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El Citroën de 1925 que aún recorre Santiago cada domingo: más de un siglo de historia sobre cuatro ruedas

Cesáreo Rey, en cuya colección también brilla un Ford Anglia de 1954, y Emilio Fraga, propietario de un Panhard et Levassor de 1912, comparten su afición por los coches antiguos

El próximo 26 de septiembre participarán en la XIV Concentración de Vehículos Históricos Xornadas de Patrimonio

Cesáreo Rey, con su Citroën 5CV, durante una edición de la Concentración de Vehículos Históricos Xornadas de Patrimonio.

Cesáreo Rey, con su Citroën 5CV, durante una edición de la Concentración de Vehículos Históricos Xornadas de Patrimonio. / Antonio Hernández

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Jacobo Táboas

Jacobo Táboas

Santiago

Hay vehículos que no solo se conducen: también cuentan historias. La Praza do Obradoiro volverá a convertirse el próximo 26 de septiembre en un improvisado museo al aire libre con motivo de la XIV Concentración de Vehículos Históricos Xornadas de Patrimonio, una cita que reunirá hasta 160 automóviles clásicos en uno de los escenarios más emblemáticos de Santiago.

Entre los participantes estará Cesáreo Rey Noya, antiguo jefe de Bomberos de Santiago, que ya prepara una de las piezas más singulares de su colección: un Citroën 5CV de 1925. Con más de un siglo de vida, este automóvil es una de las joyas más veteranas de una concentración que exige a sus participantes contar con vehículos de, al menos, treinta años de antigüedad.

«Es uno de los primeros Citroën fabricado en serie, y cada domingo salgo a dar una vuelta», indica Rey, mientras mantiene a punto un coche que acostumbra a despertar especial interés entre los aficionados. Su relación con los vehículos históricos, sin embargo, está estrechamente ligada a su trayectoria profesional. Durante sus 36 años en el cuerpo de Bomberos de Santiago —26 de ellos como responsable del servicio— participó en la recuperación de dos auténticas piezas del patrimonio del parque compostelano.

La restauración fue, recuerda, «artesanía pura». El primero de los vehículos recuperados fue un Dion Bouton fabricado en 1912 y adquirido por el Concello de Santiago en 1925. Fue el primer vehículo del parque de bomberos y permaneció como único automóvil del servicio hasta 1957. Con el volante a la derecha, una cabina para dos personas y una velocidad máxima de apenas 28 kilómetros por hora, representa una época en la que los desplazamientos de emergencia se hacían a otro ritmo.

Tampoco disponía de sirena. Para abrirse paso por las calles, los bomberos hacían sonar una campana y advertían así a los vecinos de la llegada del vehículo.

La segunda pieza restaurada por los integrantes del parque fue una autobomba Babcock & Wilcox, adquirida en 1957 y equipada con una bomba centrífuga en su parte delantera. Ambas reliquias permanecen actualmente expuestas en el parque compostelano, como testimonio de la evolución del servicio de extinción de incendios.

Cesáreo Rey también conserva un Ford Anglia de 1954.

Cesáreo Rey también conserva un Ford Anglia de 1954. / C. R.

Rey conserva, además, un Ford Anglia de 1954, llegado a Santiago de la mano de un vecino que regentaba un ultramarinos en el Cantón de San Bieito. «Es importante tener un buen garaje y encenderlos todas las semanas», explica sobre el mantenimiento de estos automóviles. Porque conservar un clásico no consiste únicamente en guardarlo: hay que escucharlo, moverlo y mantener viva su mecánica.

Un patrimonio que también se conduce

La pasión por los vehículos históricos se repetirá en la Praza do Obradoiro con otros coleccionistas habituales de la cita compostelana. Es el caso del compostelano Emilio Fraga, propietario de un Panhard et Levassor de 1912, una de las marcas pioneras de la historia del automóvil.

Emilio Fraga, con una de sus ‘joyas’, un Panhard et Levassor de 1912.

Emilio Fraga, con una de sus ‘joyas’, un Panhard et Levassor de 1912. / Cedida

«Lo restauré todo», señala sobre una pieza que forma parte de una colección en la que también figuran un Opel P4 de 1934, un Jaguar XJ6 y un Renault 4, popularmente conocido como 4 Latas -estos dos últimos de 1986-.

colección en la que En la colección de Emilio Fraga también figuran un Opel P4 de 1934, un Jaguar XJ6 y un Renault 4, popularmente conocido como 4 Latas (en la foto).

En la colección de Emilio Fraga también figuran un Opel P4 de 1934, un Jaguar XJ6 y un Renault 4, popularmente conocido como 4 Latas (en la foto). / Cedida

Fraga, que fue delegado en Santiago del Club Gallego de Automóviles Antiguos, evita poner precio a sus vehículos. En el mundo de los clásicos, explica, el valor depende de lo que esté dispuesto a pagar un comprador y de la cantidad que quiera pedir el propietario.

Ese carácter patrimonial es precisamente uno de los atractivos de una concentración que trasciende la mera exhibición de automóviles. Durante unas horas, las calles del casco histórico permiten contemplar de cerca vehículos pertenecientes a distintas épocas y comprobar cómo ha evolucionado el automóvil a lo largo de más de un siglo.

Entre las 11.00 y las 19.00 horas

La iniciativa está organizada por la Asociación de Comerciantes Compostela Monumental y el Automóvil Club de Galicia, en colaboración con el Concello de Santiago. Los vehículos permanecerán expuestos el 26 de septiembre entre las 11.00 y las 19.00 horas.

El presidente de Compostela Monumental y Cocahi, José Manuel Bello, destaca la relevancia de la convocatoria, que se celebra coincidiendo con las Xornadas de Patrimonio y que, según señala, figura entre las concentraciones europeas vinculadas a FIVA y FEVA. La cita busca además contribuir a dinamizar la zona histórica y otros espacios de la ciudad durante esos días.

El acceso de vehículos al Obradoiro estará reservado a los participantes previamente inscritos y el número máximo se ha fijado en 160. Para quienes se acerquen como espectadores, será una oportunidad para contemplar de cerca auténticas cápsulas del tiempo. Para sus propietarios, en cambio, será algo más: volver a poner en movimiento una parte de la historia de la automoción y compartirla, por un día, con toda Compostela.

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