Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¿Cuánto cuesta estudiar en Compostela?

Vivir como universitario en Santiago tiene un precio: "Me cuesta imaginar a un estudiante que gaste menos de 700 euros al mes"

Los estudiantes que inician su curso en la capital gallega calculan entre 700 y 800 euros mensuales para cubrir los gastos que supone vivir en Santiago

Estudiantes caminando por el Campus Norte de la USC

Estudiantes caminando por el Campus Norte de la USC / Antonio Hernández

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Diego Mosteiro Riveiro

Alberto acaba de llegar a Santiago. Con la furgoneta de su padre todavía cargada de cajas y maletas, comienza a subir todas sus cosas a la que será su casa durante los próximos 10 meses. La mudanza apenas ha empezado: cajas por abrir, ropa por colocar, muebles que se irán llenando poco a poco y todos esos pequeños detalles que harán que el piso deje de sentirse ajeno para empezar a convertirse en su hogar.

Entre viajes del coche a casa, Alberto va deshaciendo maletas y colocando cada cosa en su lugar. La cafetera encuentra su sitio en la cocina, la ropa ocupa poco a poco los armarios y las últimas cajas ya van quedando vacías. Mientras termina de colocar sus cosas, Santiago comienza también a convertirse en el escenario de una nueva etapa. Y esto no ha hecho más que empezar: durante los próximos días llegarán Ismael, Alejandro y Óscar para hacer sus respectivas mudanzas. Juntos están a punto de llenar Compostela de anécdotas, noches, risas y recuerdos que irán construyendo juntos a lo largo de los próximos diez meses.

Vivir en Santiago también tiene una serie de gastos. El alquiler será el principal, pero no el único. La compra, las facturas, el transporte, los cafés, las cenas y las noches con amigos también forman parte del día a día. Durante diez meses, cada uno de los estudiantes tendrán que hacer sus propias cuentas y encontrar la manera de llegar a fin de mes sin renunciar a disfrutar de la vida universitaria. Porque vivir en Santiago tiene un precio, y ellos están a punto de descubrir cuánto.

El mes comienza en el supermercado

Llenar la nevera es uno de los principales pasos y tener comida para toda la semana se convierte en una de las cuentas que los estudiantes tienen que hacer cada mes. Alberto calcula que, con los tuppers que le mandan de casa más una compra de unos 25 euros semanales, que se traducen en unos 100 euros mensuales. Con ese dinero él cree que podría mantener una dieta equilibrada.

Despensa de un estudiante a lo largo del curso

Despensa de un estudiante a lo largo del curso / Cedida

Jaime, compañero de clase de Alberto, calcula que su lista de la compra es algo más elevada. Él estima que necesita alrededor de “120 euros mensuales para realizar una compra que me permita llenar la nevera”. Al igual que Alberto, Laura cree que “con unos 20 euros semanales más la comida que llevo de casa” consigue comer en Santiago de buenas maneras. Pablo, compañero de Alberto cree que lo justo serían unos “110 euros mensuales para hacer la compra del mes”.

Estas cifras se encuentran dentro de la realidad del precio de la alimentación en Galicia. Según los datos recogidos por el Informe de Consumo Alimentario 2025, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), una cesta básica formada por 25 productos cuesta actualmente cerca de 65 euros en cada compra, frente a los 50 euros que suponía antes de la subida de precios de los últimos años.

Pablo cocinando en su piso

Pablo cocinando en su piso / Cedida

Moverse por Santiago

El transporte es otro de los pequeños gastos que implica estudiar en Santiago. Alberto y sus amigos reconocen que “utilizamos poco el transporte público” y que suelen recurrir al autobús principalmente cuando hace mal tiempo. Aun así, durante algunos meses necesitan utilizarlo para desplazarse hasta la zona nueva de la ciudad o acercarse a las áreas comerciales cuando tienen que hacer alguna compra que no encuentran cerca de sus casas.

Por eso, calculan que en los meses de mayor uso del autobús “el gasto ronda los 10 euros”. Una cantidad relativamente reducida dentro del presupuesto mensual y que, según ellos, demuestra que desplazarse por Santiago en transporte público no supone un coste especialmente elevado, ya que dentro de la capital gallega, según Alberto y sus amigos, “todo está muy cerca de todo".

La vida universitaria también cuesta dinero

Vivir en Santiago no consiste únicamente en pagar un alquiler, llenar la nevera o coger el autobús. La vida universitaria también tiene una parte ligada al ocio: salir de fiesta, quedar para tomar algo, ir a cenar o simplemente sentarse en una cafetería después de clase.

Para Laura, el ocio supone el “dinero destinado a salir de fiesta y tomar algo durante la semana” ya sea al salir de clase o una tarde cualquiera. Calcula que: “en ocio en santiago se gasta sobre todo en salir de fiesta, que de todas formas es barata, y también en tomar algo” por lo que de su presupuesto mensual, Laura cree que destina “alrededor de 60 euros al mes”.

Pablo también comparte clase con Alberto. Él considera que el ocio ocupa una parte relativamente pequeña de su presupuesto. Calcula “unos 50 euros al mes”, destinados a “en su mayoría salir a tomar algo, comer o cenar en lugares un poco más especiales”. Son gastos que, según explica, se concentran en ocasiones excepcionales y que él considera más bien caprichos.

Grupo de amigos en una noche de ocio en Santiago

Grupo de amigos en una noche de ocio en Santiago / Cedida

Hacer malabares con el presupuesto

Detrás de cada cifra mensual hay una forma diferente de organizar el dinero. No todos los estudiantes parten de la misma situación económica ni tienen que hacer frente a los mismos gastos. En el caso de todos los compañeros de Alberto, el apoyo familiar tiene un peso importante a la hora de afrontar el coste de vivir y estudiar en Santiago.

Laura explica que, de momento, su familia puede cubrir el resto de sus gastos después de que la Xunta se haga cargo de su matrícula. Para ella, esto supone una ayuda fundamental para poder afrontar un alquiler que este año ha aumentado hasta los 300 euros, además de la comida, las facturas y el resto de gastos cotidianos.

Pablo también cuenta con un importante respaldo familiar. Sus padres asumen la mayoría de los gastos, mientras que él intenta pagar sus propios caprichos con el dinero que consigue ahorrar o ganar trabajando durante el verano.

No obstante, cabe destacar que algunos de los compañeros de Alberto tiene, además de sus familias, otros respaldos financieros como por ejemplo la beca que aporta el Estado. “A esto se suma la beca”, destacaba Pablo, que recibe en su cuenta dicha ayuda, aunque señala que en los últimos años “ha ido disminuyendo e incluso llegué a no recibirla el curso anterior”.

Los casos de los compañeros de clase de Alberto simbolizan una realidad que va mucho más allá de las cuentas individuales de cada uno. Poder estudiar en otra ciudad como hacen ellos depende de las capacidades económicas de cada familia. Pablo apunta a que “vivir fuera de casa se está convirtiendo en algo cada vez más difícil”, y reconoce lo “afortunado” que es de poder vivir sus años de carrera junto con sus amigos en Santiago. La misma idea comparte Laura, “tenemos mucha suerte de poder vivir fuera de nuestras casas con todo pagado teniendo 20 años”.

Entonces, ¿cuánto cuesta realmente un mes en Santiago?

Las cuentas de Laura, Pablo, Jaime o el propio Alberto y sus compañeros de piso, permiten hacerse una idea de cuánto puede costar vivir como estudiante en Santiago. Aunque con situaciones diferentes, todos ellos coinciden en situar el gasto mensual necesario alrededor de los 700-800 euros en su totalidad.

En la totalidad de los casos el presupuesto mensual contando ocio, lquiler, transporte y comida coincide en ser el mismo a pesar de mostrar distribuciones diferentes. Hay quienes prefieren “gastar más en tomar algo que en una marca buena de galletas” pero todos ellos coinciden en que los gastos suelen ascender hasta esas cifras.

Pablo dibuja una reflexión al respecto: “Me cuesta imaginar a un estudiante que gaste mucho menos de 700 euros al mes, sabiendo que la mayoría de esa cantidad se va en dormir y comer, que son dos actividades imprescindibles.” Como señala Pablo, más de la mitad del presupuesto mensual de un estudiante se va en gastos esenciales.

Diez meses que también tienen un precio

Las cajas empiezan a desaparecer de la furgoneta del padre de Alberto, los armarios dejan de estar vacíos y el piso comienza poco a poco a parecer una casa. Durante diez meses, Santiago será para Alberto y sus compañeros mucho más que el lugar donde acudir a clase. Será el supermercado de cada semana, el autobús en los días de lluvia, los cafés de las tardes, las cenas con amigos y las noches que terminarán formando anécdotas inolvidables.

Al final, vivir en Santiago durante un curso consiste también en aprender a hacer cuentas. Contar cuánto queda después de pagar el alquiler, decidir cuánto se puede gastar esa semana y saber cuándo merece la pena guardar unos euros para el mes siguiente. Para algunos, el apoyo familiar y las becas permiten que esas cuentas sean más llevaderas. Para otros, cada gasto puede convertirse en una decisión.

Cuando llegue el final de curso, las cajas volverán a llenarse. Entre esas paredes quedarán recuerdos de diez meses, quién sabe si nuevas amistades y una ciudad que siempre sonará un poco más parecido a la palabra casa. Pero también quedará una cifra: el precio de haber construido, lejos de casa, una vida universitaria.

Tracking Pixel Contents