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Los hosteleros contienen el precio del menú del día en Santiago pese al alza de costes: 16 euros de media y sin cambios al menos hasta enero

Los establecimientos evitan repercutir en el cliente el encarecimiento de los productos, aunque ajustan sus platos y advierten de una menor oferta de esta fórmula en la ciudad

Cristina Vázquez Domínguez, dueña del restaurante La Alacena de Cris; Álvaro Pérez, propietario de Artesana Gastrobar y Óscar Sisto, gerente del bar A Nave.

Cristina Vázquez Domínguez, dueña del restaurante La Alacena de Cris; Álvaro Pérez, propietario de Artesana Gastrobar y Óscar Sisto, gerente del bar A Nave. / Jesús Prieto / Santiago Esturao

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Lorena Rey

Lorena Rey

Santiago

Con la llegada de septiembre y la vuelta a la rutina, el menú del día recupera su protagonismo en el día a día de muchos compostelanos. El encarecimiento de productos básicos como tomates, patatas, huevos, pasta, carne o pescado o complementarios como el café y el azúcar ha elevado en los últimos años los costes de los establecimientos hosteleros, una tendencia que también se ha trasladado al precio que paga el cliente. En Santiago, de momento, todo apunta a que no habrá cambios al menos hasta enero, con una media que ronda los 16 euros, aunque no todos los establecimientos incluyen en el precio la bebida, el café y el postre.

Lois Lopes, de A Nave de Vidán: «Cada vez hai menos locais en Santiago que ofrecen o menú do día»

En A Nave de Vidán, situada en la avenida da Mestra Victoria Míguez, hace cuatro años decidieron dejar a un lado el menú del día y apostar por el plato del día. Su propietario, Lois Lopes, de Hostelería.gal, explica que esta fórmula permite ajustar mejor los márgenes de beneficio. «Poñer dous pratos ademais de que o produto é cada vez máis caro tamén hai que ter en conta o traballo que da», comenta. Actualmente, el plato, que incluye bebida, pan, postre o café, cuesta 13,50 euros, después de una subida de 0,50 euros a principios de año. De cara a septiembre y los próximos meses, «non teño pensado tocar os prezos».

Según la percepción de Lois, «cada vez hai menos locais en Santiago que ofrecen o menú do día». En A Nave de Vidán también mantienen la opción de comer a la carta, ya que «temos clientes para todo, e dependendo da ración pode saír económico igualmente». En cuanto a la clientela, apenas varía según la época del año porque «é xente de aquí».

Cristian Calvo, de Tambre Restaurante: «Hay que jugar con los platos y ajustar la dieta»

En Tambre Restaurante, en la rúa Vía Edison, el menú completo cuesta 14,50 euros e incluye primero, segundo, bebida, postre y café, mientras que el medio menú se ofrece por 11,50 euros. El establecimiento, regentado por Cristian Calvo, también aplicó a principios de año una subida de 50 céntimos. De cara a lo que queda de 2026, no prevé nuevos incrementos, aunque «a longo plazo» no los descarta.

El precio, explica, no es el principal factor que determina la elección de los clientes, sino «si les llega un plato solo». De hecho, asegura que son muchos los que reservan cuando saben que hay menú del día. «Se ve que cada vez hay menos oferta y, además, sabes con esta opción lo que vas a pagar al final», comenta.

La fórmula resulta rentable cuando se alcanza un volumen elevado: en Tambre Restaurante sirven alrededor de 150 menús diarios de lunes a viernes. El encarecimiento de los productos básicos, no obstante, ha obligado a ajustar la oferta. «Hay que jugar con los platos y ajustar la dieta», dice. Así, «un día pones un pescado más caro, otro día más económico y lo mismo con la carne...». Cada jornada ofrecen tres primeros y tres segundos y, según Calvo, «el cliente es siempre el mismo»: personas de Santiago y alrededores, además de «de otras ciudades como A Coruña», que en su mayoría acuden por motivos laborales al Polígono del Tambre.

Óscar Sisto, de A Nave: «Co caro que están os produtos e mesmo o material de cociña, así non supón moita ganancia»

También en las afueras de Santiago, en este caso en el Polígono de A Sionlla, se encuentra el bar A Nave, donde el precio del menú se ha mantenido sin cambios desde su apertura, hace unos tres años. Por 15 euros ofrece un primero, un segundo, bebida, postre y café. De cara a enero, el establecimiento sí contempla una posible subida. «Por agora non sei de canto sería pero co caro que están os produtos e mesmo o material de cociña, así non supón moita ganancia», comenta su gerente, Óscar Sisto, quien aporta que cada día preparan tres primeros, tres segundos y varios postres.

Desde las 13.00 horas se sirven entre 100 y 150 menús diarios. Agosto, además, está siendo para Sisto un mes de más actividad de la esperada. «Non pensamos que na Sionlla houbera tanta xente tendo en conta que moitas naves están pechadas», explica. Durante este mes, el perfil de los clientes también ha cambiado y, junto a los habituales, han acudido familias que están de vacaciones y «camioneiros que pernoctan diante do bar no camión».

Álvaro Pérez, de ArteSana Gastrobar: «Optamos por aproveitar a tempada, saber cociñar e ter unha boa relación cos provedores»

En ArteSana Gastrobar, en la avenida de Ferrol, el menú del día cuesta actualmente 18 euros. El establecimiento aplicó en Semana Santa un reajuste de un euro, desde los 17 euros, y su propietario, Álvaro Pérez, no contempla nuevas subidas «ata dentro dun ano».

El 80-90% de la clientela son vecinos de la zona y personas vinculadas con el hospital, la Universidade de Santiago y los institutos próximos. Por este motivo, el negocio cerró durante dos semanas en agosto, aunque Pérez asegura que mantienen actividad durante todo el año. «Estamos conseguindo semanas completas. Cunha capacidade de 40 persoas, logramos sesenta ao día», explica.

Pérez reconoce que en Santiago pueden encontrarse menús más económicos, pero defiende que su propuesta parte de una apuesta por la calidad y la variedad, especialmente en los productos básicos de carne y pescado. «Buscamos calidade e diversidade», señala. En este sentido, pone como ejemplo el aceite de oliva que utilizan, que asegura que «é do mellor do mercado», y el arroz nacional, cuyo precio se sitúa actualmente entre los cinco y los seis euros el kilo. «Gústanos o bo produto», reconoce.

Ante el incremento de los costes, su estrategia pasa antes por optimizar los recursos que por trasladar nuevas subidas al cliente. «Optamos por aproveitar a tempada, saber cociñar e ter unha boa relación cos provedores», apunta.

Mamá Peixe: «Imos moi xustos, moi rentable non é»

En Mamá Peixe, en la rúa da Algalia de Arriba, el menú del día cuesta actualmente 17 euros. Incluye un primero, pescado y carne, además de postre y pan, mientras que la bebida y el café se pagan aparte. El establecimiento, abierto en 2015 por Ana Vidal y su marido, el chef Guillermo, realizó la última subida hace unos cuatro meses y, por ahora, no contempla nuevos incrementos hasta Semana Santa o el próximo verano. «En inverno solemos manter sempre o prezo», explica Vidal.

El local sirve una media de 60 menús diarios de martes a viernes y alrededor del 70% de sus clientes son de Santiago. Pese al volumen de servicios, los márgenes son ajustados. «Imos moi xustos, moi rentable non é», reconoce Vidal.

Para poder mantener esta propuesta, el establecimiento ha tenido que ajustar las cantidades. «Ofrecemos medio peixe e media carne», explica. Una estrategia que se suma a los cambios que han ido introduciendo en el menú a medida que aumentaban los costes. «Ao principio, no 2015, tamén incluíamos un aperitivo e o prezo era de 12 euros con todo incluído e tras a covid pasara a 14», recuerda. Desde entonces, han seguido reajustando tanto el precio como la propuesta para adaptarse al incremento de los costes.

Cristina Vázquez, de La Alacena de Cris: «Seguimos ofreciendo pescado y carne frescas y evitamos lo congelado»

En La Alacena de Cris, en la rúa do Pintor Juan Luis, en el barrio de Pontepedriña, Cristina Vázquez mantendrá el menú en 16 euros hasta diciembre. Incluye primero, segundo, postre o café, mientras que la bebida se paga aparte, y permite escoger entre cuatro opciones de plato. También existe la posibilidad de pedir un plato único por 13,50 euros.

El establecimiento había aplicado una subida de dos euros en enero y, desde entonces, Vázquez asegura que ha notado un descenso del consumo. «El poder adquisitivo bajó», comenta. Entre su clientela «fija» predominan las personas que cuentan con dietas pagadas, mientras que «por individual hay muy poco».

El incremento de los precios de la cesta de la compra también se ha dejado notar en el negocio, aunque su intención es mantener la calidad de los productos. «Seguimos ofreciendo pescado y carne frescas y evitamos lo congelado», explica. Una apuesta que, reconoce, podría llegar un momento en que «no lo podamos mantener».

Cristina asegura que la situación también afecta a sus proveedores. «Trabajaba con un pescadero de Vigo que dejó de venir a Santiago porque ya no le compensaba por los gastos de desplazamiento y la panadería dejó el reparto y nos tuvimos que buscar la vida», apunta.

Aunque el establecimiento cuenta con una carta de algo más de una decena de platos, los clientes recurren a ella «de manera muy puntual», por lo que el menú del día sigue siendo la opción principal. El verano suele ser una época de menor actividad, pero con septiembre y la vuelta a la rutina espera «notar una subida» en la afluencia de clientes.

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