis Calviño, en Porto do Son. Desde su puesta en marcha, en 1969, más de 10.000 menores han participado en una propuesta que combina ocio, convivencia y acompañamiento educativo.

Durante las diferentes tandas de este verano, los participantes han realizado actividades deportivas, talleres, juegos, excursiones y dinámicas grupales adaptadas a las distintas edades. El objetivo de Cáritas Santiago es fomentar la autonomía y las relaciones positivas, además de trabajar valores como el respeto, la solidaridad, la diversidad o el cuidado del medio ambiente.

Participantes, durante una de las excursiones

Participantes, durante una de las excursiones / Cáritas

«Arnela representa el compromiso de Cáritas Diocesana de Santiago con la infancia y la juventud. Hablamos de un proyecto que educa, acompaña y genera oportunidades», destaca la directora de la entidad, Pilar Farjas, que define el campamento como «un espacio seguro donde crecer, compartir y desarrollar capacidades personales y sociales».

Más de 150 participantes recibieron ayudas

La igualdad de oportunidades constituye otro de los pilares del programa. Para evitar que la situación económica de una familia impida la participación, Cáritas ofrece diferentes modalidades de becas, ayudas y descuentos. Este verano,158 participantes han contado con algún tipo de apoyo económico.

«Detrás de cada ayuda hay una oportunidad para que un niño o una niña pueda vivir una experiencia que favorezca su desarrollo, sus relaciones y su bienestar», señala Farjas.

El funcionamiento de Arnela descansa también sobre la implicación de más de 40 personas voluntarias. Entre ellas se encuentran antiguos participantes que, años después, regresan como monitores, directores de tiempo libre o colaboradores.

«Lo más emocionante es comprobar cómo quienes un día llegaron siendo niños vuelven años después para ayudar a otros a vivir la misma experiencia», explica Carlos Juiz, director de Cáritas Interparroquial de Santiago.

Ese sentimiento de pertenencia se refleja también en los propios menores. Rodrigo, uno de los participantes, define Arnela como un lugar en el que puede «jugar libremente» y sentirse aceptado. «Aquí la gente se preocupa por mí. Puedo mostrarme tal y como soy y no tengo que fingir ser otra persona. Arnela es una segunda casa para mí», resume.

Los Campamentos de Arnela forman parte del programa Cativos de Cáritas Interparroquial de Santiago y cuentan, entre otras vías de financiación, con fondos de la Xunta de Galicia.

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