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Las dificultades de emprender

El precio a pagar por ser autónomo en Santiago: "Te matas trabajando para que te suban los impuestos"

El coste de montar un negocio y los gastos fijos mensuales ahogan a los pequeños emprendedores de Santiago. Los autónomos gallegos expresan frustración por la alta presión fiscal y los costes fijos que dificultan la rentabilidad de sus negocios

Interior de la cafetería Glass.

Interior de la cafetería Glass. / Santiago Esturao Alzate

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Saínza Seoane

Santiago

La realidad de los 205.200 autónomos dados de alta en Galicia en la Seguridad Social es diferente a la del resto de trabajadores. Da igual el sector en el que se centre su producción que todos coinciden en lo mismo, el sentimiento de frustración laboral e impotencia. “Te matas trabajando para que te suban los impuestos”, “están siempre encima del pequeño emprendedor” o “el autónomo está apretado por todos lados” son reclamos diferentes pero que expresan la misma idea.

Eduardo Abad, el presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), identificó la presión económica de partida de los pequeños negocios como una de las mayores dificultades para emprender. Según las estimaciones de la asociación, cada jornada de apertura supone a los autónomos unos costes base de 117 euros al día, unos 2.780 euros mensuales. Aun así, destacó que la cifra depende directamente de la ciudad en la que se emprenda y del modelo de negocio, pues una peluquería consume más luz que una zapatería y el alquiler de un local en Santiago es más elevado que en Lugo.

Antonio López: “Hay unos gastos mínimos que tengo que cubrir para poder mantenerme”

Antonio López abrió la Óptica Santiago en enero de 2024, pero lleva en el gremio casi tres décadas. Hace dos años y medio que se embarcó en esta aventura, para él una “apuesta arriesgada”. La estimación de los costes base de los autónomos hecha por la UPTA es de 2.780 euros mensuales, pero la realidad de Antonio es diferente. La cifra de gastos base de la Óptica Santiago es en torno a unos 5.000 euros al mes, “y de ahí para arriba”, asegura Antonio.

En su caso, la reposición de la mercancía supone gran parte de los costes: “Todo lo que vendo lo tengo que encargar de nuevo, necesito tener stock”. La disponibilidad de productos es clave en sus presupuestos, pero los grandes protagonistas son los impuestos a pagar por mantener el negocio. Antonio López identifica como “los gastos que más nos lastran” a la Seguridad Social, los impuestos, el alquiler del local y las nóminas (aunque en su caso solamente trabaja él).

Dependiendo de la ciudad, factores como el alquiler del local pueden variar, y para el óptico: “El alquiler en Santiago no es nada barato”. Aun así, no contempla cambiar de ubicación por los altos impuestos que tendría que pagar. “Cambiar de ubicación es muy complicado porque cuando te das de alta de un local que no ha sido antes de óptica, tienes que hacer una serie de gestiones y gastos importantes. Yo tuve suerte porque en este local ya había habido una óptica y ya estaba dado de alta en el ayuntamiento como local de este tipo”, explica.

Interior de la Óptica Santiago.

Interior de la Óptica Santiago. / Santiago Esturao Alzate

Manuel Gómez: “Empezar de cero hoy es muy difícil porque el coste de montar un negocio es muy alto”

M44 es una copistería que nació en 1990 en las manos de Manuel Gómez. Hace 36 años, las maquinarias se llevaron 3.000.000 de pesetas (18.000 euros), gran parte de su presupuesto inicial. Y en la actualidad, también destacan entre los gastos fijos de su presupuesto, pues al mes debe invertir 2.500 euros en su mantenimiento.

Como en el caso de Antonio, el local no es de su propiedad, pero tampoco cambiaría de localización para ahorrar en el alquiler. Su negocio está en la calle República Argentina, lo que le ha permitido tener una base de clientes más o menos fija: “Este es un sitio que tiene buena acogida. Hay muchos estudiantes al lado, por eso estamos muy bien aquí”.

Durante los primeros años de M44, el equipo de trabajo estaba formado por tres personas, pero ahora Manuel está él solo. Esto es debido a la modernización de las impresoras y al cambio en la manera de trabajar, a la automatización del sector. Aun así, reconoce que hoy en día le sería más complicado emprender el negocio: “Empezar de cero hoy es muy difícil porque el coste de montar un negocio es muy alto”.

Manuel Gómez en la puerta de M44.

Manuel Gómez en la puerta de M44. / Santiago Esturao Alzate

La Zapatería Don Antonio y los efectos del cambio en las prácticas de consumo

Hace 41 años que la zapatería Don Antonio cambió de propietaria. Para la nueva dueña, el traspaso del local y la mercancía también fueron las grandes inversiones de su comienzo. Cuatro décadas después, su mayor reto es adaptarse a las nuevas tendencias de consumo: “La gente compra de otra manera. Compran online y vienen menos a las tiendas”. Para la propietaria, a partir de la pandemia fue cuando comenzó este cambio y durante estos seis años se ha tenido que adaptar para hacer frente a los gastos que tiene como autónoma y responsable del local.

Para mí, lo peor son las cuotas de autónomo, todos los impuestos que nos caen encima”, confiesa la dueña de zapatería Don Antonio. Para ella, la situación es “muy mala” y siente que “están encima del pequeño emprendedor”.

Dueña de la zapatería Don Antonio junto a su empleada.

Dueña de la zapatería Don Antonio junto a su empleada. / Santiago Esturao Alzate

Miguel Ángel Villalba: “Antes podías tener un empleado perfectamente, hoy es imposible”

Miguel Ángel Villalba, responsable de la cafetería Glass, coincide con la dueña de Don Antonio en que el consumo ha caído, pero recalca que los precios de sus servicios no aumentaron acorde con este descenso. Hace 7 años que el hostelero decidió hacerse cargo de la cafetería y pagar los 15.000 euros del traspaso del negocio, y, durante este lustro y medio, ha sido testigo del encarecimiento de la vida: “Antes en un mes complicado pagaba 280 euros de luz, ahora no bajo de 500. Y así con todo”.

Esta subida afecta al funcionamiento completo del negocio, pues con el encarecimiento de la luz, el agua y la mercancía, entre otros, a regentes como Miguel Ángel se les hace imposible aumentar su plantilla: “Antes podías mantener un empleado perfectamente, hoy es imposible”. Además, recalca que pese a esta subida en los costes, hosteleros en la misma situación que Miguel no pueden subir proporcionalmente el precio de sus servicios: “El café triplicó su precio y nosotros cobramos solamente 20 céntimos más, no te recuperas nunca de los aumentos”.

El dueño del bar se lamenta de la situación por él y por los que vienen detrás, pues reconoce que en esta realidad “como dueño estás mínimo 11 o 12 horas trabajando y las horas trabajadas no se traducen en beneficios”. Como para los demás autónomos de la ciudad y de España, Miguel Ángel siente que su esfuerzo no se ve recompensado y recalca en lo complicada que es la situación hoy en día para los autónomos: “Es muy difícil mantener un local, el precio de las cosas ha subido un montón y uno no puede llevar ese precio al cliente”.

Miguel Ángel atendiendo a dos clientes de su bar.

Miguel Ángel atendiendo a dos clientes de su bar. / Santiago Esturao Alzate

La Óptica Santiago, M44, la zapatería Don Antonio y la cafetería Glass son solamente cuatro de los negocios regentados por autónomos que hay en Santiago. Cada uno se dedica a un sector diferente, pero todos ellos comparten el mismo descontento por la situación que les está tocando vivir.

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