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Adelanta su llegada un par de semanas el peregrino 300.000

Es un físico jubilado de Valladolid que se calzó las botas para rememorar la Ruta que recorrió con sus amigos hace medio siglo

Castro, izq., Pereira, Rodríguez y Pérez recibieron al peregrino 300.000 y a su esposa  - FOTO: ECG
Castro, izq., Pereira, Rodríguez y Pérez recibieron al peregrino 300.000 y a su esposa - FOTO: ECG

UXÍO SANTAMARÍA   | 02.10.2019 
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José Antonio Álvarez, un físico jubilado de 65 años y natural de Valladolid, se convirtió ayer en el peregrino 300.000, una cifra que se alcanza 15 días antes que en 2018. En una recepción en el Centro Internacional de Acogida al Peregrino, en la calle Carretas, el hombre declaró sentirse "muy sorprendido" y "contento", ya que esperaba encontrarse "con una maquinita de números" y no con un recibimiento especial y tantos "micrófonos y cámaras".

Álvarez completó la Ruta desde León solo y en 15 días. Sin embargo, no es su primera vez, ya que en 1970, cuando tenía 15 años, recorrió junto a unos amigos el mismo itinerario y ahora ha querido realizarlo de nuevo, 50 años después, para "recordar aquellos años jóvenes" y rememorar o "hacer presentes" todos esos años de vida.

"Antes no había albergues, no había señales, no había nada. No había casi ni peregrinos. Ahora es otra cosa. Se hace muy bien, los albergues son una maravilla y ha sido muy emocionante llegar a Santiago y encontrarme con mi mujer, que me estaba esperando", declaró el peregrino en el acto de bienvenida, que estuvo encabezado por el conselleiro de Cultura e Turismo, Román Rodríguez; el deán de la Catedral, Segundo Pérez; y la comisaria del Xacobeo, Cecilia Pereira.

Según contó el vallisoletano, el Camino "da mucho tiempo para pensar y darle vueltas a las cosas", algo que considera "muy interesante" y que es además "el verdadero camino". En este sentido, recordó que antes estaban prácticamente solos y al llegar a los pueblos la gente les "miraba raro", aunque también, reconoció, "te daban un techo".

"Dormimos en corrales, en garajes, en sacristías e incluso recuerdo haber dormido en una prisión de un pueblo. Era algo como muy emocionante", relató sonriente, antes de añadir que la única vez que durmió en una cama fue en el monasterio de Samos, donde los monjes le acogieron.

Para el peregrino es "muy positivo" encontrarse a tanta gente distinta, ya que, según explica, "se hacen un montón de amigos" y puede así nutrirse de diferentes experiencias.

Indica que "hay muchos extranjeros" y asegura que "en quince días me habré encontrado 4 o 5 españoles" en una experiencia que compartió con "coreanos, gente de Nueva Zelanda, Croacia y mucho italiano".

El peregrino 300.000 de 2019 recibió un diploma y una comida gratis en el restaurante del Hostal de los Reyes Católicos, que dirige Julio Castro Marcote, además de varios regalos.