El Correo Gallego

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EDITORIAL

Frente a la política de trincheras

25.06.2019 
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AVANZA A VELOCIDAD DE CRUCERO Feijóo en el cumplimiento de su hoja de ruta, cuyo final es un secreto a voces: volverá a presentarse a las elecciones autonómicas en 2020, para intentar hacer historia como el único presidente de la Xunta con cuatro mayorías absolutas. El jueves pasado presentó en sociedad, por sorpresa, su plan para la década prodigiosa de una Galicia que él sueña sostenida sobre cuatro pilares: familia, juventud, innovación y ecología. El sábado, ante la junta directiva del PPdeG, propuso abrir el partido e impulsar una gestión más cercana -con autocrítica, sentidiño y trabajo arreo- que impulse la remontada hacia el paraíso de la mayoría absoluta en 2020. Y el domingo, en la Radio Galega, admitió la probabilidad de cambios en los segundos niveles de su equipo de Gobierno, dentro de la normalidad, y ofreció más pistas sobre sus planes de futuro, por si a alguien todavía le quedasen dudas: "A cualquier gallego le interesa pilotar los temas importantes de su país". Más claro, agua. Es consciente el inquilino de Monte Pío de la encrucijada histórica que le toca vivir, de lo mucho que se juega Galicia en estos años marcados por incertidumbres e inestabilidad. En el volátil escenario actual, él quiere dejar un legado de progreso y convivencia, y no puede retirarse a sus cuarteles de invierno justo cuando tenemos encima el Xacobeo'21, herramienta inmejorable para blindar la recuperación económica y para que Galicia brille con luz propia en el escaparate planetario. Ahí está la explicación, en parte, de que haya lanzado a su manera la carrera hacia las urnas, con un discurso en el que mezcla ilusión y empatía para conectar con las preocupaciones y los anhelos de los gallegos. Si alguien ha leído correctamente los resultados electorales, tanto los del 28-A cuanto los del 26-M, es él. Por eso su discurso está desnudo de tentaciones populistas y clientelares, y por eso se vuelca en apuntalar la confianza y en generar ilusión. Avalado por su hoja de servicios, Feijóo plantea un debate en el que no tienen cabida el ruido ni los navajazos; un debate de ideas sobre la demografía, la sanidad y la enseñanza públicas, el nuevo modelo de turismo sostenible, el rescate del rural y la innovación al servicio del empleo de calidad. Ojalá sean estos asuntos de país, de la Galicia real, los que iluminen la campaña electoral que se nos viene encima. Ojalá que los líderes de los partidos superen la dinámica diabólica de esta mísera política de trincheras.