Camino de Santiago
La ciencia revela por qué los peregrinos descansan mal a pesar del agotamiento físico
El catedrático de Psicología Alfredo Rodríguez-Muñoz, experto en sueño, explica que el cansancio no garantiza la somnolencia por factores como el dolor o la deshidratación

Peregrinos descansan en O Obradoiro esta semana tras el Camino de Santiago. / Xoán Álvarez

Veinte o veinticinco kilómetros en las piernas, horas de ejercicio al aire libre y una cama esperando al final de la jornada. Parece la receta perfecta para dormir profundamente. Sin embargo, muchos peregrinos descubren al llegar al albergue una aparente contradicción: están agotados, pero no consiguen descansar. «El cansancio no es un somnífero», resume Alfredo Rodríguez-Muñoz, catedrático de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y experto en sueño.

Alfredo Rodríguez Muñoz, catedrático de Psicología en la complutense / Cedida
La clave está en distinguir cansancio y somnolencia. «El cansancio es agotamiento físico o mental, y la somnolencia es la necesidad de dormir y la dificultad para mantenerse despierto», explica. El esfuerzo aumenta la necesidad de recuperación, pero no anula otros factores: dolor muscular, ampollas, deshidratación, calor corporal, una cena tardía o incluso la inquietud por la siguiente etapa. «El cuerpo puede estar exhausto mientras el sistema nervioso continúa activado».
Rodríguez-Muñoz, autor de Dormir para vivir. La ciencia del descanso en la era del cansancio, lo resume de este modo: «El Camino agota el cuerpo, pero no siempre consigue apagar el cerebro».
Cada albergue puede ser una primera noche
A la exigencia física se suma otra peculiaridad: prácticamente cada jornada termina en una cama diferente y, muchas veces, rodeado de desconocidos. Ahí entra en juego el llamado «efecto de la primera noche». La primera vez que dormimos en un lugar solemos tardar más en conciliar el sueño, despertarnos con mayor facilidad y descansar menos.
Algunos experimentos han observado que determinadas zonas cerebrales mantienen una vigilancia mayor ante sonidos extraños durante esa primera noche. «Es una especie de centinela nocturno: el cerebro duerme, pero todavía no confía completamente en ese lugar», explica.

Albergue de peregrinos en el Camino / Roi Cruz
En el Camino cambian continuamente el colchón, los olores, las personas y los ruidos. El especialista advierte de que no se ha estudiado específicamente si el fenómeno se reproduce por completo cada noche entre peregrinos, pero la novedad puede reactivar parte de esa vigilancia. «En el Camino, cada albergue puede convertirse en una nueva primera noche».
Y después llegan los ronquidos, las puertas, las luces, los movimientos en las literas o los despertadores antes del amanecer. Es posible acostumbrarse parcialmente, aunque el cerebro responde mejor a un ruido constante que a estímulos imprevisibles. Por eso el descanso puede mejorar con los días y seguir siendo más fragmentado que en casa. «El cuerpo termina la etapa, pero el cerebro puede seguir haciendo guardia».
Madrugar también pasa factura
Otro hábito habitual es comenzar a caminar a las cinco o seis de la mañana. Madrugar no es perjudicial por sí mismo; el problema aparece cuando se adelanta el despertador pero no la hora de acostarse. «Entonces no estamos reorganizando el sueño: simplemente estamos recortándolo», señala Rodríguez-Muñoz.
La falta de sueño se acumula y puede empeorar la atención, el rendimiento y la coordinación. En personas especialmente nocturnas, despertarse a esas horas supone además levantarse cuando el organismo todavía se encuentra en su «noche biológica». Algo a tener en cuenta antes de afrontar carreteras, desniveles o terrenos irregulares. «El cuerpo puede seguir caminando, pero la falta de sueño va pasando factura etapa tras etapa».

Un grupo de peregrinos, este sábado, en la Praza do Obradoiro, en Santiago de Compostela. / Santiago Esturao
Tampoco caminar más garantiza descansar mejor. No existe una cifra concreta de kilómetros a partir de la cual el ejercicio se vuelva contraproducente: depende de la preparación, el desnivel, el calor, el peso de la mochila y el cansancio acumulado. Pero sí puede alcanzarse un límite en el que aparezcan dolor, sobrecarga y mayor activación fisiológica. «Llega un punto en el que caminar más ya no acumula sueño, sino estrés».
«El descanso también forma parte de la etapa»
Por eso el experto recomienda planificar el sueño igual que los kilómetros. «Si queremos empezar a caminar a las seis, tendremos que acostarnos antes: no tiene sentido ganar una hora de Camino a costa de perder una hora de sueño».
Tapones y antifaz están entre los recursos más útiles para reducir los estímulos del albergue. También aconseja dosificar el esfuerzo, hidratarse y tratar las rozaduras antes de acostarse. Una siesta breve, de unos veinte minutos, puede ayudar después de una mala noche, mientras que la melatonina «no es un somnífero» y no impedirá despertarse por un ronquido, el dolor o el movimiento de otra litera.
Lo que sí desaconseja es intentar llegar al límite para caer rendido. «Acostarse completamente exhausto es probablemente la estrategia más engañosa»: forzar demasiado la etapa puede provocar más dolor y un sueño todavía más fragmentado.
La conclusión cambia ligeramente la manera de entender una jornada del Camino. Llegar al destino no significa necesariamente que el organismo haya terminado. «Dormir bien no consiste en llevar el cuerpo hasta el límite, sino en conseguir que también el cerebro dé por terminada la etapa».
- Llegan de Gran Canaria con sus dos hijos de 3 y 4 años para hacer el Camino tras una depresión y acaban siendo 'el aliento' de otros peregrinos
- Muere ahogado en una playa de O Grove Carlos Nieves, histórico concejal del PSOE de Santiago que estuvo 24 años en Raxoi
- Muere a los 85 años de edad Hipólito Rodríguez Visos, fundador de la emblemática empresa Mármoles del Río
- Suspendido el mayor festival de música urbana de Santiago
- Gonzalo Míguez, profesor de Física Atmosférica en la USC: 'Si cambia el clima, tendrá que cambiar nuestra forma de cultivar
- Luis Zahera y Tamar Novas protagonizan la próxima apuesta de Netflix y no es 'Clanes': una película con Santiago muy presente
- «Comer los callos o la cabra era una tradición y también un privilegio»
- Fallece en Santiago Diana Katherine Ramos, la joven que había protagonizado una misteriosa desaparición diez años atrás en Albacete