Estudiantes extranjeros en la USC
Encontrar piso en Santiago desde el otro lado del Atlántico: discriminación y estafas se suman a la escasez de vivienda
La 'carrera' inmobiliaria es un reto para todos los estudiantes de la USC, pero sobre todo para los que nunca han pisado la ciudad. Existen diferentes organizaciones que tratan de facilitarles este proceso, pero, aún así, la discriminación y las estafas siguen estando a la orden del día de estos estudiantes

Dos jóvenes pasan por delante de una inmobiliaria en Compostela. / Jesús Prieto / Jesús Prieto
Belén Bertonasco / Saínza Seoane
La mayoría de los estudiantes de la USC ya tienen las maletas preparadas para la mudanza de principio de curso. En pocos días, las calles de Santiago se llenarán de universitarios listos para empezar el año académico, pero algunos de ellos todavía no saben dónde van a vivir durante esos meses. Las dificultades de encontrar piso se agigantan cuando hay miles de kilómetros que separan al estudiante de Santiago, un problema añadido a los extranjeros que deciden cursar sus estudios superiores en la capital gallega.
La USC reserva 100 plazas de las residencias públicas para los estudiantes pertenecientes a los programas de movilidad, pero son alrededor 2.000 los que llegan a Compostela cada año. Existen diferentes asociaciones que tratan de facilitar este proceso al resto de estudiantes extranjeros que no tienen acceso a ellas. Un ejemplo es SharinGalicia, una entidad que se define como «la más enxebre y con más historia de la ciudad». Desde el año 2010 tienen como objetivo ayudar a los estudiantes internacionales en Santiago durante su estancia en la ciudad, pero también en el proceso de encontrar piso. Juan Suárez es el presidente de la asociación SharinGalicia e identifica diferentes razones por las que los estudiantes extranjeros tienen más dificultades para encontrar un piso decente en Santiago. Uno de los principales motivos es que muchos universitarios no vienen el curso escolar entero, sino solamente un cuatrimestre, y en muchas ocasiones los caseros se niegan a alquilar sus propiedades por miedo a que queden vacías durante el segundo semestre.
Hay inmobiliarias que piden estar en persona para poder reservar el piso y, además, a los estudiantes extranjeros les resulta más complicado entregar un comprobante de ingresos o un aval. El hecho de tener un documento extranjero también supone una traba extra en el proceso, pues muchas veces puede llegar a ser motivo de discriminación.

Cola de estudiantes ante una inmobiliaria de Santiago en busca de un piso para el próximo curso. / Jesús Prieto
SharingGalicia no es la única organización que tiene como objetivo ayudar a los estudiantes extranjeros en Santiago, ESN (Erasmus Student Network) está presente en 42 países europeos y cuenta con una sección en la capital gallega. Los responsables de ESN Santiago pretenden facilitar la integración de los estudiantes en la ciudad y en la cultura, pero también a encontrar un hogar durante sus meses en Compostela. Nuria Villar, expresidenta da sección de Santiago da ESN, explica que, al estar formada por estudiantes voluntarios, la entidad no cuenta con recursos para ayudar tanto como les gustaría. Aun así, tratan de acompañar al estudiante Erasmus durante el proceso recomendándoles dónde buscar alojamiento, los precios medios de la ciudad y diferentes herramientas para evitar que les estafen, como solicitar ver el piso por videollamada antes de abonar dinero.
Además de los grupos de WhatsApp que usan los estudiantes regulares de Santiago, la ESN cuenta con los suyos propios para ofrecer un acompañamiento más cercano a los estudiantes. A partir de abril y mayo, los grupos se llenan de mensajes de estudiantes buscando dónde y con quien vivir, pero no todos consiguen alojamiento por esta vía.
En el curso 2025/2026, en la USC estudiaron 2.000 estudiantes extranjeros —según datos a los que tuvo acceso este periódico—. Una de ellas fue Adriana, una joven cubana, que llegó a Santiago para realizar un máster en Estadísticas. Comenzó a buscar piso estando ya en la ciudad, recorriendo todas las inmobiliarias que pudo. «En una inmobiliaria me dijeron que no podría alquilar porque era cubana», comenta.
Finalmente, pudo alquilar piso gracias a un avalista español, amigo de su padre. «Si no hubiera tenido un avalista español, no hubiera podido alquilar», explica Adriana. Pero el caso de Adriana, no es el de todos los extranjeros que llegan a Compostela.

Adriana, estudiante cubana de la USC. / Cedida
Juana Álvarez (los nombres de los estudiantes entrevistados fueron cambiados para resguardar su identidad) es venezolana y llegó a Compostela a estudiar una maestría. Cuando se enteró de que tenía su plaza en el máster y en las becas BEME (Becas Excelencia Juventud Exterior de la Xunta) se puso a buscar piso desde Venezuela. Contactó con diferentes habitaciones por la aplicación de Idealista, donde dio con una que le llamó la atención y se puso en contacto con la casera.
La dueña del piso fue quien le ofreció hacer una videollamada para mostrarle el piso y la habitación. A Juana la habitación le gustó mucho, por lo que realizó en el momento la señal de la misma. A su llegada a Compostela, vio el piso que «superó mis expectativas». El caso de Juana fue de éxito, teniendo en cuenta que reservó la habitación sin haberla visto en persona.
Pero no todos los casos son como el de la venezolana. José David Fernández, hondureño, tiene su plaza en el máster de Matemáticas, pero todavía no ha encontrado habitación para el curso. Comenta que buscar piso desde Honduras está siendo muy complicado. «Una de las principales dificultades es que muchos anunciantes directamente no responden, y cuando se consigue establecer comunicación no siempre es fácil obtener información clara sobre las condiciones reales de la habitación o si permiten el empadronamiento, que para quienes llegamos del exterior puede ser fundamental para realizar distintos trámites», señala el joven.
El hondureño también percibe cierta desconfianza por proceder de un país latinoamericano. «En algunas conversaciones he sentido que el hecho de contactar desde Latinoamérica genera inicialmente dudas sobre mi situación y capacidad para formalizar el alquiler o documentación». A esto se suma la dificultad de comprobar desde la distancia que los anuncios y las personas que ofrecen las habitaciones sean fiables.
Pablo González e Ignacio Iglesias son uruguayos y llegaron a Compostela para realizar un máster en educación y otro de ADE en la USC. Su búsqueda de piso comenzó a finales de julio con su llegada a Santiago. Primero, comenzaron a ver pisos en Uruguay para ver como estaba el mercado, pero no querían firmar nada sin ver el piso en persona.
«Empezamos a mandar mensajes a las 15 o 20 publicaciones que nos encajaban. De esos pisos, solo nos contestaron dos. Fuimos a ver el primer piso, nos gustó y lo reservamos directamente», comentan los uruguayos.
Estas son algunas de las tantas experiencias de extranjeros buscando piso en Compostela. Algunas positivas y otras negativas, pero lo que la mayoría de los extranjeros confirman, es que, fuera del estigma que tienen algunos, la mayoría de los caseros tienen buena predisposición a ayudar a su llegada a la ciudad.
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