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viernes, 20 mayo 2022
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Alerta por el aumento de conductores que cogen el coche ebrios o drogados

El periférico de Santiago registró ayer un aparatoso accidente provado por un individuo que iba al volante bajo los efectos del alcohol // Otro fue cazado borracho de madrugada en el Ensanche

Crece la preocupación por el elevado número de conductores que no dudan en ponerse a los mandos de un vehículo bajo los efectos del alcohol u otras sustancias. La capital gallega registró ayer un nuevo incidente por este motivo. Un hombre ebrio provocó un aparatoso accidente en la SC-20, poco antes de los accesos a la AP-9, a la altura de San Lázaro. Según confirmaron fuentes policiales, el individuo, al volante de un turismo de la marca Volkswagen, se salió de la vía en el kilómetro 1 del periférico compostelano sobre las 11.40 horas, en dirección centro de la ciudad.

Al practicársele el test de alcoholemia, arrojó un resultado positivo. Pese al fuerte choque, el varón salió ileso, señalaron las fuentes policiales consultadas por este periódico. El accidente inutilizó durante un buen rato uno de los carriles del vial, lo que provocó algunas retenciones en el tráfico. Hasta el lugar se desplazó la Policía Local de Santiago que, además de abrir diligencias, se encargó de regular la circulación.

Afortunadamente, el accidente acabó en un susto y ni el conductor bebido tuvo que ser trasladado a un centro sanitario para recibir asistencia médica ni su negligencia de conducir bajo los efectos del alcohol salpicó a ningún otro usuario de la SC-20.

Pero lo cierto es que no fue el único cazado borracho ayer al volante. La Policía Local interceptó de madrugada en el centro de la capital gallega a un conductor que obtuvo resultado positivo en la prueba de alcoholemia. Según informó la Policía Local, los hechos sucedieron sobre la 01.40 horas de ayer en la calle Santiago de Chile, en el Ensanche, donde el conductor de un vehículo fue sometido a la prueba de alcoholemia, en la que arrojó un resultado positivo.

BALANCE. Los datos recabados por la Policía Local de Santiago durante la Campaña de Vigilancia y Control de Alcohol y Drogas de la Dirección General de Tráfico (DGT), realizada a mediados del pasado mes de diciembre, revelaron un dato muy significativo: un 27,03 % de los conductores de la capital gallega a los que se les realizó la prueba de sustancias ilegales dieron positivo, por el escaso tres por ciento de los que se encontraban ebrios. Sin embargo, la pregunta que surge es: ¿realmente un cuarto de las personas al volante han consumido antes de coger el coche?

Afortunadamente, la respuesta es no. El alto coste de este tipo de aparatos, aproximadamente de 40 euros cada kit, lleva a que la pericia de los agentes resulte capital para realizar el control. No ocurre lo mismo con la comprobación del alcohol en sangre, que se le practica a casi todos los conductores. En este caso, el porcentaje de infractores se reduce mucho (en siete días se llevaron a cabo 37 pruebas de drogas, con diez cazados, por las 1.353 de alcohol, con cincuenta casos en los que se superaba el máximo permitido).

“Las drogas depresoras producen cansancio, apatía, enrojecimiento de ojos y una forma de hablar pastosa. Cuanto más consumo, más afectan al equilibrio y la coordinación. En cambio, las sustancias como la cocaína activan, producen un comportamiento nervioso y el habla se embarulla”, explica la propia DGT, a través de un sargento, en una de las publicaciones de su página web.

Estos síntomas, si son apreciados por las autoridades, llevan a realizar el citado test, aún incluso tras ser negativo en la tasa de alcoholemia. Estos se practican sobre una muestra de saliva y detectan cinco tipos distintos de droga, siendo el cannabis y la cocaína las más frecuentes. Cuando la prueba en carretera confirma la presencia de estas sustancias, es necesario un examen posterior de confirmación en un laboratorio.

La dificultad para constatarlo queda patente en los resultados que dejó la campaña de prevención en Santiago, ya que sólo uno de cada cuatro fueron casos confirmados. Con todo, se trata de un índice muy elevado, dada la peligrosidad que supone conducir bajo sus efectos.

SANCIONES. En caso de dar positivo por presencia de sustancias ilegales en el organismo en un test de este tipo, esta sanción, tipificada por el reglamento como delito contra el tráfico, supone como mínimo una multa de 1.000 euros y la retirada de seis puntos del carnet.

A mayores, para aquellos conductores que se nieguen a realizar un control (obligatorio cuando la autoridad lo requiere), pueden enfrentarse a penas de seis meses a un año de prisión y verse privados del permiso circulatorio por un período de tiempo de entre uno y cuatro años. A estos controles antidrogas les ha rondado siempre una polémica, ya que el consumo de cannabis puede detectarse incluso varios días más tarde. En este sentido, la premisa es clara, la DGT busca la tolerancia cero, aunque también han perfeccionado los dispositivos.

OTROS SINIESTROS. Por otra parte, ayer a primera hora de la tarde se produjo un accidente en el barrio de Conxo a raíz de la salida de vía de un vehículo que quedó inmovilizado sobre un guardarraíl. Asimismo, a las 12.30 horas del lunes agentes municipales acudieron a la vía Edison por un accidente de tráfico entre los vehículos, que se saldó con daños materiales. Posteriormente, a las 16.15 horas, la Policía Local desplazó efectivos por otro siniestro en la avenida Romero Donallo entre dos vehículos, que también registró daños materiales.

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