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Área Sanitaria de Santiago y Barbanza

El proyecto piloto probado en Vite que ha cambiado la vida a más de 2.000 diabéticos del CHUS

El programa E-Diabetes facilita desde hace dos años a Enfermería la detección de posibles complicaciones volcando los niveles de glucosa del paciente en su historia clínica en tiempo real

Vanessa Manso, coordinadora de Enfemería del centro de salud de Vite, en el Área Sanitaria de Santiago y Barbanza.

Vanessa Manso, coordinadora de Enfemería del centro de salud de Vite, en el Área Sanitaria de Santiago y Barbanza. / Cedida

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Koro Martínez

Koro Martínez

Santiago

A punto de cumplirse dos años desde que en septiembre de 2024 arrancó como un proyecto piloto en el centro de salud de Vite, el programa E-Diabetes está hoy ya consolidado en todas las áreas sanitarias gallegas como una iniciativa muy beneficiosa, no solo para el paciente, sino también para el personal, especialmente el de Enfermería, que es el que se encarga de un seguimiento más estrecho a los afectados por esta dolencia.

Con un total de 2.350 personas activas en el mismo dentro del Área Sanitaria de Santiago y Barbanza, si bien durante este período han llegado a ser hasta 2.671, se trata de pacientes «que dependen de una terapia intensiva de insulina», según explica en conversación con EL CORREO GALLEGO la coordinadora de Enfermería de Vite, Vanessa Manso, quien destaca que el balance es muy positivo, en parte porque «ha permitido un empoderamiento de esos pacientes, que tomen mayor conciencia de su enfermedad».

Mayor control de la enfermedad

Y es que, como recuerda, «al ser una patología tan silente, hay gente que entra en fase de negación, a la que le cuesta asimilarlo e interiorizarlo», pero esta herramienta le ayuda a adoptar «un mayor control con respecto a todo lo que tiene que ver con su enfermedad».

En este momento, y según los datos facilitados por la Gerencia del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), de sus 2.350 usuarios activos en E-Diabetes, 564 se corresponden con los pertenecientes a los centros de salud de la capital gallega, donde el registro histórico tuvo hasta 658 pacientes con monitorización de glucosa incluidos en el sistema Telea y a seguimiento por parte de Enfemería de Atención Primaria.

Detección precoz de posibles descompensaciones

En ese empoderamiento al que hace referencia Vanessa Manso influye el hecho de que la persona cuenta con un dispositivo de monitorización continua, «unos sensores de glucosa con los que se tiene que hacer un mínimo de una medición cada ocho horas, y esos resultados se vuelcan directamente en su historia clínica, con lo que los profesionales sanitarios tenemos acceso a ellos a través de la plataforma Telea». Un funcionamiento que «nos permite identificar si el paciente está en una fase estable o no y advertir de forma precoz posibles complicaciones».

Aclara que, además de las revisiones periódicas de esos perfiles, el programa contempla una serie de alertas que, cuando se producen, Enfermería analiza «su nivel de gravedad y si es necesario contactar con el paciente por teléfono o citarle a una consulta» para revisar su situación. El objetivo, «revisar de forma conjunta y participativa las posibles causas de esas descompensaciones para que sea parte activa en el proceso».

Ayuda al paciente a anticiparse

Descompensaciones que pueden deberse a «factores externos como la alimentación, que es lo primero que va a afectar a los picos de glucemia, pero también el ejercicio, el descanso nocturno o el estrés», y sobre las que los diabéticos también reciben información en tiempo real a través de las gráficas que ofrecen estos dispositivos, de forma que «a ellos les permite a su vez anticiparse y ver que si les está bajando la glucemia tienen que tomar un suplemento».

A los candidatos a formar parte del proyecto se les asesora, se les da unas pautas y se les instruye sobre la colocación y el manejo del dispositivo, cuyas mediciones se hacen normalmente a través de una aplicación en el teléfono móvil, si bien a aquellos que tienen más dificultades con las tecnologías se les facilita un lector físico.

El personal de Enfermería, clave en todo el proceso

El papel de Enfermería resulta fundamental, «en coordinación con Endocrinología», en un engranaje asistencial que «lo que busca es capacitar y fomentar la autonomía del paciente en el manejo de la diabetes».

"El programa fomenta la autonomía del paciente y le evita desplazamientos innecesarios al centro de salud"

Vanessa Manso

— Coordinadora de Enfemería del centro de salud de Vite

Entre las numerosas ventajas que aporta, tanto a beneficiarios como a personal, Vanessa Manso se detiene en el hecho de que «evita desplazamientos innecesarios al centro de salud al permitir un seguimiento más telemático que presencial, y ahorra tiempo y preocupaciones porque el suministro de los sensores, que deben cambiarse cada 14 días, se hace directamente a domicilio, con un menor absentismo laboral porque no tiene que ausentarse de su puesto de trabajo para ir a recoger el material». Contribuye también a «reducir la saturación en los centros de salud en determinadas épocas, así como los riesgos que dicha saturación puede representar para el paciente, por ejemplo en temporada de gripe».

Ventajas de un modelo que la coordinadora de Enfermería de Vite define como «más proactivo, donde tecnología y factor humano van de la mano, y donde pasamos de tener una actitud más reactiva a otra más proactiva y preventiva, en la que las enfermeras somos educadoras, formadoras, figuras de apoyo y acompañamiento al paciente, con una visión integral y comunitaria de la persona, entendiendo la diabetes como una condición que afecta a todas las esferas biopsicosociales».

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