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La Panadería Moure dice adiós a O Castiñeiriño tras más de 70 años: «Los clientes venían porque les gustaba nuestro pan, pero también por el trato»

El negocio familiar cerró este lunes 31 de agosto por jubilación y falta de relevo generacional, dejando atrás a una clientela fiel en el barrio compostelano

Begoña Carril, en el centro, junto a su perrita Luna, acompañada por la clienta Pilar Medina, a la izquierda, y la empleada Antía Rouco en el último día de la panadería Moure en el barrio de O Castiñeiriño.

Begoña Carril, en el centro, junto a su perrita Luna, acompañada por la clienta Pilar Medina, a la izquierda, y la empleada Antía Rouco en el último día de la panadería Moure en el barrio de O Castiñeiriño. / Jesús Prieto

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Lorena Rey

Lorena Rey

Santiago

La Panadería Moure bajó este lunes 31 de agosto la persiana tras más de 70 años dando servicio al barrio de O Castiñeiriño. José Manuel Moure es el actual propietario y panadero de un negocio que ya habían regentado sus padres y que ahora cierra por jubilación. Cada día, a las dos de la madrugada, comienza su jornada en el obrador, donde prepara los panes, pero también empanadas, tartas y bollería.

A escasos metros se encuentra el despacho, donde su mujer, Begoña Carril, lleva atendiendo al público desde los 19 años, si bien en los últimos meses se encontraba de baja. En esta última etapa, el negocio contaba con dos empleadas, una de ellas Antía Rouco, que este lunes vivió su última mañana al frente del despacho. Ahora, a sus 58 años, Begoña afronta con emoción el cierre de un establecimiento que ha formado parte de su vida durante décadas. «Gracias por todo». Esa fue la frase más repetida por Begoña durante una mañana en la que numerosos clientes habituales se acercaron a la panadería para despedirse.

Antía Rouco atiende este lunes a la clientela de la Panadería Moure, en Pontepedriña, durante su última jornada de apertura.

Antía Rouco atiende este lunes a la clientela de la Panadería Moure, en O Castiñeiriño, durante su última jornada de apertura. / Jesús Prieto

Las dos hijas del matrimonio, de 33 y 37 años, «ya tienen su vida hecha y no hay relevo». Hace más de un mes que colocaron en la puerta el cartel anunciando el cierre. «La verdad es que todo el mundo quedó muy triste. Son clientes de toda la vida, muchos años viniendo aquí», asegura Begoña, emocionada y acompañada de su perrita Luna, la imagen de los calendarios de la panadería.

Para ella, cerrar la persiana supone «mucha pena», especialmente porque es consciente de que sus clientes «vienen porque nuestro pan les gusta pero también por el trato».

El cierre de este establecimiento no supone, sin embargo, el adiós de la familia Moure a la panadería en Santiago, ya que otros familiares continúan al frente de negocios, entre ellos los de la avenida de Vilagarcía y el barrio de Sar.

Tristeza entre la clientela de toda la vida: "Se lo merecen todo"

Pilar Medina, vecina de Los Tilos, es una de las clientas más habituales. Lleva 36 años comprando en Moure. «Me llevaban el pan a casa. Cuando me enteré de la noticia me dio mucha pena», asegura. Aunque entiende la situación, se queda con «el trato fabuloso recibido» y reconoce que todavía no sabe a dónde irá a comprar a partir de ahora.

También Ortensia Ferreiro, que se casó en 1970 y se trasladó entonces a vivir a Pontepedriña, compraba el pan en Moure. «Ahora me tocará coger a mis perritos e ir a buscar algún otro sitio», cuenta, mientras reconoce que «es una tristeza».

Jaime Iglesias lleva comprando en Moure desde pequeño, y ya antes lo hacía su padre. «Son ya parte de la familia», afirma. Aunque reconoce que la noticia le resultó «triste», considera que «la causa está más que justificada». Este lunes, pese a encontrarse de vacaciones en Sanxenxo, decidió hacer kilómetros para acercarse a despedirse. «Se lo merecen todo, pero no voy a perder el contacto porque iremos a tomar café juntos», apunta.

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